TODOS PODEMOS SER BUENOS Y MALOS
Hoy quiero recordar la película y el libro Asesinato en el Orient Express, ya que, precisamente, muestran la lucha del protagonista contra sus propias creencias. La historia comienza con una afirmación tajante: solo existe el bien o el mal. Sin embargo, al final, el protagonista acaba aceptando una realidad mucho más compleja: todos podemos ser buenos y malos.
La trama, para quienes no la hayan visto o leído, gira en torno a un delito y a cómo las personas indirectamente afectadas por ese crimen se unen buscando venganza. Esto me lleva a reflexionar sobre la justicia restaurativa, que precisamente busca romper la espiral de violencia que suele generar un delito, transformando sentimientos negativos en otros más sanadores.
Continuando con la película, el protagonista —tan estricto en su visión inicial— descubre finalmente que la justicia tradicional no proporciona el equilibrio ni la sanación necesaria. Esta carencia empuja a las personas a seguir sufriendo o a buscar venganza como única salida. Ante él van apareciendo diferentes personajes que, en mayor o menor medida, vieron sus vidas profundamente afectadas por el delito y que, ante la imposibilidad de sanar, deciden que la venganza es su único camino.
En su lucha interna, el protagonista acaba comprendiendo que personas buenas pueden hacer cosas malas y, a la inversa, personas que han cometido actos terribles siguen teniendo la capacidad de hacer el bien. Desde esta perspectiva, debemos entender que las personas privadas de libertad merecen una oportunidad para hacer cosas buenas, porque todos somos capaces de lo mejor y de lo peor.







