domingo, 7 de febrero de 2021

Reparación y reintegración en justicia restaurativa

 


(imagen propiedad de Virginia Domingo)

Con la justicia restaurativa tenemos dos objetivos:

El primero es la reparación del daño a la víctima, porque nos preocupa el daño causado, pero iría un poco más allá y diría que también nos debe preocupar el daño que se ocasiona a la sociedad y al mismo infractor, por eso, debemos hacer frente a una reparación del daño de cara a ayudar a sanar a la víctima pero también una reparación del daño que vaya al origen del delito y ayude a la persona ofensora a no repetir los delitos y así de paso, apoye a la sociedad a sentirse más segura porque es menos probable que la persona ofensora vuelva a reincidir.

El segundo es la reintegración o reconexión, porque precisamente necesitamos un futuro en el que haya menos delitos para esto es importante además de acudir al origen del delito, ayudar a las personas afectadas a volver a tener relaciones sociales fuertes, que los ayude a sentirse parte de la comunidad, de su familia, de su círculo de amigos... y así sientan que vuelven a ser importantes para el grupo, a esto lo llamo reconexión más que reintegración.

1 comentario:

  1. “…necesitamos un futuro en el que haya menos delitos…”
    Estoy totalmente de acuerdo y creo que los programas restaurativos apuntan a ello. Pero también creo que encarcelar a los ofensores es apagar el fuego con nafta, porque el encierro improductivo, que es denigrante y estigmatizante, realimenta la delincuencia.
    En cambio, si las penas fueran de trabajo reparativo o comunitario – por supuesto, bajo una estricta libertad vigilada – y con producto a favor de las víctimas, es probable que todos los programas restaurativos serían mucho más eficaces y lograrían que la delincuencia disminuya.

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