El Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (TSJEx) ha comenzado a trabajar en un proyecto piloto de justicia restaurativa penal en el partido judicial de Cáceres, dirigido a explorar nuevas formas de abordar determinados delitos leves y menos graves, principalmente contra el patrimonio. La iniciativa busca que las víctimas puedan expresar el daño sufrido y que las personas autoras asuman su responsabilidad, con el objetivo de reparar las consecuencias del delito y evitar que queden heridas que afecten a la convivencia.
A priori, la noticia me resultó esperanzadora. Para alguien que lleva 22 años trabajando en justicia restaurativa y luchando para que se conozca qué es y cómo se aplica, que surjan nuevas propuestas de implementación práctica y real es, evidentemente, una buena noticia.
Sin embargo, no puedo evitar preguntarme por qué seguimos reduciendo estas iniciativas a los delitos leves. Si se reconoce que los delitos pueden generar heridas que afectan a la convivencia, no solo entre víctimas y personas ofensoras, sino también en la comunidad, ¿por qué seguimos limitando el alcance de la justicia restaurativa? Me cuesta comprender que estemos volviendo a discursos que pensaba que ya habíamos superado. Discursos propios de 2006, cuando comenzamos el servicio de justicia restaurativa en Burgos.
EL PROBLEMA: EN ESPAÑA NO SABEMOS REALMENTE QUÉ ES LA JUSTICIA RESTAURATIVA
El problema que tenemos en España, y que parece no solucionarse, es que no sabemos qué es realmente la justicia restaurativa. Todo el mundo habla de ella, pero no siempre se comprende qué es ni cómo se aplica.
En primer lugar, nuestras leyes son confusas. Dos ejemplos lo ilustran claramente. El Estatuto de la Víctima del Delito confunde en su articulado la justicia restaurativa con la mediación. Por su parte, el artículo 84.1 del Código Penal permite condicionar la suspensión de la ejecución de una pena privativa de libertad al cumplimiento del acuerdo alcanzado por las partes en un proceso de mediación. Con estos ejemplos, difícilmente podemos pedir a la ciudadanía que comprenda qué es la justicia restaurativa. La Ley Orgánica 1/2025, de 2 de enero, de medidas en materia de eficiencia del Servicio Público de Justicia, sí distinguió la justicia restaurativa de los medios adecuados de solución de controversias, pero la incorporó en una disposición adicional, fuera de su articulado principal, lo que resulta insuficiente.Tampoco podemos avanzar si se consulta sobre justicia restaurativa a mediadores, teóricos, profesores universitarios, jueces o fiscales que no acreditan formación específica en este ámbito.
Sería como acudir, para una cirugía a corazón abierto, a un divulgador científico sin formación médica o a un escritor de novelas sobre hospitales, en lugar de a un cirujano. Y esto sucede de forma recurrente en nuestras instituciones. En ocasiones, ni siquiera intervienen mediadores, sino personas voluntarias que reciben, en el mejor de los casos, una formación exprés para desempeñar funciones mucho más complejas de lo que parece.La justicia restaurativa es flexible y se adapta a las personas y a cada caso, pero exige conocimientos, técnicas y habilidades específicas por parte de quien facilita el proceso. Es necesario conocer sus funciones y saber facilitar distintas metodologías, como la reunión víctima-persona ofensora (mal llamada mediación penal) , las conferencias y los círculos. Existen otras intervenciones restaurativas, pero conocer cómo facilitar las más habituales permite también desarrollar otras, como los programas individuales.La propia noticia del TSJEx parece reflejar esta confusión cuando su presidenta afirma que la iniciativa no puede extenderse a todos los delitos y que debe limitarse a aquellos en los que no exista una situación de desigualdad entre víctima y agresor que pueda dejar desprotegida a la primera. ¿Desigualdad entre víctima y persona ofensora? En general, el delito genera un desequilibrio entre ambas, porque incluso el hecho más leve puede tener un impacto importante en la vida de la víctima. Precisamente, la justicia restaurativa busca contribuir a reequilibrar esa situación. El delito vincula a la víctima y a quien lo ha cometido, pero es este último quien ha ejercido el control sobre lo sucedido. El proceso restaurativo puede ayudar a la víctima a recuperar parte de ese control. Continuar leyendo en : lawandtrends




