INTRODUCCIÓN
Cuando pensamos en una víctima siempre lo hacemos en la persona que sufre directamente el daño, pero nos olvidamos que en cierta medida, cuando se comete un delito, la familia de víctima e infractor e incluso la sociedad sufrimos las consecuencias de este hecho. Efectivamente todos perdemos muchas cosas cuando sabemos que se comete un delito porque todos somos parte de la comunidad, incluido víctima e infractor, y este daño hará que el grupo deje de funcionar correctamente.
Como dice Howard Zehr todos estamos conectados y un valor importante de esta justicia restaurativa, es la relación o cómo nos relacionamos, con los demás miembros de la comunidad. Cada uno de nosotros somos piezas de un mecanismo o engranaje superior que es la comunidad y todos somos esenciales, para que esta comunidad funcione bien, y no se desquebrajen los lazos que nos unen. Sin embargo, cuando un delito se comete...dos piezas esenciales: infractor y víctima se separan de la comunidad y ésta empieza a resentirse y sentir que ha perdido dos piezas esenciales y que así no puede funcionar con normalidad. Por eso, la sociedad sufre también el impacto del delito, dos miembros de ella, se han separado y han sido etiquetados como víctima e infractor, esto sin duda, repercute en el grupo, que empieza a ver como las relaciones entre sus miembros se debilitan poco a poco.
