martes, 20 de abril de 2021

Desafíos de la justicia restaurativa

 


¿QUIENES SON LOS EXPERTOS DE LA JUSTICIA RESTAURATIVA?

 Frecuentemente acudo a foros en los que se habla de justicia restaurativa, por personas que son teóricos, simplemente. Hablo por ejemplo, de profesores, catedráticos de Universidad, personas de excelente y dilatada carrera profesional, en el mundo de la enseñanza, doctores de reconocido prestigio pero que  no están en contacto con la realidad, de lo que es e implica la facilitación de un proceso restaurativo. Por supuesto, que han escrito muchos libros, muchos artículos...pero no han facilitado un proceso restaurativo en su vida. ¿Me perturba pensar, si son ellos y ellas los verdaderos expertos y no los que están en contacto con la realidad y las dificultades y las bondades de la Justicia Restaurativa?.  

Es cierto que no tengo una respuesta única, ya que la práctica sin la teoría, no tiene mucho sustento, pero ocurre que si tienes mucha teoría y poca práctica, suceden cosas como pensar en justicia restaurativa como algo rígido, como una alternativa al juicio, como una forma de agilizar la justicia...es decir como aspectos puramente teóricos y que se suelen asociar a justicia restaurativa, o más bien a mecanismos alternativos de solución de conflictos, pero que poco o nada tienen que ver con la realidad. 

EL DESAFIO DE LA MODA DE LA JUSTICIA RESTAURATIVA

Otro ejemplo muy gráfico de lo que sucede, tiene reflejo en lo que ya hace algún tiempo me sucedió, acudo a la lectura de una tesis, un tribunal de expertos, de los teóricos (uno de ellos hace unos años decía que no existía la justicia restaurativa pero ahora parece haber caído rendido a los pies de ella) y en un momento dado, le dicen a la persona que leía la tesis, que nombrar a Howard Zehr, no es interesante porque no es doctrina. Obviamente tuve casi que salirme de la lectura de la tesis, ¿qué ocurre, que el abuelo de la Justicia Restaurativa no es parte de la doctrina?, al contrario, yo diría que de los pocos autores que podemos nombrar con solvencia para avalar nuestras tesis en justicia restaurativa. Sin embargo, para estos teóricos, los importantes siguen siendo los juristas, expertos en derecho penal, que han ido avalando la justicia restaurativa, de forma sesgada y muy parcial. 

Por otro lado, ocurre que los que nos dedicamos a la justicia restaurativa, somos continuamente cuestionados, nos tachan de mucha palabrería y poca práctica, ojalá pudiera decir que hacemos 1000 casos al año, pero no es así, lo cual no implica que desde el 2006 no llevemos procesos restaurativos (por cierto, de los primeros servicios en España, que fueron de justicia restaurativa y no de mediación penal exclusivamente). 

Por eso, y me incluyo yo, creo que debemos dejar de cuestionar a los compañeros facilitadores,  y despojarnos de nuestra profesión de origen, si queremos pensar en el futuro exitoso de la Justicia Restaurativa. Asimismo deberíamos dejar de pensar que los teóricos son los únicos que tienen prestigio y validez en justicia restaurativa, todos podemos contribuir, si tenemos claro que es mínimamente la justicia restaurativa. Porque otro reto es que no todo es justicia restaurativa, por supuesto que no, pero no significa que no sea bueno. Parece que queremos meter todas las instituciones, todas las herramientas bajo el amparo de la justicia restaurativa, pero no es así, no todo es justicia restaurativa, lo cual no implica que haya herramientas que no lo son, pero que son útiles como ayuda o colaboración con la justicia restaurativa.

Y esto se tiene que traducir a los políticos, estamos cansados de oírles hablar de justicia restaurativa, (claro cuando no la confunden con mediación) pero en España, esto se queda ahí, elaboran una ley como el Estatuto de la víctima, confusa pero que era un primer paso y sin presupuesto, necesitamos políticos realmente comprometidos y que les importe la justicia, que dejen de pensar que somos voluntarios y que vivimos del aire y que para la elaboración de las leyes además de los grandes teóricos, cuenten con los "artesanos" de la justicia restaurativa, porque solo así, tendremos leyes viables, que favorezcan la justicia restaurativa y no la limiten o la coarten con burocracia, plazos o tiempos inadecuados, o lo que es peor no la reduzcan a delitos leves.

1 comentario:

  1. “…tendremos leyes viables, que favorezcan la justicia restaurativa y no la limiten o la coarten con burocracia, plazos o tiempos inadecuados, o lo que es peor no la reduzcan a delitos leves”.
    Lo peor es la reducción de la justicia restaurativa a casos de delitos leves.
    Si la justicia restaurativa es buena, ¿por qué no aplicarla a casos graves? Y, si no lo es, ¿por qué siquiera aplicarla a casos leves?
    Eso mismo ocurre con la pena de encierro.
    Hay un consenso muy generalizado de que todo autor de un delito grave debe ir a la cárcel, mientras que un autor de un delito leve podría tener una pena alternativa al encierro.
    La idea subyacente - y desde una óptica retributiva - es que toda alternativa será necesariamente más leve que la pena privativa de la libertad.
    Y eso no necesariamente es así.
    Penas alternativas al encierro, consistentes en realizar gratuitamente trabajos o prestar servicios estando en libertad vigilada, podrían no ser denigrantes ni tan estigmatizantes como haber estado preso, pero podrían ser muy severas, tanto en intensidad como en duración.
    El día en que se aprueben penas severas y prolongadas para suplir el encierro de autores de delitos graves, quizás se comience a pensar que la justicia restaurativa es también apta para casos graves.
    Pero no será al revés.
    Por eso es necesario que los movimientos restaurativos comiencen por pedir la expansión de penas alternativas y que se estudie la forma de aplicarlas sin menoscabar la función disuasiva - y hasta posiblemente retributiva - de dichas penas.

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