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lunes, 28 de septiembre de 2026

Cuando el castigo no repara el daño del delito

 INTRODUCCIÓN

Lo cierto es que, si pensamos en el fin de la pena como castigo o retribución, es decir, como la devolución al infractor de una cantidad de dolor que se corresponda con el daño causado, el castigo puede parecer suficiente o incluso más que suficiente. Sin embargo, la retribución como fin de la pena se centra fundamentalmente en la dimensión pública del delito. El Estado debe dejar claro que toda violación de la norma es desaprobada y el ciudadano debe comprenderlo para evitar futuros quebrantamientos de las leyes.

Pero ¿qué ocurre cuando hablamos de delitos especialmente graves, como la muerte de una persona? ¿Cuánto castigo sería suficiente para compensar la pérdida de una vida? Jamás podríamos colocar en una balanza el delito y el castigo porque ni siquiera la muerte del infractor, entendida como la máxima expresión del castigo, podría equilibrar la pérdida de una vida inocente. El retribucionismo como fin de la pena parte, en cierta medida, de una lógica de respuesta al daño mediante la imposición de sufrimiento: muchos consideran que se hace justicia cuando el infractor sufre como consecuencia de su conducta y el equilibrio trata de recuperarse mediante el castigo. Sin embargo, el desequilibrio provocado por el delito, especialmente respecto de las víctimas y de la sociedad, seguirá existiendo.

jueves, 6 de agosto de 2026

Del castigo a la reparación y sanación


 INTRODUCCIÓN

Cuando se produce un delito grave, la reacción más inmediata suele ser preguntarnos qué castigo merece quien lo ha cometido. Es una respuesta profundamente humana. La indignación, la rabia o incluso el deseo de que el responsable sufra son emociones que pueden aparecer con intensidad, especialmente cuando el delito ha causado un daño irreparable.

Nuestra cultura jurídica y social nos ha acostumbrado a identificar la justicia con el castigo. La prisión representa ese reproche que la sociedad dirige hacia quien ha vulnerado las normas de convivencia. Y, sin embargo, pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre una cuestión esencial: ¿qué ocurre con las víctimas una vez impuesto ese castigo?

Con demasiada frecuencia centramos todo el debate en el infractor: cuánto tiempo permanecerá en prisión, si la pena es suficiente o si merece determinados beneficios penitenciarios. Mientras tanto, las personas que realmente han sufrido el delito quedan relegadas a un segundo plano. La justicia restaurativa propone cambiar esa mirada. No pretende sustituir al sistema penal ni eliminar el castigo cuando este resulta necesario. Lo que plantea es una pregunta distinta: además de castigar al responsable, ¿qué necesita la víctima para poder reconstruir su vida?

miércoles, 7 de junio de 2023

La justicia restaurativa elimina los roles vitalicios

 


INTRODUCCIÓN

Me preocupa ver, como a pesar de que tras cometerse un delito, hay todo un proceso judicial que acaba con una sentencia, si la sentencia es de culpabilidad ,el "delincuente" irá a la cárcel dependiendo del hecho delictivo, para pagar en teoría por el daño causado. Hasta ahí, todo estaría bien o al menos sería normal, sino fuera porque a pesar de cumplir con lo que la ley le impone cuando salga de la cárcel seguirá "pagando", ya que por muchos años que estuviera, en prisión para la sociedad que les rodea siempre será poco y cuando salga de la cárcel, se encontrará con un entorno hostil que no le hará la vida sencilla. Si esto se mira desde una perspectiva neutral es terrible, y el sistema debería intentar mostrar a la sociedad que la pena no es eterna, igual que los roles de víctimas e infractores tampoco lo son. Sin embargo, las víctimas, ven insuficiente las penas ¿por qué? Si se trata de un delito muy grave con resultado de muerte, entiendo que para ellas, no habría años suficientes para compensar la pérdida, entonces por qué se sienten así, si analizamos desde el punto de vista restaurativo esta situación, creo sinceramente que es porque no se las ha ayudado a superar el trauma, es decir, no se las ayudó en su momento, a hacer frente al delito, esto las ha llevado a adoptar el rol de víctima de por vida, lo que sin duda influye en su sentimiento de que no han obtenido justicia, a pesar de que muchas de ellas han visto como el delincuente fue declarado culpable y condenado.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

El "final perfecto" para la justicia restaurativa


INTRODUCCIÓN

Me gustan los “finales felices”, sí, lo reconozco, me gustan las películas y los libros en los que los “buenos” tienen su recompensa y los “malos” reciben su castigo. Este sentimiento es muy humano y nos hace sentir seguros y tranquilos. Y es realmente a lo que nos han acostumbrado, desde que tengo uso de razón, los cuentos, las películas....todo gira en torno a esta ley "natural", el bueno es feliz...el malo, no.  Esto, sin duda, es la justicia retributiva y aparentemente nos hace felices, y nos hace incluso equiparar justicia, a castigo. Sin embargo, a la gente buena, le pasan cosas malas, sufren y en ocasiones se convierten en víctimas. Y además, por mucho que intentemos castigar al culpable para satisfacer esta necesidad retributiva, que es casi una obsesión, una vez más la víctima queda relegada y olvidada y vuelve una y otra vez a recordar que fue víctima y que sigue sintiéndose una víctima y no solo del ofensor sino del sistema, en general.

Me explico, el juicio deja un sabor amargo a la víctima, y es que con esta obsesión del sistema de justicia penal porque se cumpla la ley, porque el ofensor reciba su castigo y si es ejemplar, mejor, no nos damos cuenta de qué necesita, qué quiere o qué desea realmente la víctima. 

miércoles, 13 de enero de 2021

Las cárceles no restauran

 


(extracto de un escrito de un participante del segundo grupo del programa de justicia restaurativa reconexión en Burgos)

Pensamos que el castigo es la solución pero sin lugar a dudas castigar por haber dañado, es simplemente una reproducción de la violencia, pero permitida por la ley. Con esto no quiero decir que las cárceles deban desaparecer, nuestra sociedad aún no está preparada, pero si entiendo que debiéramos aspirar a crear espacios para que las personas que han causado un daño, se responsabilizan y quieren cambiar asumiendo sus errores puedan reflexionar y demostrar que son personas "diferentes". En esta carta el interno, nos explica como al fin y al cabo siente que todo lo que hace dentro para demostrar que quiere cambiar no sirve para nada, y además, yo me pregunto y ¿Cuándo salga? ¿tendrá la oportunidad de cambiar?. Si la vida ya no es fácil teniendo antecedentes es mucho peor, por eso, necesitamos entender que no todos los que están dentro son malas personas igual que no todos los que están fuera son buenas personas.

domingo, 1 de noviembre de 2020

La delincuencia daña la confianza y la justicia restaurativa trata de recomponerla

 


JUSTICIA RESTAURATIVA, LA JUSTICIA QUE SIEMPRE EXISTIÓ

Muchas veces, he comentado que la Justicia Restaurativa no es tan nueva, puesto que se basa en la Justicia que siempre existió y que se perdió con la evolución de los pueblos, la creación de los estados y la configuración de todo un complejo institucional, administrativo y judicial. Esta visión de la Justicia enraizada en las tradiciones de muchos pueblos, se centra en una visión diferente de la delincuencia y una nueva forma de entender el delito, éste es una fuente de daño que debe ser reparado. Por otra parte, además de los daños concretos que un determinado delito provoca en una persona y sus allegados, el efecto de la delincuencia de manera global, el daño como fenómeno social es la pérdida de confianza, tanto a nivel interpersonal y comunitario. Lo que las víctimas y las comunidades necesitan es tener su confianza restaurada. La obligación esencial de los infractores es demostrar que son dignos de confianza. El propósito de la Justicia debe ser fomentar este proceso.El objetivo primordial de la Justicia Restaurativa, entonces, debe ser el restablecimiento de la confianza. El intento de lograr esto, en ambos niveles personales y social o comunitario puede proporcionar un paraguas unificador para responder a la delincuencia. 

lunes, 4 de mayo de 2020

Más conocimiento de qué es justicia restaurativa

CUANDO DIGO A QUÉ ME DEDICO 
Cuando comento a la gente que no me conoce, a qué me dedico, suelo observar dos reacciones bien diferenciadas; algunos, (generalmente los que alguna vez ha sufrido un delito y saben lo que implica esto), aprecian lo que les cuento y enseguida, me dicen que esa Justicia de la que hablo, es la que debiera existir de forma universal y general. Otros, (en muchas ocasiones son los que manifiestan que están hartos de la Justicia pero nunca han sufrido un delito), poco más que se ríen de mi, me llaman ilusa y me comentan con cierta sorna, pero "¿crees que un "delincuente" no va a delinquir de nuevo, solo por escuchar el impacto que el delito ha tenido en la víctima?. La cárcel es lo único que puede ayudar a ello".Y esta es la dicotomía en la que me suelo mover, lo cierto es que estoy convencida que si los segundos, sufren un delito cambiarán de forma radical, su forma de pensar. ¿Por qué nos empeñamos en creer que cuando hay un daño, hay que responder causando todavía más daño?. Creo que algunos piensan erróneamente, aquello que nos decían hace muchos años, eso de la letra con sangre entra, pero claramente se ha visto que esto no es así.