INTRODUCCIÓN
Trabajar con víctimas de violencia sexual desde la justicia restaurativa —especialmente en programas individuales sin encuentro con la persona ofensora— exige comprender que la sanación (en ocasiones reparación) no depende necesariamente del diálogo directo con quien causó el daño. En muchos casos, el proceso restaurativo consiste precisamente en devolver a la víctima el control sobre su historia, su voz y sus necesidades, algo que la violencia sexual suele arrebatar profundamente.
En estos procesos, el objetivo principal no es el encuentro, sino atender el daño y las necesidades de la víctima. Muchas personas que han sufrido violencia sexual necesitan primero espacios seguros donde poder narrar lo sucedido, poner palabras a lo vivido, comprender el impacto que el delito ha tenido en su vida y recuperar una sensación de dignidad y agencia. Un programa restaurativo individual puede ofrecer ese espacio de escucha profunda, validación y reconocimiento del daño.









