domingo, 5 de abril de 2020

Algunos aspectos básicos de la justicia restaurativa (I)

INTRODUCCIÓN
Hace tiempo, leí  el libro : The Little Book of Restorative Justice for Sexual Abuse by Judah Oudshoorn, Michelle Jackett, and Lorraine Stutzman Amstutz y lo recomiendo especialmente, ya que da una visión muy clara y entendible de por qué la Justicia Restaurativa y las razones de su aplicación a cualquier delito, si la víctima lo desea incluso más graves. Voy a ir  extrayendo,  las conclusiones que he sacado de su lectura junto con las conclusiones de la pagina http://dovesnest.net/4-Takeaways que fue la que recomendó su lectura:
1.  La justicia restaurativa prioriza la seguridad y las necesidades de las víctimas. El libro comienza con unos postulados básicos de la Justicia Restaurativa, similares a los que hemos aprendido de otros grandes de la Justicia Restaurativa como Howard Zehr, y que son presupuestos lógicos, de lo que ocurre tras el delito o  el conflicto.  El delito genera, daños, y estos crean necesidades y la justicia debería satisfacer  esas necesidades y curar. Estas necesidades son de los directamente implicados en el delito, la víctima principalmente pero también hay necesidades del infractor y de la comunidad. Ahora me centraré en las víctimas y sus necesidades, que no son solo de reparación del daño, nisiquiera se traducen como piensa la justicia tradicional solamente en reparación material.

NECESIDADES DE LAS VÍCTIMAS
Es lo bueno, que la   justicia restaurativa permite a las víctimas decir lo que necesitan primero y ser los principales impulsores de cualquier proceso, relativo a algo que las afecta tan directamente como el delito.  Esto es "empoderamiento a través de la elección", según los autores del libro. Es interesante y es así, se la ofrece a la víctima, la posibilidad de dejar de ser un testigo pasivo, en la evolución de su caso, se la da la oportunidad de decidir, y esto es crucial. La justicia restaurativa no prioriza la reconciliación o el perdón a menos que las víctimas lo deseen. Esto no me cansaré de decirlo, porque hay creencias erróneas en asociar justicia restaurativa y perdonar , lo que haría que corramos el riesgo de etiquetar como víctimas "malas",  a aquellas que por lo que sea, deciden no perdonar. El libro ofrece ejemplos de otras necesidades de las víctimas, que he podido experimentar personalmente, pero que en delitos graves como los abusos sexuales cobran más importancia, y estas son  tales como ser creído,(¡ qué importante en determinados delitos!, saber que son comprendidos y que se cree lo que cuentan)  tener una voz, saber que el daño no era su culpa (esencial en delitos más graves, en ocasiones las víctimas sienten que todo pasó por su culpa, es importante se superen estas ideas para comenzar el proceso de curación) , y recibir el permiso para cometer errores durante todo el proceso de curación. 

JUSTICIA RESTAURATIVA NO SIEMPRE IMPLICA REUNIÓN CONJUNTA
También existe la idea errónea de que la justicia restaurativa implica una reunión cara a cara con la víctima y el infractor; esto puede no ser seguro o recomendable en muchas situaciones.  Es común pensar que si no hay una reunión cara a cara, víctima e infractor no podemos hacer justicia restaurativa, y esto limita mucho las posibilidades y no es cierto, porque el enfoque restaurativo puede hacerse de otra manera. Siempre digo que el límite está en la imaginación . No vivimos en un mundo perfecto, y nos encontramos con situaciones imperfectas , como por ejemplo un caso en el que veamos que no es aconsejable que la víctima se encuentre con el infractor, al menos de momento. ¿Qué hacer? Pues si la víctima necesita de la Justicia Restaurativa, podemos buscar fórmulas en las que no tenga que existir este encuentro directo, puede ser una reunión con una persona de su confianza, puede grabarse un video, una carta…o incluso podemos comenzar con el infractor y su familia e ir informando a la víctima, eso sí, siempre con el consentimiento del infractor de sus avances; esto también es tener un enfoque restaurativo, no será quizá totalmente pero a mi parecer; será una opción más humana para los afectados por el delito y sobre todo más participativa, que hace que la víctima sea y se sienta, lo que debe ser: la protagonista, así permitiremos su empoderamiento y su mejor camino hacia la curación tras el delito y el daño sufrido

1 comentario:

  1. Se hace mucho hincapié en que un homicidio, una violación o cualquier delito que conlleva un daño irreversible no se repara mediante una indemnización monetaria.
    Pero, si bien existen otras formas de reparar, la indemnización monetaria no es disparatada.
    Los pedidos de perdón, las aclaraciones, la contención emocional y otras necesidades de las víctimas son atendibles y muy eficaces, pero aun cuando no pudieran darse, la indemnización sirve como reparación simbólica en estos casos de daño irreversible. No repara el daño, pero sí la ofensa.
    Si el victimario no puede o no quiere indemnizar a la víctima directamente, someterlo a una pena de trabajo o servicio no remunerado, pero útil, podría dar como futo, ya fuere por el producto elaborado o por su salario caído, una determinada cantidad de dinero que podría ingresar a un fondo de indemnizaciones.
    De este fondo, la Justicia podría otorgar a la víctima una cantidad proporcional al daño sufrido.
    Si la víctima no deseara recibir esa indemnización, podría donarla. Pero la idea es que de esa forma el sistema judicial la reconocería y, de algún modo, aliviaría, al menos simbólicamente, su dolor.
    No sería una reparación perfecta, pero tendría mucho más valor que una reparación simbólica consistente en, simplemente, asegurarle que el victimario será castigado. Además, la víctima suele querer asegurarse de que ese castigo se hará efectivo y de que será suficientemente duro, lo cual la obliga a un esfuerzo de tiempo y monetario (por necesidad contratar un abogado) y muchas veces también le produce una frustración. Todo esto la revictimiza.
    Resumiendo. En términos restaurativos, la víctima no debería ser reparada mediante el consuelo vengativo y macabro de que su victimario «se está pudriendo en la cárcel», sino mediante el consuelo legítimo de que su victimario «está trabajando, directa o indirectamente, para mí».

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