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viernes, 14 de noviembre de 2025

El primer contacto con las personas en justicia restaurativa

 


EL PRIMER CONTACTO CON LAS PERSONAS

Uno de los aspectos más complejos en la práctica restaurativa es cómo conectar con las personas para que acepten participar en la primera reunión. Ese primer contacto —ya sea por carta o por teléfono— suele ser un momento delicado. A pesar de los años que lleva funcionando el servicio de Justicia Restaurativa, muchas víctimas aún desconocen su existencia, y la invitación a participar en un proceso restaurativo suele resultarles algo extraño o demasiado novedoso.

Surgen entonces varias preguntas:

¿Cuál es el momento más adecuado para comunicarse con la víctima o con el infractor? Si el delito es reciente, lo más probable es que la reacción inicial de la víctima sea una negativa rotunda. No obstante, el paso del tiempo suele suavizar las emociones más intensas —la ira, la humillación o el deseo de venganza—, abriendo espacio para la reflexión.

Y otra cuestión igualmente importante es: ¿qué decir en ese primer contacto? La experiencia demuestra que lo esencial es comunicar con sencillez y calidez, ofreciendo la información necesaria para que ambas partes acepten asistir a una primera reunión. El teléfono es un medio frío, y explicar el proceso en detalle puede resultar confuso o abrumador.

El objetivo no es “convencer” ni “vender” una idea. Somos facilitadores, no comerciales. Nuestro papel es abrir un espacio de encuentro, donde las personas puedan reflexionar sobre las consecuencias del hecho y su implicación en el futuro. A veces, lo más sabio es simplemente sembrar la idea y dejar que madure. La reflexión necesita tiempo, silencio y respeto.

viernes, 4 de septiembre de 2020

La utopía de la justicia restaurativa es posible

 


SOMOS PUNITIVOS POR NATURALEZA?

Muchos opinan que esto de la Justicia Restaurativa es una utopía, piensan que el ser humano es vengativo y retributivo por naturaleza, por tanto ven esta Justicia antinatural. Probablemente esto viene corroborado por la cultura de más castigo, que nos invade en los medios de comunicación en general, de ahí que parezca que las víctimas y los ciudadanos en general son muy punitivos. Y no es que las víctimas sean más punitivas, sino que es lo único que la justicia las ofrece para sentir que se ha hecho justicia y por eso, se agarran a esta justicia del castigo pensando que va a satisfacer sus necesidades. Sin embargo, la realidad es otra, como no sienten que realmente se haya hecho justicia, la ven lejana y alejada a sus verdaderas necesidades, al final, la condena y el castigo nunca las parecerá suficiente, y por eso, no se puede decir que seamos muy punitivos, simplemente requerimos una justicia que nos de el protagonismo que nos corresponde, máxime si hemos sufrido un delito y además necesitamos sentir que se nos escucha y repara de acuerdo a nuestras necesidades, no como dice la ley que debe ser, esto implica que la reparación material para muchas no solo no será suficiente, sino que no será ni importante. 

viernes, 10 de mayo de 2019

Fases del trabajo individual con ofensores



(imagen propiedad de Virginia Domingo)


En el programa parcialmente restaurativo que hemos comenzado en la prisión de Burgos, somos conscientes de que el trabajo con los infractores es largo para lograr que vean cómo sus acciones impactaron en la víctima, en la comunidad y en ellos mismos, en la imagen he tratado de mostrar las fases por las que intentaremos que pasen, pueden darse todas o casi todas, y a veces no en el mismo orden, pero el final, debiera llevar a la reconexión (reinserción)

martes, 7 de marzo de 2017

Reflexiones sobre lo que puede surgir durante un proceso restaurativo

Lo bueno de interactuar con otros facilitadores y promotores de la Justicia Restaurativa es que puedo reflexionar sobre donde estamos con la Justicia Restaurativa y hacia donde queremos ir. El otro día comentaba que el buen facilitador, debe despojarse de su profesión de origen, es más, somos los que hemos estado relacionados con las leyes, los que tenemos más complicado esta labor, porque nos han enseñado a ser tan respetuosos con las leyes, que nos hemos olvidado de que lo más importante es el ser humano, que hay detrás.¿Cómo hacerlo, como despojarnos de nuestra profesión de origen?, me preguntaban gran acierto, pues primero dejando de pensar con la cabeza, simplemente y guiarnos un poco más con el corazón. Los seres humanos no somos racionales, a pesar de lo que pensamos, somos mezcla de emociones y son estos sentimientos, los que deben de salir a a luz, en un proceso restaurativo. Por eso, el facilitador, es el que va a ayudar para que fluyan y así las personas afectadas por el daño, puedan sanar.