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viernes, 25 de septiembre de 2026

Justicia restaurativa: el valor de una seguridad que no limite

 

INTRODUCCIÓN

He estado leyendo algunas reflexiones del blog de Howard Zehr que quiero transmitir aquí, porque también me invitan a reflexionar. En esta ocasión me gustaría hablar de la seguridad.

Solemos hablar quienes trabajamos en Justicia Restaurativa de la necesidad de crear un espacio seguro para que las partes puedan sentirse cómodas al iniciar un proceso restaurativo. Esta seguridad debe tenerse especialmente en cuenta con las víctimas y, más aún, cuando el delito ha sido de cierta gravedad.Muchas normas priorizan esta seguridad e incluso condicionan la Justicia Restaurativa a que no se produzca una revictimización. Este es el caso de la Directiva de 2012, que, aunque parece apostar por la Justicia Restaurativa, permite apreciar, cuando se analiza con detenimiento, cierto temor hacia estos procesos. En parte, creo que este temor procede del desconocimiento sobre cómo funcionan y sobre los beneficios que pueden generar en quienes participan en ellos.Pero también creo que responde a una tendencia a considerar a las víctimas como personas incapaces, necesitadas de protección constante, que no saben lo que quieren y necesitan que otras personas decidan por ellas. Nos cuesta pensar en una víctima que quiera contar su historia, que desee encontrarse con el infractor y que quiera reivindicar qué necesita para sentirse reparada o satisfecha después del delito.

miércoles, 9 de julio de 2025

Los verdaderos protagonistas de la justicia restaurativa son las personas

 


LAS VÍCTIMAS NO SON INCAPACES

Siempre se piensa en las víctimas, con miedo, se reflexiona y se decide por ellas, esto es bueno, esto puede perjudicarlas, esto quizá no...tenemos tendencia a pensar que por haber sufrido un delito, ya automáticamente son seres incapaces, y claramente no es así. En un mundo centrado en que castigo merece el infractor como si eso fuera lo que puede satisfacer a las víctimas, no es tarea fácil cambiar el chip radicalmente y decir a la gente que con esta justicia nos vamos a centrar en ellos, en los que sufren, para colmo, cada vez que veo la televisión, lo único que oigo es penas más duras como si esto fuera lo único importante para todos nosotros. También debemos entender que tras el delito sufren las víctimas, su familia, sufre la familia del ofensor y sufre el ofensor incluso aunque no lo quieran reconocer. Respecto de las víctimas , he aprendido que no se debe demonizar estos sentimientos negativos como el rencor, el odio, la ira, el resentimiento. ¡Cómo una persona que ha sufrido un delito, no va a sentir todo esto y mucho más! Por supuesto, que si, y negarlo sería causar más dolor. Lo que un buen facilitador de Justicia Restaurativa debe saber es acompañar a las victimas para que puedan encontrar un sentido diferente a lo vivido que las permita cambiar estos sentimientos negativos por  otros más positivos como dignidad, respeto, orgullo de ser superviviente de un delito... y así ayudarlas en el camino hacia la superación del trauma del delito. ¿fácil? Claro que no, además nosotros solo podemos ayudar pero el camino lo tienen que recorrer ellas, no obstante, la Justicia Restaurativa puede hacer este camino un poco menos complicado. Algunas personas se preguntaran cómo podemos ayudar si quizá nunca hemos sido víctimas, pues porque los valores de la justicia restaurativa como la empatía y la escucha activa nos hace ponernos en el lugar del otro y comprender y hacer comprender a la víctima que no está sola.

viernes, 20 de noviembre de 2020

Pena, justicia y daños

 


(imagen propiedad de Virginia Domingo)

La pena viene a dar cierta tranquilidad a la comunidad, sobre todo cuando implica privación de libertad para el ofensor, pero esto es solo de forma aparente, porque nada cambia para la víctima y la sociedad, el daño sigue ahí y el quebranto de las relaciones se mantiene. Por eso, es necesario buscar otras formas de hacer justicia que implique recomponer las relaciones sociales desquebrajadas tras el daño producido con el delito.

 Además es común pensar que las víctimas solo desean venganza cuando lo importante es ayudarlas a sanar,para eso será necesario canalizar estos sentimientos negativos por otros que los ayuden a recuperarse tras el delito. Por eso, el proceso penal es muy frio y y hace que los infractores deshumanicen a sus víctimas igual que ocurre con las víctimas con respecto a los ofensores....la justicia restaurativa abre la puerta a la humanización de los afectados por el delito, su sanación y sobre todo al restablecimiento de las relaciones rotas tras el daño causado por el delito