CONTEXTO
Los días 5, 6 y 7 estuve en Santiago de Chile, en la Reunión Preparatoria de América Latina y el Caribe para la celebración del 14º Congreso de las Naciones Unidas de Prevención del delito y justicia penal. Tuve el honor de poder asistir como delegada del ILANUD, (Instituto Latino americano de las Naciones Unidas para la prevención del delito y justicia penal) y como presidenta de la Sociedad Científica de Justicia Restaurativa.
Fue una oportunidad para valorar cómo los distintos gobiernos ven la justicia restaurativa y si realmente conocen el alcance de ésta como forma no solo de gestionar los efectos del delito sino para prevenir su reiteración.
Durante los tres días de Congreso pude apreciar lo poco que se sabe de justicia restaurativa, y me temo que seguirá siendo así, mientras los gobiernos envíen a las mismas personas y los expertos en las diferentes materias apenas podamos hablar. Es imposible que todas las personas sepan de todo, (salvo alguna excepción, en la que de repente, se han hecho expertos de todo, han escrito libros y artículos y ya son los gurus de la justicia restaurativa, la mediación y lo que les echen) al menos es la regla general, por tanto lo aconsejables es que en estas reuniones y en los congresos se permita la participación de expertos en las diferentes materias a tratar. Esta fue una de las conclusiones de esos días durante las deliberaciones que celebro y que desearía que por el bien de todos se hicieran realidad

