lunes, 5 de octubre de 2020

Los daños no siempre son materiales

 


EL DELITO PRODUCE DAÑOS MORALES TAMBIÉN

Cuando pensamos en el daño causado a las víctimas, especialmente si lo son de delitos graves, solemos ver los daños materiales, y es que jurídicamente los daños se valoran y  se intentan reparar a través de su cuantificación, en dinero. Sin embargo, además del daño material, y en delitos muy graves la pérdida de un ser querido, hay una serie de daños morales y psicológicos que en ocasiones, como no se pueden tasar quedan sin repararse o al menos sin la debida  ayuda para mitigar sus efectos. 

¿A qué me estoy refiriendo? Pues cuando se sufre un delito, todo sobre lo que se había construido una vida más o menos feliz se quiebra, la víctima pasa por una crisis acerca de la concepción del mundo. Solemos pensar que si somos buenos, nada malo nos va a pasar, pero al sufrir el delito esto cambia radicalmente, y hace que las víctimas se pregunten ¿por qué a mi? ¿por qué si soy buena me pasan cosas malas? ¿será que el mundo es un lugar peligroso ? ¿ya no me puedo fiar de la gente de mi alrededor?. Esta crisis acerca de cómo concebimos el mundo y sobre la desconfianza en nuestros semejantes, es un daño psicológico grande que impide a muchas víctimas dar los primeros pasos hacia su curación.

RECONEXIÓN DE LAS VÍCTIMAS CON LA COMUNIDAD

Se hace complicado decir que las víctimas, necesitan reintegrarse en la sociedad igual que los infractores, si éstas han dejado de creer en ella, piensan que todo el mundo es  peligroso y viven atenazadas por el miedo, a que algo malo vuelva a sucederlas. Es una crisis de confianza que hace que tanto víctimas directas del delito como las indirectas ( la comunidad) necesiten respuestas y sobre todo poner rostro al ofensor que hay tras el delito, y así recuperar parte del sentimiento de seguridad perdido. Por eso, la Justicia Restaurativa se presenta como un complemento interesante para la Justicia tradicional así mientras que esta última solo se ocupa y no como objetivo primordial, del daño material, la Restaurativa aborda las consecuencias del delito de una forma global y prestando especial atención, precisamente a estas cicatrices emocionales y psicológicas que el crimen ha causado en las víctimas. 

CONCLUSIÓN

Para unas, el encuentro con el infractor, servirá para ver que el infractor es una persona y que no todos los seres humanos son potencialmente delincuentes, para otras, el poder expresarse, desahogarse será suficiente...pero lo que está claro es que sino se aborda de una forma restauradora estos daños psicológicos, morales y emocionales, las víctimas no podrán dejar de sentirse víctimas y vivirán "encerradas" en un teórico mundo cruel.

4 comentarios:

  1. Es muy interesante la discusión acerca de la reparabilidad de daños que no son específicamente materiales
    Se dice que hechos tales como homicidios, lesiones graves, abusos sexuales y violaciones, no pueden repararse.
    Pero eso es confundir lo irreversible con lo irreparable. El daño es irreversible en estos casos, pero lo que en realidad debería repararse no es el daño sino la ofensa que lo produjo. Claro que para darle credibilidad a la reparación, se debe dar algo. Y algo útil para la víctima y que le haya costado algo significativo al ofensor. Algo “oblativo”.
    En el caso de daños materiales, la reparación es fácil. Se puede pagar lo que se dañó - y el daño moral consecuente también - con dinero. Pero en los casos de daño inmaterial, ya es mucho más complejo.
    Porque, si bien es aceptable, no alcanza con un pedido de perdón. Esto puede se un simulacro, algo no sincero. Para sustentar su validez debe darse algo concreto. Quizás no sea específicamente dinero, aunque éste suele cumplir con la consigna de se ser útil para la víctima y un sacrificio para quien lo entrega. Ahora, si no cumple con este doble requisito, debería encontrarse otra forma de reparar y esto ya es más difícil.
    Pero nunca debería darse por reparada una ofensa con un sufrimiento improductivo.
    Encarcelar al ofensor y darle esta pseudosatisfacción a a la víctima, que es lo que ahora se hace, no es una reparación. Es sólo exacerbar la morbosidad de la venganza. Esto suele aliviar, pero por poco tiempo y termina haciendo sentir a la víctima que, en cierto modo, ella se ha equiparado moralmente con su ofensor al alegrarse de su sufrimiento.
    Se suele decir que buscar la condena del ofensor no es venganza sino justicia, pero no se entiende dónde está la diferencia. Si es para defensa de la sociedad, no es la víctima la indicada de pronunciarse sobre la sanción. Si es para saborear un triunfo con la caída del ofensor, esto no tiene relación ninguna con la justicia.
    En cuanto a recibir reparación, sí es justo que “quien lo hizo, lo pague”. Sí, de acuerdo, pero en una moneda válida, no con sufrimiento improductivo y denigración. Si se encontrara una forma digna de pagar, la víctima debería quedar mucho más satisfecha que con la justicia retaliativa, que no es realmente justicia, por lo expuesto antes.
    No es fácil, pero debería encontrarse – o, al menos, buscarse – un camino para lograrlo.

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    1. siempre se discute esto precisamente pero es que para mi la reparación en justicia restaurativa no tiene nada que ver como lo entendemos en derecho así que para mi se trata de mitigar, compensar en definitiva, cualquier acto del infractor para con la víctima directa o la comunidad que demuestre que entiende el impacto de sus acciones y el daño que ocasionó. un saludo y gracias

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  2. Creo que esto no contradice en absoluto lo que escribí.

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