jueves, 11 de marzo de 2021

La justicia restaurativa no es blanda con los infractores

 


¿POR QUÉ SURGIÓ LA JUSTICIA RESTAURATIVA?

Siempre he creído que la Justicia Restaurativa surgió por y para las víctimas, ¿por qué? porque aunque a muchos juristas les pueda resultar extraño, desde que se comete un delito hay una persona o varias que sufren las consecuencias de este hecho y el daño, son ellas las protagonistas. Esto es lo esencial; que además se haya infringido una norma creada por el estado y escrita en algún código, esto es secundario.

Esta Justicia restaurativa se centra en las víctimas y en cómo ayudarlas. Sin embargo, siempre existe debate entre los que nos dedicamos a esto, sobre si verdaderamente esta justicia está centrada en el infractor o en la víctima. Esta discusión me sigue pareciendo aún hoy carente de sentido y eso que surgen dudas entre los que se acercan a esta Justicia Restaurativa, sin conocer sus orígenes y el por qué. Hace tiempo una persona  me dijo que parecería que estamos justificando a los infractores por supuesto que no, pero somos duros con el delito pero comprensivos con el ser humano que hay detrás.

NO ES UNA JUSTICIA BLANDA CON LOS INFRACTORES

Es curioso esta sensación de que queremos ser "blandos" con los infractores cuando realmente es casi todo lo contrario. Mientras la Justicia tradicional da toda clase de "armas" al infractor para eludir su responsabilidad, y justificarse, con la Justicia Restaurativa lo que se hace es hacer que el victimario vea que su delito tuvo repercusiones, que no lo justifique y vea al ser humano que hay detrás, de la víctima. Y sobre todo, se le da una oportunidad de hacer lo correcto, de enmendar su error y no porque es un castigo y no le queda más remedio que acatarlo, sino porque ha visto que es algo lógico y normal. Por eso, no se justifica al infractor, reitero que lo que pasa es que somos duros con el delito, pero no con la persona que hay detrás de la etiqueta de infractor, le damos una oportunidad.

CONCLUSIONES

Dicho esto, sigo pensando que la Justicia Restaurativa surgió para ayudar a las víctimas, en primer lugar pero ayudando a las víctimas, también vamos a hacerlo con los infractores y de paso, con toda la sociedad en conjunto ¿Cómo? Porque se ayuda a la víctima, atendiendo sus necesidades, siendo escuchado y sobre todo si ve que alguien aparece como responsable, esto implica que el infractor deberá asumir su responsabilidad y comprometerse a reparar el daño que ocasionó. Sin duda, esta responsabilización va a servir al infractor para no volver a delinquir con lo que también estaremos ayudándole a cambiar y ser alguien nuevo. Y de paso todos nosotros nos sentiremos más seguros porque habrá menos probabilidades de que nos convirtamos en futuras potenciales víctimas, pero además la comunidad va a a funcionar mejor porque volverán a ella, tanto la víctima como el infractor, y sin el estigma de ser considerados como víctimas e infractores, sino ya como personas. Por eso , me resulta indiferente, si la Justicia Restaurativa se centra en las víctimas o en los infractores, ya que en un círculo de beneficios mutuos, empecemos por donde queramos, el proceso restaurativo repercutirá positivamente en ambos, o más bien en todos nosotros.

1 comentario:

  1. La justicia restaurativa no es blanda o no quiere ser blanda con los infractores.
    Quizás por eso, para no parecer blanda, no se expide sobre la modalidad de encerrarlos, especialmente cuando son autores de delitos graves.
    Es todo un tema.
    Si yo sostengo insistentemente en que la pena de encierro podría sustituirse por una pena restaurativa sin perder eficacia disuasiva es porque creo que ésta podría ser tan severa o aún más severa que la pena privativa de la libertad.
    No es fácil concebir esto.
    Las alternativas al encierro tienen la enorme ventaja, además de que se pueden utilizar para reparar a las víctimas, de que no son necesariamente denigrantes ni tan altamente estigmatizantes como la prisión. Pero no por eso deberían ser más leves.
    Encontrar penas de trabajo o servicio duro o largo podría calibrarse, junto con la conveniencia de que ese trabajo fuera también fructífero, de modo tal que la pena alternativa al encierro fuera suficientemente severa para, incluso, resultar más dura que el mismo encierro para los ofensores a quienes no le interese reparar y prefieran estudiar o no hacer nada en la cárcel y les resulte indiferente la denigración porque tienen la habilidad suficiente para manejarse con picardía detrás de las rejas y también la estigmatización, porque para cuando terminen su condena tienen planeado seguir delinquiendo.
    Es decir, la propuesta de sustituir el encierro no es para dulcificar la pena, sino para evitar la denigración y la estigmatización (que a algunos podría no importarles), que fortalece la actitud delictiva y, por ello, reproduce la delincuencia, y para que se pueda hacer en libertad vigilada una tarea reparativa importante.
    Además, la conciencia de que se está reparando puede influir en cambiar la mentalidad de quienes reparan, transformando el resentimiento, que tendrían en el encierro, en una actitud profundamente restaurativa.

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