Los que nos dedicamos a la Justicia Restaurativa a veces tenemos tendencia prejuzgar sin querer, un caso claro, es si una víctima tiene deseos de venganza o por ejemplo, rehusa participar en un proceso de justicia restaurativa. Sin embargo, no hay víctimas "buenas" y "malas". Dicho esto, lo lógico y lo normal tras sufrir un delito es tener estos sentimientos negativos, que más bien son sentimientos lógicos y normales en los seres humanos. Todas merecen nuestro reconocimiento y nuestra atención. Por eso, está claro que estos sentimientos negativos son algo normal, sin embargo, para muchas víctimas solo el poder despojarse de ellos, va a suponer un paso hacia la recuperación o curación de sus heridas. Me explico partiendo de estos sentimientos, su "liberación " como víctima puede venir por la transformación de estos, en otros positivos y constructivos, pero siempre dando por hecho que la idea de ira, venganza, humillación es algo lógico y normal y que por otro lado, no hace de las víctimas, monstruos, sino todo lo contrario, las hace más humanas. Y esto es así, y precisamente la labor de los facilitadores de la justicia restaurativa, en unión de otros profesionales de otras áreas, es ayudar de la manera más adecuada para cada una de ellas, a superar o al menos sobrellevar el hecho de haber sido víctima.
Soy Virginia Domingo de la Fuente, doctora en Derecho Penal y presidenta de la Sociedad Científica de Justicia Restaurativa. Desde hace más de dos décadas investigo, promuevo y desarrollo la justicia restaurativa. Defiendo una justicia centrada en las personas, la reparación del daño, la responsabilización y el fortalecimiento de las comunidades. En este blog comparto reflexiones y propuestas para prevenir la violencia y construir una sociedad más justa y restaurativa.
lunes, 13 de junio de 2016
sábado, 11 de junio de 2016
Si no nos despojamos de nuestra profesión de origen, no podremos ser buenos facilitadores de justicia restaurativa
Hace unos días, escribí un nuevo artículo para Criminología y Justicia, en esta ocasión hacia eco de un caso de actualidad, en la que un chico iba a entrar en prisión irremediablemente, después de seis años y con una vida totalmente diferente a la que era en su día cuando cometió el delito. Nadie dijo que este chico fuera un "santo" cuando cometió el delito, pero lo que si es seguro, que a fecha de hoy, ya no es el que era. Sin embargo, paralelo a una campaña para que le concedieran el indulto, ha existido otra campaña pera denostar y condenar una vez más, a este chico, por los delitos que cometió en su día. Efectivamente este chico cometió varios delitos calificados como graves, como su pertenencia a banda organizada dedicada a la estafa y falsificación de tarjetas, sin embargo, a fecha de hoy, es una persona diferente, no ha vuelto a delinquir, tiene trabajo estable y en definitiva, no es la persona que fue . Nadie dijo que no debe "saldar su deuda con la sociedad" y con el sistema por el delito cometido, sin embargo, la entrada en prisión ya no tiene su eficacia, máxime en una persona rehabilitada, y el castigo proporcional al daño causado que promulga la justicia retributiva tampoco tiene sentido, por cuanto el castigo en estos momentos, va a ser mucho mayor al daño que ocasionó en su momento. ¿Acaso no está la justicia restaurativa, para estos casos y así poder individualizar la respuesta penal y ofrecer una solución más humana y sanadora para el delito?
viernes, 10 de junio de 2016
Algunos retos, a los que nos debemos enfrentar para la mejor aplicación de la Justicia Restaurativa
Estos días estaba pensando cómo enfocar una conferencia que tengo que impartir sobre los retos de la Justicia Restaurativa, y aunque tenía claro, que a pesar de que hoy en día, todo el mundo parece saber qué es esta Justicia, pocos conocen realmente su alcance; me he dado cuenta que hay algunos retos más , de los que hubiera querido desear. El primer reto para mí, es como hacer frente al conformismo de los que nos dedicamos a la justicia restaurativa, es muy frecuente ver , firma de convenios entre administraciones, instituciones judiciales....en las que se nos "vende” el fomento de un único proceso restaurativo : la mediación y en el que nunca están presentes los profesionales de la justicia restaurativa, otras veces asistimos a cursos impartidos, casi en exclusiva por jueces y otros profesionales , sin ninguna formación al respecto, y que curiosamente se quieren erigir en los controladores de la calidad de la formación de los facilitadores. ¿Acaso alguien por tener una profesión de origen , está habilitado, sin tener ningún curso que lo corrobore, para vigilar la calidad de los servicios? Por supuesto, que no , es más, deberíamos tener claro que un buen profesional de la justicia restaurativa, debe despojarse de su profesión de origen, algo que nos cuesta demasiado. Y a pesar de este intrusismo profesional , aprecio conformismo porque parece que no sabemos levantar la voz contra los que nos vende humo, son innumerables las ocasiones que he visto en prensa convenios y que al final no se han dado cumplimiento, pasando a engrosar la lista de méritos de algunos políticos, jueces y otras autoridades.
jueves, 9 de junio de 2016
La Justicia Restaurativa elimina las "etiquetas"
"Si tu única herramienta es un martillo, tiendes a tratar cada problema como si fuera un clavo" decía Abraham Maslow
Esta frase siempre me ha parecido muy interesante, cuando un infractor comete un delito automáticamente queda etiquetado y estigmatizado: es un delincuente. Además el sistema suele mentirles porque les dice que una vez cumplida su condena y pasado un tiempo, se cancelarán los antecedentes pero lo que no se les comenta es que el estigma, el rol de infractor va a ser casi perpetuo, por eso no es de extrañar que si la sociedad le trata así, no sepan o no vean otro camino que continuar su carrera delictiva. Sin embargo, la justicia restaurativa ofrece una oportunidad al infractor de ser tratado diferente y de despojarse de este rol de delincuente. Le da una oportunidad de hacer las cosas bien, y si la escoge, la sociedad y su entorno lo va a ayudar. Va a poder salir de la espiral destructiva que supone el estigma de ser considerado un delincuente y además ayudará a la víctima, a la que causó un daño y a la sociedad porque podrá recuperarlo de nuevo.
miércoles, 8 de junio de 2016
Origen de la Justicia Restaurativa desde la victimología
Al hablar del origen de la Justicia Restaurativa desde el punto de vista de la victimología, se debe mencionar a Albert Eglash, psicólogo americano que en 1958 elaboró el concepto de restitución creativa relacionado con el de la Justicia Restaurativa, este autor decía que esta restitución creativa es una técnica de rehabilitación por la cual se ayuda al infractor bajo supervisión apropiada a encontrar alguna manera de compensar a las personas que han dañado. Ya en este caso se estaba planteando la reparación o compensación del daño como un objetivo fundamental en el sistema de justicia penal. Posteriormente este mismo autor fue el que acuñó el término Justicia Restaurativa, en el año 1977 y distinguió tres tipos de justicia penal:
Retributiva, distributiva y reparadora. Las dos primeras se centran en el hecho delictivo y niegan la participación de la víctima. La tercera se centra en la reparación de los efectos nocivos del delito y se involucra activamente a todas las partes afectadas. Por otro lado, dos artículos, uno de Randy Barnett y otro de Nils Christie (1977) despertaron el interés y el debate acerca de esta justicia restaurativa. Nils Christie publicó ese año en el Diario de Criminología británico un artículo en el que afirmaba que el Estado “ha robado el conflicto entre los ciudadanos.
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