jueves, 7 de mayo de 2026

Justicia restaurativa: la banalización de un instrumento serio

 

Ahora que la Justicia restaurativa está tan de moda —hasta el punto de que ya casi queremos que también los despidos laborales sean “restaurativos”— conviene recordar algo básico: no sirve solo para reparar el daño cuando este ya se ha producido. Su verdadero potencial va mucho más allá, porque también permite construir y fortalecer comunidad. Y claro, para eso primero hay que entender bien en qué consiste, no simplemente repetir el término porque suena bien.

Como explico en mi libro El futuro de la justicia restaurativa, cuando la justicia escucha, es fundamental generar espacios restaurativos no solo para intervenir cuando algo se rompe, sino para evitar que se rompa. Porque vivimos en un contexto curioso: queremos ser muy restaurativos en el discurso, pero a la hora de actuar seguimos tirando de castigo y sanción casi por reflejo, como si no supiéramos hacer otra cosa.

Un ejemplo claro es qué ocurre con los niños y niñas menores de 14 años  que cometen actos vandálicos o incluso violentos. Al ser inimputables, muchas veces la intervención se queda en un cierto control desde servicios sociales y poco más. Y ahí es donde estamos perdiendo una oportunidad enorme, porque la justicia restaurativa podría generar espacios reales para fortalecer sus vínculos con la comunidad y con sus propias familias. Pero claro, para eso hay que dejar de pensar solo en reaccionar cuando hay un problema y empezar a construir antes de que aparezca. Y eso, aunque parezca mentira, es bastante más transformador… y bastante menos frecuente.

INTERVENCIONES RESTAURATIVAS CON NIÑOS Y NIÑAS INIMPUTABLES

Precisamente hace unas semanas vi una noticia de una comunidad autónoma que precisaba que iba a trabajar con este grupo de niños y niñas. Según la noticia : “El programa piloto se fundamenta en tres ejes principales: la responsabilización temprana, por la que se ayuda a la persona menor a comprender las consecuencias de sus actos sobre las y los demás; la reparación integral, para facilitar procesos de mediación o encuentro donde puedan realizar acciones que compensen el daño, ya sea material o moral, y la intervención comunitaria, para evitar que el conflicto escale o se cronifique, integrando a la familia y al entorno escolar en el proceso educativo.”

Una pena que una idea tan buena termine diluyéndose en explicaciones que no se sostienen y además inducen a confusión. La responsabilización temprana es, sin duda, un objetivo valioso, pero difícilmente se puede lograr si antes no se trabaja algo tan básico como el vínculo de estos niños y niñas con su comunidad. Continuar leyendo: lawandtrends

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