INTRODUCCIÓN
Las víctimas sufren un delito y como consecuencia, en ocasiones, surge el trauma, obviamente cada víctima es distinta de la otra, igual que cada persona somos diferentes de otra. Lo que sí está claro, es que la Justicia Restaurativa y sus herramientas pueden ayudar a la víctima en su camino hacia la recuperación de este trauma o su sanación. Teniendo en cuenta que todo trauma que no se cura se transfiere, es importante tener una justicia más humana que se ocupe prioritariamente de las personas que han sufrido el delito. Sin duda, la Justicia Restaurativa consigue una forma mejor de abordar el delito y su impacto, atendiendo de una mejor manera las necesidades de las víctimas. Es cierto que cuando se sufre un delito, se genera una serie de crisis en las víctimas, que se pueden traducir en crisis de identidad (en quién se puede confiar) y crisis de concepción acerca del mundo. Estas crisis generan una serie de necesidades entre ellas, la venganza, aunque con ello, las víctimas lo que demandan que haya una persona responsable por el delito y así poder reequilibrar la balanza a su favor, recuperando con ello el control de su vida. El facilitador por eso acompaña a la víctima en el tránsito de sentimientos negativos a otros más positivos. Un facilitador nunca preguntaría a la victima si cree en el pena de muerte, qué haría si tiene una pistola...el facilitador no juzga, ni sermonea ni muestra una superioridad moral...solo acompaña para puedan resignificar lo que han vivido.
