miércoles, 7 de enero de 2026

Sanar comunidades en tiempos de odio: el verdadero sentido de la justicia restaurativa


 INTRODUCCIÓN

No me gustan las redes sociales y, sin embargo, sigo en ellas. Lo que más me preocupa es cómo han polarizado a las personas y fomentado la violencia. Pareciera que la protección que brinda el anonimato o la distancia tecnológica permite hacer comentarios violentos, xenófobos, llenos de odio y sin respeto por quienes opinan diferente.

Este clima de agresividad trasciende lo virtual: hay quienes siguen a figuras públicas únicamente para insultarlas cada vez que publican algo. Se les llama haters, como si fuese algo normal, pero me preocupa profundamente que dediquen tiempo a lastimar a otros por mero placer. Obviamente, no nos cae bien todo el mundo, pero no insultamos a alguien cara a cara por simple disgusto; detrás de una pantalla, muchos se sienten libres para hacerlo.

Un caso particularmente doloroso es el de una de las madres que perdieron  a su hija por suicidio  y se ha expresado públicamente. Los comentarios que he visto son crueles: cuestionan su dolor, su apariencia o incluso su legitimidad como víctima. Parece que, si eres víctima, debes ajustarte a un guion: llorar y mostrar aflicción de una manera determinada, o de lo contrario no “eres una buena víctima”.

Esta violencia no es solo digital; refleja valores que no estamos transmitiendo a niños y jóvenes. No debería sorprendernos que el acoso escolar aumente, si los adultos normalizamos la agresión y la falta de empatía.

VOLVER A LO ESENCIAL: LA JUSTICIA RESTAURATIVA QUE NACE DE LAS PERSONAS

Estamos atravesando un auténtico boom de la justicia restaurativa, tanto que algunas administraciones “engordan” los años que llevan implementándola. Un ejemplo reciente es una Comunidad Autónoma que afirma llevar 20 años trabajando en justicia restaurativa, cuando en realidad, como comunidad autónoma, llevan bastante menos… pero, claro, ¿Quién le va a discutir a un político? Lo más preocupante es la mercantilización de esta justicia: foros europeos dan visibilidad principalmente a las administraciones que los financian, ignorando a las muchas personas que trabajan desde la sociedad civil. Esto genera un monopolio absurdo, que poco tiene que ver con los valores de la justicia restaurativa y mucho con intereses de poder y dinero. Continuar leyendo en lawandtrends

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