jueves, 8 de abril de 2021

Venganza y justicia restaurativa


JUSTICIA RESTAURATIVA Y RETRIBUTIVA

A pesar de que se suele ver la justicia restaurativa como opuesta a la retributiva, tienen muchas cosas en común como alguna vez he comentado, ambas parten de las emociones la diferencia estriba en la forma que cada una usa para canalizar estas emociones. El otro día estuve releyendo a Howard Zehr y por eso, me gustaría reflexionar sobre la conexión entre venganza y justicia restaurativa. Retribución, venganza y el perdón parecen reflejar un sentido humano básico de equidad, de equilibrio y reciprocidad, por lo tanto, conlleva una necesidad fundamental para equilibrar al máximo cuando se ha producido un desequilibrio. De acuerdo con McCullough, los tres han sido esenciales a lo largo de la historia humana. Sostiene que los tres han contribuido a la cooperación humana. Como señala Atwood, por ejemplo, el instinto de "venganza" es la base de débito y de crédito que hace que nuestra economía sea posible. La retribución supone un esfuerzo por hacer bien, de forma equivocada, equilibrar el marcador, con cierta apariencia de proporcionalidad y el límite por ejemplo del (ojo por ojo en el libro de Levítico). La venganza supone un plus de retribución - que trata de enderezar entuertos yendo más allá de proporcionalidad como por ejemplo (la "Ley de Lamec" en Génesis).McCullough dice que históricamente el perdón es más probable entre las personas que se conocen y se preocupan por los demás, y la venganza a menudo se dirige a aquellos que están más distantes. La venganza surge cuando tenemos una serie de necesidades que no son abordadas y gestionadas de forma satisfactoria.

 HACER JUSTICIA DISMINUYE LA POSIBILIDAD DE VENGANZA

Estamos a menos probabilidades de tomar las cosas por nuestras propias manos, cuando sabemos que algún tipo de justicia se hará, y que se restaurará el equilibrio y honor. ¿Qué nos dice esto acerca de la justicia? Una implicación importante es que cuando se produce un mal, necesitamos una respuesta que reconozca el mal y de alguna manera se equilibre el desequilibrio que se ha producido. Para la Justicia Retributiva, el ser equilibrado, implica que la obligación resultante debe ser "costosa" para los infractores.

McCullough argumenta que estamos acostumbrados a etiquetar la venganza como sentimiento malo y el perdón como bueno; entonces pedimos a la gente a ir en contra de sus tendencias vengativas y perdonar. Sin embargo, si bien es cierto que la venganza y el perdón están arraigados en nuestra cultura es poco probable que funcione por si solo este perdón. Más bien, dice, tenemos que crear un contexto que aliente el perdón y la venganza sea innecesaria o indeseable. Se debe fomentar la seguridad y la justicia que satisfagan las necesidades de la gente y les pueda ayudar a crear un ambiente donde se rechace la venganza y alguna medida de perdón pueda ser posible. Desafortunadamente, el sistema de justicia penal no favorece esto. El perdón puede ser enormemente curativo. Pero es un proceso, no es un estado, y debe ser elegido en lugar de imponer. Por eso aunque muchos se empeñen en ver el perdón como objetivo de la justicia restaurativa esto no es así, el perdón es opción muy personal, si acaso una consecuencia que puede surgir de un proceso restaurativo pero no un objetivo. Y es mucho más fácil elegir este camino cuando nuestras necesidades - se cumplen - incluyendo nuestras necesidades de reivindicación. La Justicia Restaurativa trata sobre las necesidades, atender las obligaciones, una participación de los afectados en el proceso y el resultado sin lugar a dudas hace que las partes en lugar de optar por la lógica venganza, elijan perdonar porque los procesos restaurativos hacen que la venganza carezca de sentido. 

Tomar venganza es una forma de liberarse de los sentimientos de ira y el deshonor. Pero el ojo por ojo, implica una cadena sin fin de la violencia. Los tribunales de justicia son un intento de poner fin a la cadena, a pesar de que a menudo dejan un sabor amargo. Los procesos de justicia restaurativa son una tercera opción y esto puede o no puede implicar el perdón como tal.

IMPORTANCIA DE LA JUSTICIA RESTAURATIVA

¿Qué significa todo esto para la justicia restaurativa? En primer lugar, significa que tenemos que tomar en serio la necesidad de  los que han sido dañados, de ser vindicados o reivindicados- que su honor sea restaurado, y los esfuerzos para esto deben ser hechos preferentemente por el que ofendió para hacer las paces. Este reconocimiento y los esfuerzos hacia las paces por el que ofende debe ser un tanto "costoso" - no puede ser simplista ni fácil. La justicia es cuestión de equilibrio.

A veces - a menudo - la dinámica de la disculpa y el perdón tienen lugar pero veo esto como un posible subproducto de un proceso diseñado en primer lugar para satisfacer las necesidades de todos los involucrados. Se trata de reequilibrar.(Zehr)

CONCLUSIÓN

Por tanto, la venganza es una emoción que está latente cuando sufrimos un daño, se puede crear un contexto que promueva la atención a sus necesidades y así de esta forma se neutraliza este sentimiento de venganza, hasta el punto que puede incluso promoverse el perdón. ¿Y qué procesos neutralizan la venganza? Claramente la Justicia Restaurativa favorece la disminución de esta venganza y el cambio de estos sentimientos negativos y lógico y humanos por otros más positivos también humanos pero sobre todo más sanadores.

2 comentarios:

  1. Cuando se comete un delito o una injusticia, la necesidad de reivindicación de las víctimas y también de la sociedad, que es una víctima más, conduce a equilibrar la situación.
    Mediante la venganza se retribuye burdamente, mediante la justicia retributiva algo más civilizadamente y mediante el nada hacer se mantiene el desequilibrio vigente.
    Pero no se debe confundir el no hacer nada con el perdón.
    Éste no debe consistir en renunciar a toda acción, sino en renunciar a desear el mal al ofensor, pero aceptar una reparación por parte de él.
    Luego, si la Justicia determina que el ofensor debe recibir una pena, a la víctima esto no debería interesarle si siente que ha sido reparada.
    Es más, las víctimas no deberían siquiera intervenir en la determinación de la pena que le corresponde al ofensor, porque su juicio no sería imparcial. Pero sí deberían exigir ser reparadas.
    Cuando se encarcela al ofensor, la víctima no recibe reparación y, entonces, el consuelo - falso e indebido - consiste en aliviarse con la comprobación de que el ofensor también sufre.
    Si se piensa en términos restaurativos, esta situación debería corregirse.
    No debería existir una pena de mero encierro, sino una pena restaurativa, es decir, reparadora para la víctima y repersonalizadora para el ofensor, en cada caso.
    La privación de la libertad no produce ninguno de dos efectos y debería ser prioritario para todo movimiento restaurativo intentar sustituirla por penas mucho más eficientes.

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  2. gracias admirada Maestra, cuánto aprendo contigo.!!!

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