domingo, 21 de marzo de 2021

Ética y justicia restaurativa

 


LA ÉTICA DEL FACILITADOR DE JUSTICIA RESTAURATIVA

Complicado para mi, establecer que es la ética dentro de la Justicia Restaurativa pero si me resulta fácil determinar, que quiero desarrollar mi trabajo como facilitadora de la mejor forma posible y para ello, es esencial hacer bien nuestra labor. Por eso, reconduzco el papel de la ética, a cómo lograr buenas prácticas en Justicia Restaurativa. Para esto, lo más importante es que nosotros mismos tengamos confianza en lo que hacemos, muchas veces, siento que actuamos con demasiadas reticencias como si nosotros mismos, no nos creyéramos que la justicia restaurativa puede ser muy útil, de hecho, debiera ser ofrecida de forma general en el ámbito penal,  y plantearse su inclusión en otros ámbitos como el educativo. La Justicia Restaurativa, no es la panacea pero si es una forma mucho más humana de abordar los conflictos y los delitos, y sobre todo de prevenir conductas violentas y de paso de educar  en valores, que hagan de nuestros niños y niñas, adultos restaurativos.

Una vez que nos hemos quitado nuestros propios temores y etiquetas, aprecio que necesitamos que nuestro trabajo empiece a reconocerse, es curioso como en muchas ocasiones, se organizan congresos, jornadas y otros eventos y los invitados son personas que poco saben de lo que es el trabajo diario en justicia restaurativa. Son teóricos, pueden ser excelentes en su trabajo pero muchas veces su visión teórica, forjada a través de libros, artículos y poco más, se aleja mucho de lo que es la realidad. 

REIVINDICAR NUESTRA PROFESIÓN

Esto pasa mucho en ámbitos como la justicia restaurativa y la mediación. ¿Es normal que un  juez, por muy conocedor de la mediación que sea, se le invite a hablar de la profesionalización de la mediación? Francamente, salvo que quiera dejar de ser juez para ser mediador, no entiendo nada.  Igual que ocurre muy a menudo con el tema de la Justicia Restaurativa, profesores de Universidad, probablemente excelentes en su trabajo, que se ponen a dilucidar sobre la Justicia Restaurativa, y cuando uno los escucha se acabo dando de cuenta de algo muy triste, que no saben qué es esta justicia y no ven más allá de la mediación.

Así, para ser éticos debemos empezar a reivindicar nuestra profesión. Y también debemos empezar a demostrar al legislador, que la Justicia Restaurativa no se puede burocratizar, no se puede perder su flexibilidad, porque para esto ya tenemos la Justicia Tradicional. Por eso, cuando me preguntan por la posible regulación, tengo mis dudas, creo que para hacer buenas prácticas en Justicia Restaurativa, no es necesario una regulación, no si se hace mal, limitando en el tiempo los procesos restaurativos y reduciéndolo todo a estadísticas. Es triste pero vivimos en un mundo donde cuentas los números, las estadísticas deben ser buenas y dar buenos resultados, muchos piensan que la Justicia Restaurativa evita el juicio y por ello, debe servir para agilizar los juzgados....pues no es así, a veces evita el juicio, otras no es posible, pero de ninguna manera es un proceso rápido, (tratamos con seres humanos y no con robots, no podemos saber el tiempo ni presionar a las personas para que el proceso finalice en el tiempo estimado por las estadísticas), los datos nunca debieran ser cuantitativos sino cualitativos. Tampoco es ético llevar a cabo prácticas que no son restaurativas y llamarlas restaurativa, esto no ayuda a los que seguimos en ello y los que llegan porque corremos el riesgo de que se uniformicen estas malas prácticas y lo que era justicia restaurativa acabe siendo una pseudopráctica terapéutica que poco tiene que ver con justicia restaurativa. Una cosa es la terapia, la mediación, las prácticas deportivas, la meditación, el coaching etc y otra la justicia restaurativa todo es bueno pero cada cosa sirve para aspectos diferentes. Si lo mezclamos todo sale una suerte de frankesntein que no beneficia a los usuarios y podemos perjudicar sus vidas más que ayudarlos.


CONCLUSIÓN

 Es así, debemos fijarnos para saber si hemos sido éticos en nuestro trabajo,  en la satisfacción de las personas que acuden a los procesos restaurativos. Sin duda, van a ser nuestros mejores apoyos, porque si salen satisfechos van a hablar bien de la Justicia Restaurativa a sus allegados y poco a poco la cultura restaurativa, va a ir calando en el ciudadano. Obviamente, ética y justicia restaurativa daría para hablar mucho más pero creo que empezando por nosotros mismos es un primer gran paso, para poco a poco ir consiguiendo que sea reconocida la justicia restaurativa como la justicia de la comunidad, del sentido común y sobre todo la justicia que gestiona los conflictos y los delitos de una forma más humana y justa.

1 comentario:

  1. El primer punto es saber qué es ético.
    Si la ley del Talión, ojo por ojo, diente por diente lo es o no lo es.
    Para muchas personas es ético responder a la violencia con violencia, siempre que no sea exagerada, sino acorde a lo que se quiere castigar.
    Con esa concepción ética, la pena privativa de la libertad, que hoy sólo se justifica como castigo - ya que como medida de seguridad es obsoleta y como método de recuperación de los delincuentes se ha mostrado no sólo inútil sino hasta contraproducente -, responde a una ética particular, la ética taliónica.
    Sin embargo, está ética taliónica es totalmente contraria a la ética restaurativa, que, lejos de proponer responder con violencia a la violencia, propone restaurar, reparar el daño, aliviar el sufrimiento, ocuparse de las víctimas y sólo dejar que la penalización de los delitos mantenga su poder disuasivo.
    Por eso es importante que la justicia restaurativa proponga penas reparativas y repersonalizadoras en vez de que se siga castigando con la pena privativa de la libertad, que es una pena despersonalizadora, degradante y estigmatizante, que crea resentimientos y, por ello, impulsa a los castigados a seguir delinquiendo y, además, impide o, al menos, dificulta en grado sumo cualquier acción reparativa.

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