INTRODUCCIÓN
Frecuentemente hablamos del perdón y de cómo este no es, al menos prioritariamente, el objetivo de la Justicia Restaurativa. Sin embargo, a veces nos olvidamos del remordimiento.
Sé que hablar de remordimiento, arrepentimiento o redención puede sonar demasiado religioso. Pero no tiene por qué ser así. Para quien no tenga creencias religiosas, el remordimiento puede entenderse desde una perspectiva ética y humana: la capacidad de mirar de frente lo ocurrido, reconocer el daño causado y preguntarse qué es lo correcto después de haberlo hecho.Aunque el término «remordimiento» no aparezca expresamente en muchas normas sobre Justicia Restaurativa, sí encontramos referencias indirectas cuando se exige que el infractor reconozca los hechos o los elementos esenciales de los que deriva su responsabilidad.Y aquí surge una pregunta interesante:¿Es suficiente con reconocer que se ha cometido el delito o es necesario, además, sentir remordimiento?
