INTRODUCCIÓN
La violencia de género sigue siendo una de las grandes lacras de nuestra sociedad y algunos casos nos obligan a preguntarnos si estamos haciendo todo lo necesario para proteger a las víctimas.
Uno de los últimos, el de una guardia civil asesinada presuntamente por su expareja, también guardia civil, me ha dejado especialmente consternada. La agente había pedido mantener su dispositivo telemático de protección y, según personas cercanas, había acudido a un centro de salud por un cuadro de ansiedad y llevaba meses viviendo con miedo ante la reacción de su expareja. Sin embargo, el tribunal de instancia de Llanes consideró que no existía una situación objetiva de riesgo que justificara mantenerlo.
Posteriormente, el hombre fue expulsado de la Guardia Civil, apartado del servicio y privado de su arma reglamentaria. A pesar de ello, habría conseguido hacerse con otra pistola y terminó asesinando a su expareja.No cuestiono la necesidad de las medidas de protección ni de herramientas como VioGén. Pero este caso nos recuerda que no es suficiente con evaluar el riesgo, proteger a la víctima y castigar al agresor. Los sistemas tecnológicos son herramientas necesarias, pero detrás de cada valoración hay una persona, con sus miedos, circunstancias y emociones, y un agresor cuya conducta no siempre puede predecirse. Por eso necesitamos ampliar nuestra mirada. Proteger a las víctimas debe significar también prevenir, escuchar, acompañar, sanar, empoderar e intervenir sobre quienes ejercen la violencia. Y es precisamente aquí donde debemos preguntarnos qué puede aportar la Justicia Restaurativa.
LA PROTECCIÓN DE LAS VÍCTIMAS EXIGE UNA RESPUESTA INTEGRAL Y MULTIDIMENSIONAL
No pongo en duda la necesidad de VioGén ni la utilidad de contar con herramientas tecnológicas que ayuden a proteger a las víctimas. Sin embargo, sí creo que debemos cambiar la lente con la que miramos la violencia de género. La realidad nos demuestra que, pese a las medidas existentes, seguimos enfrentándonos a casos que nos obligan a preguntarnos si estamos haciendo todo lo necesario. Y si algo no está funcionando como esperamos, debemos tener la valentía de revisar nuestro enfoque. VioGén constituye, sin duda, una herramienta importante. Creado en 2007 por el Ministerio del Interior, el Sistema de Seguimiento Integral en los casos de Violencia de Género permite integrar información procedente de distintos ámbitos y evaluar el riesgo de la víctima.A partir de la información recopilada, establece diferentes niveles —no apreciado, bajo, medio, alto y extremo— a los que se vinculan determinadas medidas de protección. Además, el riesgo puede ser reevaluado cuando aparecen nuevas circunstancias. Continuar leyendo en : lawandtrends

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