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jueves, 7 de marzo de 2024

Duros con el delito y blandos con la persona que hay detrás

 


LA JUSTICIA RESTAURATIVA ATIENDE A TODOS LOS AFECTADOS POR EL DELITO

Siempre he comentado, que la Justicia Restaurativa surgió por y para las víctimas, para superar el olvido de la Justicia Penal tradicional y para devolverlas el protagonismo que las corresponde, en un hecho que las afecta tan directamente como es el delito. Cierto es que si el delito es una violación de las relaciones de las personas que causa daños, toma prioridad, la atención a estos daños que sufren las personas afectadas: las víctimas. Pero también el delito daña a las personas ofensoras. Por eso,  es cierto que suelo comentar que en un círculo de beneficios ayudando a las víctimas, se ayuda al infractor, pero quizá mi postura siempre ha tendido al apoyo de la víctima, sin duda esto no es malo pero no se puede olvidar al infractor. Porque el delito daña a la víctima, a la comunidad pero también afecta al infractor. La Justicia Restaurativa tiene que atender las necesidades del infractor, para poder ayudarlo a reconectar con la comunidad. Esto no es justificar al infractor o minimizar el daño que ha causado con el delito, al contrario, esto trata de atender sus necesidades como paso para recuperarlos como personas productivas. Hay que atender al infractor, no encerrarlo y tirar la llave porque entonces lo único que estamos haciendo es reafirmarlos como delincuentes, sin posibilidad de reinserción. ¿A qué me refiero? Cuando no tratamos como seres humanos, a las personas que han cometido un delito, al final, ellos mismos se autoconvencen de que no merece la pena, cambiar. No les damos herramientas para que encuentren un significado diferente a su historia.

miércoles, 17 de agosto de 2022

La cárcel de Bastoy en Noruega ¿Ejemplo de prisión restaurativa?


INTRODUCCIÓN

Cuando pensamos que un infractor merece ir a prisión, en nuestra mente, muchos concebimos este lugar como un sitio “terrible”, donde el hecho de vivir allí, es en sí mismo un castigo (un castigo que nunca nos resulta suficiente para alguien que ha causado un daño  a otro ser humano). Incluso por nuestra mente, pasan imágenes, como “mazmorras” para los delincuentes, que más reproche y alarma social causan, en un intento, por otro lado lógico y humano, de apaciguar o mitigar el dolor y la indignación que la delincuencia crea, no sólo en las víctimas, sino también en la sociedad.

Sin embargo, esta ilusión de que la cárcel va a ayudarnos a compensar o aliviar el dolor que el delito ocasiona, no es más que eso, una ilusión. ¿Cuántos años serían suficientes para que la condena fuera considerada justa? Tengo claro, que aunque el castigo fuera cadena perpetua, la realidad para los ojos de las víctimas (personas inocentes que han sufrido de forma injusta y sin poder hacer nada para evitarlo) es que nunca es suficiente, porque es imposible comparar el daño  y el impacto que el delito tiene, con la “simple” entrada en prisión del culpable.

lunes, 10 de agosto de 2020

Necesidades de los afectados por el daño

 

(imagen propiedad de Virginia Domingo)

Curiosamente el victimario quiere ser tratado con justicia y la víctima quiere justicia, por tanto, existe un interés común en el que lo esencial es la humanización, el ofensor debería ser tratado como un ser humano siendo duros con el delito pero no con la persona que hay detrás y la víctima necesita sentir que alguien se responsabiliza por el daño sufrido.

Si se atiende estas necesidades, la comunidad se sentirá más segura y el estado logrará recuperar el orden y la paz social.

Los beneficios por tanto de la justicia restaurativa, son su potencial para atender las necesidades de todos los que de alguna manera fueron tocados por el delito y esta atención es más adecuada a lo que verdaderamente quieren las partes implicadas.