miércoles, 3 de octubre de 2018

Sobre la culpabilidad y verguenza en las víctimas

Muchas veces se suele analizar los sentimientos de culpabilidad y vergüenza en el infractor y cómo el proceso lógico debe llevarles de la vergüenza a la culpabilidad como paso previo a la responsabilización por el delito cometido. Aunque es cierto que las víctimas pueden y de hecho en ocasiones atraviesan similares procesos, en relación a la culpabilidad y la vergüenza. Y es así, frecuentemente surgen sentimientos iguales y también deben superarlos para empezar su camino hacia la recuperación del trauma del delito.Muchas víctimas tras sufrir el delito experimentan sentimiento de vergüenza y de humillación, esto las hace ponerse en una actitud defensiva, piensan que nadie las comprende, que están solas e incluso pueden llegar a aislarse de la gente que las rodea. Se separan de la comunidad y de su entorno, es en este momento cuando su círculo más cercano también se convierte de alguna manera en víctima, van a sufrir las consecuencias del delito, el impacto que causó el daño de esta acción de una manera, contrariamente a lo que pueda parecer directa, sufrirán con el dolor de su familiar y sentirán impotencia al no saber cómo ayudar en muchas ocasiones a esta persona que sufrió el delito y con los que les une lazos de amistad o familiares. 

La labor de la Justicia Restaurativa y sus herramientas junto con la de otros profesionales, es la de ayudar a la víctima a transformarse y transformar estos sentimientos en otros más productivos, que se sientan respetadas y escuchadas. Es decir ayudarlas a reintegrarse de nuevo en la sociedad, sabiendo que tendrán voz durante todo el proceso, y serán comprendidas. Por eso, he estado hablando de reintegración o más bien reconexión tanto del infractor como de la víctima de nuevo en la sociedad.

Asimismo frecuentemente nacen sentimientos de culpabilidad en muchas víctimas, piensan que quizá ellas tuvieron responsabilidad en haber sufrido el delito , se sienten culpables, por su mente pasan ideas como por ejemplo ¿y si no hubiera pasado por allí? ¿y si le hubiera acompañado?. La justicia restaurativa también ayuda con este sentimiento de culpabilidad, favorece que la víctima se perdone a si misma, se dé cuenta que no fue su culpa y  que no tenía que haber sufrido el delito. Favorece que las víctimas puedan despojarse de estos sentimientos negativos, culpabilidad y vergüenza que junto con otros como la ira o la venganza, aun siendo normales en un principio, sino se gestionan y se transforman hacia otros más positivos,  pueden retrasar su recuperación. Es esencial esta transformación de los sentimientos de las víctimas para que puedan llegar a despojarse del rol de víctima, y poder sentirse supervivientes . Aquí es donde juega un papel importante tres valores esenciales de la Justicia Restaurativa: responsabilidad, respeto y relación entre los miembros de la comunidad. 

Las víctimas tienen una serie de necesidades más allá del castigo y estas son  que alguien se responsabilice de lo que ha sufrido, a través de ésta asunción de responsabilidad se va a sentir dignificada y respetada, no tuvo por qué sufrir el delito y por eso, la comunidad, el infractor y el sistema la van a escuchar y apoyar para que pueda recuperarse. Esto hará que la víctima pueda volver a la comunidad lo que fomentará una sociedad más madura y responsable y sin duda, ayudará a mejorar las relaciones entre sus miembros. El sueño restaurativo sería que el sistema cambie de preguntas deje de centrarse en quien es el culpable y cual sera el castigo, de forma exclusiva para que le empiece a importar : quién ha sido dañado, cuales son sus necesidades y quién tiene la obligación de satisfacerlas.

2 comentarios:

  1. Cuando se dice que las víctimas deben intervenir en el proceso penal se suele sobrentender que es para asegurarse de que el ofensor será castigado y cuanto más severamente mejor. Creo, contrariamente, que las víctimas no deberían intervenir en eso. Sí en reclamar una reparación, sea material o simbólica, y, eventualmente, lograr una reconciliación con el ofensor si fuera posible. Pero nunca deberían ser oídas en cuanto a qué castigo o cuánto castigo merece el ofensor porque su juicio raramente será objetivo, lo cual es causa de recusación.

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    1. Suele ser algo muy debatido, creo que las víctimas deben tener la oportunidad de hablar, el proceso penal, solo las tiene como testigos, en un hecho que las afecta tan directamente como el delito. Creo que es esencial, en cuanto que sean punitivas, creo que son las menos retributivas, y en todo caso, el castigo depende de juez no de ellas. saludos

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