lunes, 12 de enero de 2026

Paradigma de la justicia restaurativa

 


(imagen propiedad de Virginia Domingo)

Hoy reflexiono sobre lo que para mí representa el paradigma restaurativo. Lo entiendo como un proceso de reconsideración que implica, en primer lugar, la asunción de responsabilidad por parte del infractor, y, al mismo tiempo, un cambio en la mirada de la víctima. Esta deja de ver únicamente al autor del daño como “el otro” y comienza a reconocerlo como alguien semejante a ella, una persona capaz de cambiar y de querer hacer lo correcto.

Este proceso también supone un cambio profundo en la percepción que el propio victimario tiene de sí mismo. Ese cambio lo conduce al remordimiento, no necesariamente en un sentido religioso —aunque pueda serlo para quien así lo viva—, sino más bien en un plano ético. Desde ahí surge el deseo de reparar el daño causado o, cuando esto no es posible, de compensarlo. Lejos de aislarlo, este camino favorece su regreso a la comunidad, promoviendo la reconexión social.

De forma paralela, el empoderamiento y la escucha activa de las víctimas les permite también reconectar con la sociedad, evitando el aislamiento y la ruptura con el grupo. Cuando la reparación directa no es posible, se deben ofrecer espacios suficientes para que el daño pueda ser compensado a través de acciones orientadas al bien de la comunidad.

domingo, 11 de enero de 2026

La Justicia Restaurativa y el poder de restaurar relaciones


 JUSTICIA RESTAURATIVA, LA JUSTICIA QUE SIEMPRE EXISTIÓ

Muchas veces, he comentado que la Justicia Restaurativa no es tan nueva, puesto que se basa en la Justicia que siempre existió y que se perdió con la evolución de los pueblos, la creación de los estados y la configuración de todo un complejo institucional, administrativo y judicial. Esta visión de la Justicia enraizada en las tradiciones de muchos pueblos, se centra en una visión diferente de la delincuencia y una nueva forma de entender el delito, éste es una fuente de daño que debe ser reparado. Por otra parte, además de los daños concretos que un determinado delito provoca en una persona y sus allegados, el efecto de la delincuencia de manera global, el daño como fenómeno social es la pérdida de confianza, tanto a nivel interpersonal y comunitario. Lo que las víctimas y las comunidades necesitan es tener su confianza restaurada. La obligación esencial de los infractores es demostrar que son dignos de confianza. El propósito de la Justicia debe ser fomentar este proceso.El objetivo primordial de la Justicia Restaurativa, entonces, debe ser el restablecimiento de la confianza. El intento de lograr esto, en ambos niveles personales y social o comunitario puede proporcionar un paraguas unificador para responder a la delincuencia. 

viernes, 9 de enero de 2026

Claves para comprender la Justicia Restaurativa más allá de las metodologías


Si partimos de la idea de que la Justicia Restaurativa es mucho más que un conjunto de metodologías concretas y que constituye, ante todo, un sistema de principios y valores que deberían informar la justicia contemporánea —e incluso nuestra forma de vivir en sociedad—, podemos identificar algunos indicadores que permiten comprender qué implica realmente una metodología restaurativa:

Compromiso

La Justicia Restaurativa implica la participación activa de las personas afectadas, incluyendo a la comunidad. Esto supone involucrar, en la medida de lo posible, a la víctima, a la persona que causó el daño, a sus familias y a los entornos cercanos (barrio, escuela, comunidad), en un proceso orientado a la curación y a la reparación del daño. Evidentemente, no siempre será posible contar con la participación de todos los actores, pero resulta importante mantener esta perspectiva amplia como horizonte de intervención.

Compromiso de la persona o personas dañadas

Los estudios muestran que las personas perjudicadas valoran especialmente tener la oportunidad de expresar su experiencia, ser escuchadas y participar razonablemente en la configuración del resultado del proceso. Este espacio de participación favorece su empoderamiento y contribuye a que la reparación tenga un sentido real para ellas.

jueves, 8 de enero de 2026

Repensar la gravedad del delito desde la justicia restaurativa


 SOBRE LA GRAVEDAD DEL DELITO

Siempre he sostenido que la Justicia Restaurativa puede aplicarse a cualquier clase de delito, incluidos los más graves. De hecho, ya va siendo hora de dejar de presentarla como una mera alternativa al juicio para delitos leves o como un mecanismo pensado únicamente para agilizar los juzgados, una pena que en el año 2025 todavía existan comunidades autónomas que lo vendan de esta manera totalmente errónea. La Justicia Restaurativa nació en el ámbito penal con un objetivo claro: atender a las personas afectadas por el delito, con independencia de su gravedad.

Desde que realicé mi último curso de reciclaje y formación como alumna, llevo tiempo planteándome una cuestión fundamental: ¿qué es realmente un delito grave? Si pertenecemos al mundo del derecho, la respuesta parece sencilla: aquellos que la ley califica como graves o muy graves. Sin embargo, si miramos la cuestión desde la perspectiva de quienes sufren el impacto del delito, la respuesta ya no es tan evidente. Para las personas afectadas, la gravedad no viene definida de antemano por una categoría legal, y en ocasiones me sorprendo a mí misma recordando que no podemos prejuzgar ningún caso ni minimizarlo calificándolo como “muy leve”.

miércoles, 7 de enero de 2026

Sanar comunidades en tiempos de odio: el verdadero sentido de la justicia restaurativa


 INTRODUCCIÓN

No me gustan las redes sociales y, sin embargo, sigo en ellas. Lo que más me preocupa es cómo han polarizado a las personas y fomentado la violencia. Pareciera que la protección que brinda el anonimato o la distancia tecnológica permite hacer comentarios violentos, xenófobos, llenos de odio y sin respeto por quienes opinan diferente.

Este clima de agresividad trasciende lo virtual: hay quienes siguen a figuras públicas únicamente para insultarlas cada vez que publican algo. Se les llama haters, como si fuese algo normal, pero me preocupa profundamente que dediquen tiempo a lastimar a otros por mero placer. Obviamente, no nos cae bien todo el mundo, pero no insultamos a alguien cara a cara por simple disgusto; detrás de una pantalla, muchos se sienten libres para hacerlo.

Un caso particularmente doloroso es el de una de las madres que perdieron  a su hija por suicidio  y se ha expresado públicamente. Los comentarios que he visto son crueles: cuestionan su dolor, su apariencia o incluso su legitimidad como víctima. Parece que, si eres víctima, debes ajustarte a un guion: llorar y mostrar aflicción de una manera determinada, o de lo contrario no “eres una buena víctima”.

Esta violencia no es solo digital; refleja valores que no estamos transmitiendo a niños y jóvenes. No debería sorprendernos que el acoso escolar aumente, si los adultos normalizamos la agresión y la falta de empatía.

VOLVER A LO ESENCIAL: LA JUSTICIA RESTAURATIVA QUE NACE DE LAS PERSONAS

Estamos atravesando un auténtico boom de la justicia restaurativa, tanto que algunas administraciones “engordan” los años que llevan implementándola. Un ejemplo reciente es una Comunidad Autónoma que afirma llevar 20 años trabajando en justicia restaurativa, cuando en realidad, como comunidad autónoma, llevan bastante menos… pero, claro, ¿Quién le va a discutir a un político? Lo más preocupante es la mercantilización de esta justicia: foros europeos dan visibilidad principalmente a las administraciones que los financian, ignorando a las muchas personas que trabajan desde la sociedad civil. Esto genera un monopolio absurdo, que poco tiene que ver con los valores de la justicia restaurativa y mucho con intereses de poder y dinero. Continuar leyendo en lawandtrends

martes, 6 de enero de 2026

Mis deseos para los Reyes Magos

 


Mis deseos de este 2026: 

Que Melchor nos traiga oídos

no para escuchar sentencias,

sino para acoger historias

Que nos enseñe a sentarnos frente al daño

sin armaduras,

y a reconocer que toda herida

tiene una historia antes del golpe.

Que Gaspar nos regale tiempo

el tiempo que no concede el castigo,

el tiempo lento de la palabra

y el silencio compartido.

Porque sanar no es borrar el pasado,

es mirarlo de frente

y decidir no repetirlo.

Que Baltasar nos ofrezca valentía

la de asumir responsabilidades

sin humillación,

la de pedir perdón sin excusas,

la de reparar sin esperar aplausos.

Valentía para entender

que hacerse cargo del daño

es el primer acto de justicia verdadera.

Que los Reyes nos traigan conexiones 

donde antes hubo muros,

círculos donde hubo jerarquías,

rostros donde solo veíamos expedientes.

Que el otro deje de ser enemigo

y vuelva a ser persona.

Pido  justicia que sane

no que arrase,

que no gane venciendo

sino reconstruyendo.

Una justicia que no pregunte solo

“¿qué ley se ha vulnerado?”,

sino también

“¿quién fue herido

y qué necesita para sanar?”

Y si queda un último regalo

que sea la esperanza

de que incluso tras el daño

es posible volver a tejer comunidad.

Porque la justicia restaurativa

no promete finales perfectos,

pero sí caminos

donde nadie queda descartado.

PD. Pido volver a creer en unicornios, más amor y menos odio, y ya de paso más utopia realista para este mundo imperfecto.

lunes, 5 de enero de 2026

Restaurar para volver a pertenecer


 (imagen propiedad de Virginia Domingo, inspirada en Howard Zehr)

Tanto para las víctimas como para las personas que han causado el daño, la Justicia Restaurativa favorece el tránsito del desorden al orden, de la falta de empoderamiento al empoderamiento y del aislamiento a la reconexión. Ambas partes necesitan volver a sentirse parte de la sociedad, reconectar con los demás y experimentar que siguen siendo valiosas e importantes para el grupo.

La Justicia Restaurativa contribuye a reequilibrar las consecuencias del delito y a desmontar etiquetas rígidas y estigmatizantes, como la de “víctima de por vida” o la de “delincuente sin posibilidad de reinserción”. Frente a estas identidades cerradas, propone procesos que permiten resignificar lo ocurrido y abrir espacios para la responsabilidad, la reparación y la transformación personal.

En este sentido, es necesario que las personas puedan sanar. Como señala Aurora Levins Morales, «la recuperación del trauma requiere crear y contar otra historia sobre la experiencia de la violencia y sobre la naturaleza de quienes participan en ella, una historia lo suficientemente poderosa como para restaurar un sentido de nuestra propia humanidad a quienes han sido dañados» (False Memories: Trauma and Liberation).

En definitiva, apostar por la Justicia Restaurativa supone reconocer que el delito rompe vínculos, identidades y equilibrios, y que su abordaje no puede limitarse a una respuesta punitiva ni a categorías jurídicas cerradas. Solo desde una mirada que tenga en cuenta el impacto real del daño, los tiempos emocionales y la necesidad de reconstruir sentido y pertenencia, será posible favorecer procesos de reparación auténticos. Procesos que permitan a las personas dejar de estar definidas por el hecho sufrido o cometido y recuperar su lugar en la comunidad, desde la responsabilidad, la dignidad y la humanidad compartida.

domingo, 4 de enero de 2026

Hacia una justicia restaurativa transformadora


La verdadera justicia no solo debe castigar, sino también ayudar a sanar y romper los círculos de violencia. Por ello, es fundamental buscar una justicia que atienda las necesidades reales de las personas afectadas por el delito. En el cuadro se muestran algunas de estas necesidades y cómo la justicia restaurativa logra abordarlas de manera más efectiva.

Además, el ideal sería que la justicia restaurativa fuera transformadora. Para ello, debemos concebirla como un movimiento social capaz de cuestionar y cambiar las estructuras injustas, empoderando a la ciudadanía y promoviendo relaciones más equitativas y solidarias.

Solo así la justicia dejará de ser un mecanismo aislado de sanción y se convertirá en una herramienta real de reparación, prevención y reconstrucción social.

viernes, 2 de enero de 2026

La esencia humana de la justicia restaurativa


ASPECTOS COMUNES Y DIFERENCIAS ENTRE JUSTICIA TRADICIONAL Y RESTAURATIVA

Aunque la Justicia Restaurativa y la tradicional, difieren en muchas cosas, existen otros aspectos en que confluyen, tanto el castigo como eje fundamental de la Justicia tradicional como la responsabilización del victimario como fundamento de la Justicia Restaurativa, tienen un mismo objetivo:

Que el infractor cambie de conducta, desista del delito

El castigo, por si mismo, a pesar de la creencia popular, no disuade al infractor de repetir conductas similares porque precisamente no fomenta su asunción de responsabilidad. Se trata de que el infractor vea que el delito, no simplemente pasó sino que ellos/as provocaron que pasara.

En cambio, ayudar al victimario a que vea el impacto de sus acciones, pero tratándolos como seres humanos, si genera en muchos la voluntad de no querer reincidir. Y es que no hacemos una sociedad más segura encerrando a los infractores y tirando la llave, sino tratando de que se reinserten y vuelvan de nuevo a la sociedad como personas nuevas. Duros con el delito pero condescendientes con la persona que hay detrás.

martes, 30 de diciembre de 2025

Esencias restaurativas por encima de los conceptos

 


MAS IMPORTANTES LOS BENEFICIOS QUE LOS CONCEPTOS

Con frecuencia nos obsesionamos con los conceptos, las definiciones y los nombres, olvidando lo verdaderamente esencial: el impacto real que los procesos tienen en las personas. Si la justicia restaurativa existe por y para las víctimas, resulta evidente que no puede ser entendida de una única manera. Cada víctima construye su propio significado de lo que es la justicia restaurativa, porque cada una recorre un camino distinto hacia la reparación.

Si preguntáramos a personas que han sufrido un delito y han participado en un proceso restaurativo qué es para ellas la justicia restaurativa, difícilmente obtendríamos respuestas idénticas. Sin embargo, sí coincidirían en algo fundamental: en los beneficios que este enfoque ha tenido en sus vidas. Para algunas, el simple diálogo ha sido suficiente; para otras, la posibilidad de obtener respuestas a preguntas que las atormentaban; para algunas más, el perdón ha supuesto un punto de inflexión. Cada persona, desde su singularidad, pone el acento en aquello que más le ha ayudado. Y ahí reside la verdadera riqueza de esta justicia.

Por ello, aunque resulte necesario definir, clarificar y delimitar conceptos, no debemos perder de vista que lo esencial es ofrecer a cada víctima y a cada infractor el proceso restaurativo que mejor se ajuste a su situación y a sus circunstancias. El nombre del proceso importa menos que las consecuencias transformadoras que pueden surgir de él.