domingo, 30 de mayo de 2021

Indicadores para programas de justicia restaurativa


INTRODUCCIÓN

Si partimos de que la Justicia Restaurativa es mucho más que metodologías específicas y que es un conjunto de principios y valores que deben informar la justicia actual para hacerla más humana,  e incluso debe informar nuestra forma de vida, entonces hoy intentaré reflejar algunos indicadores de lo que conlleva esta Justicia Restaurativa:

COMPROMISO

Se trata de involucrar a los afectados incluyendo a la comunidad, (es decir, la víctima, la familia, el barrio, la escuela, infractor) en el proceso restaurativo de curación y reparación del daño.

Compromiso de la persona (s) dañada:

• Los estudios demuestran que los perjudicados tienen la oportunidad de opinar y dar forma razonablemente al resultado. (compromiso y reparación)

Compromiso de la persona (s) que han causado daño:

•Los estudios demuestran que el programa involucra activamente a los participantes en la comprensión de los daños, que no justificación y las necesidades relacionadas, así como sus ideas y aportes en la determinación del acuerdos / resultado.

Compromiso de la comunidad

• Los estudios demuestran que los programas restaurativos involucran activamente a la comunidad en la respuesta a las necesidades de los afectados y como forma de fortalecer los lazos sociales desquebrajados por el crimen.

RENDICIÓN DE CUENTAS

Fomentar la responsabilidad adecuada para atender las necesidades y reparar el daño.

• Las evidencias demuestran que los procesos restaurativos aseguran que los participantes reconocen la responsabilidad por el daño causado.

• Las evidencias demuestran que el programa restaurativo proporciona oportunidades para que la persona que causó el daño, pueda desarrollar una comprensión de cómo sus acciones afectan a otros, de como el delito impactó en la comunidad

• Los estudios demuestran que el programa restaurativo facilita el desarrollo de los acuerdos que se relacionan directamente a la reparación del daño tal y como necesita la víctima y estando el infractor de acuerdo porque ha comprendido que su deber es reparar el daño.

RESTAURACIÓN-REPARACIÓN

El reconocimiento y la reparación de los daños causados por el que los ocasionó y no como un castigo impuesto por el juez sino porque es su deber.

• Los estudios demuestran que los procesos restaurativos aseguran que los participantes reconocen la responsabilidad por el daño causado, de una manera más sincera y constructiva.

• Los estudios demuestran que la finalización de los acuerdos, se centran en una reparación adecuada a las necesidades de los afectados por el delito.

• Los estudios demuestran un alto grado de satisfacción con el resultado del proceso utilizado entre los perjudicados.



(Adaptado de e influenciado por el blog de Howard Zehr)

1 comentario:

  1. Se procura “El reconocimiento y la reparación de los daños causados por el que los ocasionó y no como un castigo impuesto por el juez sino porque es su deber”.
    El problema que se plantea es que, si una persona es castigada, difícilmente asumirá que es su deber reconocer y, mucho menos, reparar el daño que causó.
    Dirá que ya su castigo es una reparación. Y, frente a la terrible aceptación social de que el castiga repara, tendrán razón.
    Pero el castigo no repara en absoluto. Sólo satisface el ansia vengativa de la víctima y el sadismo de una sociedad que quiere ver sufrir y lo justifica bajo el lema que el castigo es justicia.
    Y ni siquiera es totalmente así, porque muchas víctimas no son ni vengativas ni sádicas, pero el continuo machacar de los medios y la opinión pública generalizada las impulsa a serlo en nombre de esa afamada justicia, que, en realidad, no es tal.
    Justicia es restaurar, no castigar, ni dañar ni hacer sufrir.
    Obviamente, las acciones delictivas o criminales, aunque más no sea por razones disuasivas y, por lo tanto, protectoras de la sociedad, no deben quedar impunes.
    Pero las sanciones penales que pueden y deben evitar la impunidad no necesitan ni deben ser penas meramente ni primordialmente aflictivas. Deben tener un sentido reparativo y repersonalizador.
    Eso se lograría con la sustitución de penas meramente o primordialmente aflictivas, tal como el encierro, que, además, es despersonalizador, denigrante y estigmatizante, por penas tales como realizar, bajo libertas (estrictamente) vigilada, durante un tiempo (que puede ser largo), tareas (que pueden ser intensas), en forma gratuita y en beneficio de un fondo de indemnización para reparar (aunque esto sería sólo simbólico si el daño fuera irreversible) a las víctimas (quienes pueden aceptar una indemnización o donarla, pero aliviar su dolor contemplando a sus victimarios reparando y no vegetando improductivamente en la cárcel).
    Si queremos justicia restaurativa, que es, por otra parte, la única justicia auténtica posible, empecemos por exigir una reforma penal que incluya esta sustitución.
    Las reuniones víctima-victimario, los círculos, las conferencias, las mediaciones penales, los pedidos de perdón,… todo eso es buenísimo, pero debería venir a continuación.

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