Cuando oímos la palabra delito, y más si es grave, enseguida nos viene a la mente el daño que se haya producido como consecuencia de este hecho delictivo. El ser humano, por lo general, sí tenemos de forma natural, cierto grado de empatía, que nos hace ponernos en el lugar del que sufrió el delito.Sin embargo, esta naturalidad que surge en el primer instante, se evapora con la publicidad que los medios de comunicación hacen del delito y con la forma de abordarlo, que tienen los operadores jurídicos y en general el sistema.El delito se convierte exclusivamente en una acción u omisión tipificada en las leyes como tal. Así el código penal español, dice que son delitos y faltas las acciones y omisiones dolosas e imprudentes penadas por la ley.En la definición de delito por las leyes, se echa en falta precisamente algo de humanidad. El daño debería ser central así como la violación que produce de las relaciones entre los miembros de la comunidad. Tal parece que el delito lo que es causar un daño al estado, que es el que ha creado el catálogo de delitos.
Soy Virginia Domingo de la Fuente, doctora en Derecho Penal y presidenta de la Sociedad Científica de Justicia Restaurativa. Desde hace más de dos décadas investigo, promuevo y desarrollo la justicia restaurativa. Defiendo una justicia centrada en las personas, la reparación del daño, la responsabilización y el fortalecimiento de las comunidades. En este blog comparto reflexiones y propuestas para prevenir la violencia y construir una sociedad más justa y restaurativa.
Mostrando entradas con la etiqueta código penal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta código penal. Mostrar todas las entradas
jueves, 30 de noviembre de 2017
viernes, 10 de junio de 2016
Algunos retos, a los que nos debemos enfrentar para la mejor aplicación de la Justicia Restaurativa
Estos días estaba pensando cómo enfocar una conferencia que tengo que impartir sobre los retos de la Justicia Restaurativa, y aunque tenía claro, que a pesar de que hoy en día, todo el mundo parece saber qué es esta Justicia, pocos conocen realmente su alcance; me he dado cuenta que hay algunos retos más , de los que hubiera querido desear. El primer reto para mí, es como hacer frente al conformismo de los que nos dedicamos a la justicia restaurativa, es muy frecuente ver , firma de convenios entre administraciones, instituciones judiciales....en las que se nos "vende” el fomento de un único proceso restaurativo : la mediación y en el que nunca están presentes los profesionales de la justicia restaurativa, otras veces asistimos a cursos impartidos, casi en exclusiva por jueces y otros profesionales , sin ninguna formación al respecto, y que curiosamente se quieren erigir en los controladores de la calidad de la formación de los facilitadores. ¿Acaso alguien por tener una profesión de origen , está habilitado, sin tener ningún curso que lo corrobore, para vigilar la calidad de los servicios? Por supuesto, que no , es más, deberíamos tener claro que un buen profesional de la justicia restaurativa, debe despojarse de su profesión de origen, algo que nos cuesta demasiado. Y a pesar de este intrusismo profesional , aprecio conformismo porque parece que no sabemos levantar la voz contra los que nos vende humo, son innumerables las ocasiones que he visto en prensa convenios y que al final no se han dado cumplimiento, pasando a engrosar la lista de méritos de algunos políticos, jueces y otras autoridades.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

