lunes, 31 de mayo de 2021

Justicia restaurativa es más que una reunión víctima-ofensor


 INTRODUCCIÓN

Siempre he pensado que siguiendo los valores y principios básicos de la Justicia Restaurativa, podemos ser restaurativos y ayudar a víctimas e infractores, aún cuando no sea posible un encuentro entre ambos. Creo que ante situaciones imperfectas podemos ser restaurativos sino totalmente al menos si parcialmente. Por eso siempre intento encontrar qué pautas, valores y principios básicos de la justicia restaurativa quiero seguir en las prácticas restaurativas que lleve a cabo. Claramente vivimos en un mundo ideal y esto no son matemáticas, tratamos con sentimientos y dolor que puede hacer que las personas cambien de idea o no quieran tomar parte de forma directa en un encuentro restaurativo. Pero y si una víctima no quiere encontrarse cara a cara con el infractor pero si quiere saber de él y exponerlo sus preguntas. ¿La abandonamos a su suerte o nos ponemos creativos? Por supuesto que hay muchas otras posibilidades sino ideales, si factibles e igualmente útiles y eficaces para ayudar a sanar a las víctimas y los infractores. 

Por ejemplo y si el infractor aunque la víctima no quiere reunirse con él, desea redactar una carta pidiéndola disculpas y reconocer el daño, pues sería no solo posible sino interesante. También podría grabarse un vídeo, o incluso utilizar a una persona de confianza de la víctima, en este encuentro, la persona subrogada, actuará representando a la víctima, y para transmitir al infractor el impacto que el delito ha tenido. Incluso se puede realizar programas individuales igualmente restaurativos aunque solo se trabaja con una de las partes afectadas y que nos va a permitir trabajar algunos de estos principios esenciales como por ejemplo la responsabilización si se trabaja con ofensores o su voluntad de reparar, las necesidades de las personas dañadas si se trabaja con víctimas o comunidad

REUNIONES INDIRECTAS: CARTAS

Volviendo a la carta, en muchas ocasiones me han planteado dudas acerca de cómo debería ser y qué extremos serían convenientes que se incluyeran, en esta entrada de hoy quiero destacar algunos aspectos:

¿Cómo debería ser la carta?

Sin duda, escrita por el infractor de puño y letra

Si el infractor tiene dificultades para hablar, leer o escribir, el facilitador puede ayudarlo pero las palabras deben surgir del infractor

Si el infractor tiene dificultades para pensar en qué manera la víctima se ha sentido afectada y dañada, preguntarlo ¿Qué crees que la víctima diría si estuviera sentada aquí?

La versión final siempre debe estar escrita a mano, como he dicho, para se vea más personal

¿Qué incluir?

Algunas de las siguientes cuestiones pueden ser de utilidad:

¿Qué ocurrió y por qué? sin poner excusas

Reconocer los sentimientos de las víctimas

Reconocer el daño causado

Si el infractor está tomando medidas para no repetir el delito ( por ejemplo tratamiento de desintoxicación) dejárselo saber a la víctima, pues para ésta puede ser sanador y liberador y recuperará así cierto sentimiento de normalidad y seguridad. 

CONCLUSIÓN

Como he comentado en más de una ocasión, una de las necesidades básicas de las víctimas es que el infractor se responsabilice del daño pero también se comprometa a no volver a hacerlo y saber que está tomando medidas para evitar la reiteración del delito, supone por tanto, un cierto alivio en la víctima, además la comunidad también va a sentir esto, ya que habrá menos probabilidades de que alguno de sus miembros, se conviertan en futuras potenciales víctimas.

1 comentario:

  1. “Creo que ante situaciones imperfectas podemos ser restaurativos sino totalmente al menos si parcialmente”.
    No creo que la esencia de una resolución restaurativa de las consecuencias de un delito o crimen sea la reunión de la víctima con el victimario.
    Eso debería ser secundario.
    Lo esencial, a mi entender, es que haya reparación en vez de una situación agravada por el castigo sin sentido del ofensor.
    Es ahí donde se debería actuar. Evitar un castigo que sea sólo una duplicación del daño.
    Después, si el ofensor se arrepiente, pide perdón, se abraza con la víctima, ésta lo perdona, etc. , será magnífico, pero lo esencial es que haya reparación y que toda pena sea restaurativa, es decir, reparativa para la víctima, aunque sea en forma totalmente indirecta, y posibilidad de repersonalización para el ofensor.
    Si la víctima rechaza ser reparada y/o el ofensor no se arrepiente, será un fracaso del intento, pero el intento mismo, a través de una condena a reparar en vez de vegetar en la cárcel y la explicitación del sentido de esa condena, siempre será restaurativo.
    Así es como entiendo el proceso.

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