Me preocupa la deriva que está tomando la Justicia Restaurativa en España y supongo que en otros lugares sucede similar.
Cada vez encontramos más jornadas, congresos y cursos sobre Justicia Restaurativa en los que participan jueces, fiscales, políticos, expolíticos y responsables institucionales. Todos pueden aportar perspectivas interesantes desde sus respectivos ámbitos. Pero ¿Dónde están los verdaderos expertos en Justicia Restaurativa?
Y quiero aclarar algo: cuando hablo de expertos no hablo de mediadores. Hablo de personas que llevan años investigando, estudiando, desarrollando programas, facilitando procesos restaurativos y generando conocimiento científico y práctico sobre esta materia.
También me preocupa que se constituyan grupos de trabajo sobre Justicia Restaurativa integrados prácticamente en exclusiva por profesionales de la mediación.
Hay una contradicción que merece una reflexión: si los propios mediadores reivindican que la mediación requiere formación específica y que no basta con ser jurista para ejercerla, ¿por qué parece que para trabajar en Justicia Restaurativa basta con tener conocimientos de mediación? ¿Desde cuándo una especialización habilita automáticamente para dominar otra disciplina?
La Justicia Restaurativa no es mediación con otro nombre. No es una técnica de resolución de conflictos ni un instrumento para descongestionar los juzgados. Es un paradigma con fundamentos teóricos, principios, valores, metodologías y exigencias propias.
No se trata de excluir a jueces, fiscales, políticos ni mediadores. Se trata de entender que sus respectivos conocimientos no los convierten automáticamente en especialistas en Justicia Restaurativa.
La experiencia institucional no sustituye al conocimiento científico y la mediación no equivale a Justicia Restaurativa.
Quizá ha llegado el momento de preguntarnos por qué se organizan tantos espacios para hablar de Justicia Restaurativa y, sin embargo, se escucha tan poco a quienes llevan años construyéndola, investigándola y aplicándola.
La especialización debería ser un requisito para hablar con autoridad de cualquier disciplina también de la justicia restaurativa.

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