INTRODUCCIÓN
Siempre he defendido la importancia de la práctica de la Justicia Restaurativa. Sin embargo, últimamente estoy comprobando que aplicarla sin conocer sus fundamentos puede resultar perjudicial. Es urgente que quienes quieran convertirse en facilitadores comprendan qué es realmente esta filosofía de justicia y, sobre todo, que entiendan que sus prácticas deben adaptarse al lugar donde se desarrollan.Podemos organizar diez cursos de formación y terminar con diez formas diferentes de entender y aplicar la Justicia Restaurativa. El error sería intentar copiar íntegramente un modelo concreto, cuando lo importante es conocer su esencia para adaptar las prácticas a cada país, su cultura y sus necesidades. Y no debemos confundir la formación en procesos restaurativos con la formación en terapia o comunicación no violenta, aunque estas puedan aportar herramientas complementarias.




