INTRODUCCIÓN
La justicia restaurativa tiene un importante origen comunitario, pues entiende que el delito no afecta únicamente a la víctima y a la persona ofensora, sino que también puede dañar los vínculos, la confianza y el sentimiento de seguridad de la comunidad.
Por eso, la participación comunitaria puede contribuir a reconocer los daños, asumir responsabilidades y encontrar respuestas más completas. Sin embargo, surge una pregunta fundamental: ¿quién es la comunidad y cómo podemos involucrarla realmente en los procesos restaurativos?En ocasiones, me han dicho que incluir a la comunidad es complicado y costoso. Pero ¿acaso no sufre también las consecuencias del delito? Quizá la dificultad no esté tanto en su participación como en determinar quiénes deberían formar parte de ella.




