INTRODUCCIÓN
Todo lo que puede resultar nuevo conlleva riesgos y con la Justicia Restaurativa ocurre lo mismo. Estos riesgos derivan de algo que preocupa a muchos de los que nos dedicamos a ello, que se quiera convertir la Justicia Restaurativa en más de lo mismo, dotándola de la misma burocracia que de por si tiene la Justicia actual Retributiva.
Lo ideal sería ir a mejor y hacer a la inversa : dotar de los valores restaurativos a la actual justicia penal para así conservar la frescura y los beneficios propios de esta justicia, más humana y cercana. Pero existe un riesgo que se relaciona con lo anterior y es el centrar la justicia restaurativa exclusivamente en el infractor, olvidando una vez más y como hace la justicia penal a las verdaderas protagonistas: las víctimas. Suelo leer con frecuencia como se habla de justicia restaurativa como mediación o conciliación para evitar que el infractor entre en prisión. Incluso hace unos días leí una columna de opinión en la que hablaban de justicia restaurativa para pasar página. En otros casos, oigo hablar de conflicto, o de "ilustres" víctimas defensoras de la mediación y es cuando constato que todavía hoy en día, las personas piensan que justicia restaurativa es neutralidad, equilibrio....por tanto, mediación. Sería deseable que por una vez se comprendiera que más allá de la vertiente preventiva de la justicia restaurativa por ejemplo en comunidades, colegios...la justicia restaurativa parte de un daño que causa un desequilibrio, por tanto el lenguaje neutral de la mediación no aplica en esta justicia. Y en todo caso, estas confusiones olvidan que la justicia restaurativa surgió por las víctimas.

