jueves, 23 de julio de 2020

La justicia restaurativa gestiona el aspecto emocional del daño

INTRODUCCIÓN 
Cuando se habla de Justicia Restaurativa, es porque ha habido una serie de daños tras la comisión de un delito, pueden ser más graves o más leves y detrás de estos daños hay personas que sufren, en primer lugar las víctimas directas pero también las indirectas como la comunidad (familiares y allegados) y los propios infractores.
Los procesos restaurativos se centran en buscar la verdad emocional, ¿como el delito impactó en sus vidas? y ¿qué necesitarían para empezar su camino hacia la superación? Generalmente estas preguntas son para las que sufrieron el daño directamente pero los infractores también pueden tener una serie de problemas emocionales, que por una serie de circunstancias, les llevaron a cometer el delito. Como dice, uno de los internos del programa reconexión: "yo no me levanté una mañana y decidí delinquir, fue en proceso en el que influyeron en mí, muchos aspectos"
Por eso, la Justicia Restaurativa aborda el delito de una manera global, atendiendo al por qué, incidiendo en el daño causado y mirando hacia el futuro. Los procesos de esta forma se dividirían en cuatro partes importantes:
Contar la historia
Sentimientos hacia lo sucedido
Necesidades
Transformación hacia un futuro mejor

ALGUNOS SENTIMIENTOS Y NECESIDADES TRAS EL DELITO
Respecto de las necesidades, los facilitadores de la Justicia Restaurativa deben saber abordar el trauma del delito y los sentimientos que acarrean así como las necesidades que generan estos sentimientos:
Como ejemplo, tras el daño se genera miedo y las víctimas suelen demandar; seguridad (que el infractor se comprometa a no volver a hacerlo lo cual será más fácil si se facilita su asunción de responsabilidad, precisamente con esta Justicia)
Puede surgir ira, lo que las hará reclamar justicia, y justicia aunque parezca extraño significa para la mayoría, que haya alguien que se responsabilice del daño sufrido, que digan fui yo, fue mi culpa y soy el responsable. El proceso tradicional de justicia penal, rara vez fomenta esta rendición de cuentas del infractor
También se genera en las víctimas, ansiedad, esto las lleva a reclamar respeto y necesitar recuperar el control de su vida que se vio afectado tras sufrir el delito. El empoderamiento y protagonismo de los procesos restaurativos, las hace sentirse dignas de respeto, son escuchadas y sobre todo pueden volver a retomar el control de su vida. Y un daño que he visto en los infractores es que se autoetiquetan como delincuentes y esto les acarrea muchos daños emocionales, entre ellos incapacidad de querer vivir alejados del delito. Por eso, la importancia de remover las "etiquetas de víctima de por vida, y delincuente sin posibilidad de reinserción"

CONCLUSIÓN
Estos son algunos ejemplos de cómo la Justicia Restaurativa trata de buscar la verdad emocional y transformar los sentimientos negativos en otros positivos y sanadores.

1 comentario:

  1. Las víctimas deberían esperar ser reparadas por el victimario o por el Estado o por ambos, pero nunca deberían ser protagonistas en el proceso que conduce a la forma e intensidad del castigo del ofensor.
    En principio, porque, al ser alguien afectado por el delito, su postura difícilmente será imparcial, pero, mucho más importante, porque exigir un castigo y para lograrlo sacrificar tiempo, energía y dinero las revictimiza, ya que casi siempre considerarán que el castigo es insuficiente y, de una manera u otra, quizás no conscientemente, pero en forma real, sentirán que su revanchismo las ubica en el mismo plano del ofensor, lo cual las endurece y torna odiosamente vengativas.
    Esto no implica que deban perdonar al ofensor en el sentido de olvidarse del hecho y de desentenderse totalmente de la suerte del ofensor. Pero sí deberían perdonar en el sentido de no desearle el mayor mal posible, sino permitirle y hasta exigirle que, con su esfuerzo y trabajo, concreta o simbólicamente, las repare.

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