miércoles, 21 de abril de 2021

¿Cómo hace justicia la justicia restaurativa?

 


INTRODUCCIÓN

La Justicia Restaurativa ayuda a reequilibrar a la víctima con respecto al infractor. Aunque parezca lo contrario, cuando se comete un delito, víctima e infractor están más unidos que nunca, es un relación de interdependencia pero en la que la víctima esta supeditada al infractor, y es que aparecen unidos por el lazo del crimen pero son lazos negativos y nada constructivos, que la hacen estar en desequilibrio con respecto al infractor. Es necesario para que la víctima pueda recuperarse del delito, y empezar su camino restaurativo hacia la sanación, cortar este lazo que los une o cambiarlo de negativo a otro positivo y que la sitúen en situación de igualdad, es decir que la haga recuperar el control de su vida. Esto solo se puede conseguir cuando decida despojarse del rol de víctima, como oí a una víctima: "todo cambió cuando decidí dejar de sentirme víctima". Efectivamente la Justicia Tradicional potencia que las víctimas no dejen de sentirse así es más, tal parece que las considera incapaces de tomar sus propias decisiones, por eso todo es gestionado por terceros, ajenos al delito que han sufrido. Por el contrario, la Justicia Restaurativa devuelve el protagonismo a la víctima, ya no va a ser una persona que no puede tomar sus propias decisiones, nadie mejor que ella para saber qué necesitan para recuperarse del delito sufrido, y tomar el control de su vida. De esta forma, aunque el delito o más bien el daño sufrido, siga estando ahí, la relación ya no será perjudicial y dañosa para la víctima sino que será equilibrada, podrá llevar el haber sufrido el delito,  con honor y sentirse respetada. 

¿CÓMO REEQUILIBRAR LAS CONSECUENCIAS DEL DELITO?

Por supuesto, que esto no es fácil, y depende de que cada persona y cada víctima, lo que si podemos hacer es mostrarlas el camino y acompañarlas en la medida que podamos, así propiciaremos que no se sientan solas y aisladas, y puedan ver la humanidad que hay en los demás. No queremos que tras el delito, la víctima sienta que el mundo está lleno de monstruos, al contrario es bueno que vean que muchos infractores lo son por las circunstancias y que los hay que se arrepienten, y sobre todo que son seres humanos con una historia detrás, no monstruos ni demonios. Todo esto, no es bueno sólo para los infractores, sino para las víctimas y para la sociedad, así no perderemos nuestro sentimiento de confianza y seguridad y los que los perdieron, los podrán recuperar. 

No obstante, lo que no se puede es hacer, porque esto hará que el ciudadano vea mal esta justicia (suele ocurrir que piensan que es blanda, que no es una verdadera justicia)  es supeditar   que todos los infractores que  abandonen la cárcel u obtengan beneficios sea por el simple hecho de haber participado en un proceso restaurativo, el participar en un proceso de justicia restaurativa es el medio para que el infractor pueda reconocer el daño, no solo pedir perdón, sino además también reconocer que fue su culpa, y no justificar su delito y que quiera hacer lo posible para compensar o reparar el dolor que ocasionó. De esta forma, su asunción de responsabilidad será sincera y positiva para la víctima, que sentirá que el infractor se ha responsabilizado, y para el infractor que será confrontado respecto de sus acciones lo cual sin duda, influirá positivamente para su vuelta a la sociedad como una persona nueva.

2 comentarios:

  1. “…participar en un proceso de justicia restaurativa es el medio para que el infractor pueda reconocer el daño, no solo pedir perdón, sino además también reconocer que fue su culpa, y no justificar su delito y que quiera hacer lo posible para compensar o reparar el dolor que ocasionó. De esta forma, su asunción de responsabilidad será sincera y positiva para la víctima, que sentirá que el infractor se ha responsabilizado, y para el infractor que será confrontado respecto de sus acciones lo cual sin duda, influirá positivamente para su vuelta a la sociedad como una persona nueva”.
    ¡Qué lindas palabras!
    ¡Ojalá siempre fuera así!
    Pero un ofensor encarcelado, muchas veces, se resiente en prisión y justifica su acción porque, al entrar a la cárcel, siente que es, más que un preso (idea intolerable para muchos), un prisionero de guerra.
    ¿Guerra contra quién? Contra la sociedad, su gran enemiga. Y las víctimas de sus delitos que él dañó o eliminó son sólo soldados de este ejército.
    Por eso es raro que un ofensor encarcelado, aunque asuma su responsabilidad por lo actuado, se arrepienta sinceramente de su acción y desee reparar el daño que provocó.
    Si la pena de encierro fuera sustituida por una pena restaurativa, es decir, reparadora para la víctima y repersonalizadora para el ofensor, toda esta construcción justificadora del delito, probablemente, en muchos casos, desaparecería y la sinceridad que se busca sería mucho más factible de lograr.

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