Cuando leo algunos documentos teóricamente oficiales sobre cómo hacen justicia restaurativa en España, me quedo sorprendida porque lo único que se hace es dar charlas sobre determinados aspectos: justicia, resiliencia, quién es la víctima, qué es justicia restaurativa...pero esto no es trabajar con ofensores de forma restaurativa. Esto es interesante y podría servir para una sesión inicial en la que se les informe en qué consistirá el programa. La información es buena y esto sería sin duda, útil para seleccionar a los participantes. Claro la pregunta sería entonces que hacemos en un proceso restaurativo...esta pregunta se la harán los que no tienen más contacto con la justicia restaurativa que haber tenido una premonición de que son expertos. Pero como el fin de este blog es dar información sobre lo que es e implica las diferentes prácticas restaurativas hoy quiero hablar de la narración y la importancia de que durante las sesiones de la práctica que realizamos sea una reunión víctima-ofensor, conferencia o círculo demos espacio a las personas para que nos cuenten su historia.
Lo bueno de los programas individuales es que podemos dedicar más tiempo a esta narración (salvo que algún político diga que para que estar más de un año sin podemos hacerlo en menos tiempo) y será necesario siempre más tiempo, obviamente dependerá del delito que hayan cometido porque no es igual trabajar con personas condenadas a medidas alternativas que a penas privativas de libertad y no es lo mismo personas ofensoras de delitos muy graves de otros delitos. Para delitos muy graves debemos estar conscientes de que no podemos impacientarnos y por supuesto, no podemos sacar a los testimonios de estas personas máxime si sabemos que no les benefician.
