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viernes, 23 de septiembre de 2016

La Justicia Restaurativa nada tiene que ver con pedir perdón

¿Repara una petición de perdón o un lo siento?Particularmente, creo que un lo siento no es suficiente y para argumentar esto, me viene a la mente las peleas que todos alguna vez hemos tenido con hermanos o amigos, recuerdo a mi madre, diciéndonos: “pediros perdón” y también me acuerdo, de haber dicho un lo siento, en más de una ocasión, entre dientes y deprisa, sin sentirlo, de verdad. Quizá con este ejemplo muchos penséis, que se trata de niños…sí efectivamente puede ser, pero si un niño que se supone que tiene menos malicia, es capaz de pedir perdón sin ser de verdad, ¿qué no hará un adulto y más si ha cometido un delito grave que ha dañado a otro ser humano? Y sobretodo, ¿Qué no hará  un infractor si sabe que con un lo siento, puede conseguir alguna clase de beneficio penitenciario?
Por eso aquí la clave está en qué repara más un lo siento o un reconocimiento. Por supuesto, es mucho más importante un reconocimiento que una petición de disculpas. Es mejor que alguien te diga: “si, reconozco lo que ha pasado, y como te sientes, y sé que soy responsable por ello”. Al fin y al cabo, todas las víctimas, necesitan saber que se ha hecho justicia y para ello, es esencial que haya alguien que se responsabilice por el daño que ha sufrido. 
Porque ¿qué pasa si se dice lo siento pero realmente no se cree que se haya hecho algo mal? Pues que entonces no estaríamos hablando de justicia, porque simplemente no se habría hecho justicia.

lunes, 12 de mayo de 2014

El remordimiento ¿es necesario para un encuentro restaurativo?

Frecuentemente se habla del perdón y cómo no es el objetivo, al menos prioritario de la Justicia Restaurativa, sin embargo, a veces nos olvidamos del remordimiento. En muchas leyes para que pueda darse un encuentro restaurativo se impone como necesario, y así lo dirá el futuro estatuto de las víctimas, que el infractor reconozca los hechos. Es decir que asuma que cometió el delito. Pero muchos nos preguntamos ¿y el remordimiento, es necesario? Es ir un poco más allá es preguntarnos si es necesario que el infractor se arrepienta sinceramente del daño causado, y si fuera necesario, cómo saber si este requisito se da.


Para mí, como persona, no víctima, ajena al delito al menos directamente, es más importante que el infractor reconozca que dañó a otra persona, si se arrepiente o no, puede ser un proceso interno ético y moral que puede darse durante el proceso restaurativo, después o no darse. Lo que si es interesante es saber que una persona se ha responsabilizado del daño y por lo tanto, asume que su obligación es reparar o mitigar este dolor que causó. Pero y para la víctima ¿es importante que sienta de verdad el remordimiento sincero del infractor?

Dependerá de cada víctima y sus necesidades, así como las expectativas que tenga con el proceso restaurativo, en ocasiones la víctima solo querrá ver y poner rostro al infractor, dialogar acerca del por qué, y no esperará ni que la pidan perdón ni ver remordimiento o arrepentimiento sincero por parte del infractor. Otras veces quizá la víctima espere que surja este remordimiento, por tanto facilitar un encuentro con el delincuente, sin saber bien la actitud de éste sería peligroso y nada sanador para las víctimas. En estos casos, se debería trabajar individualmente con cada parte más tiempo para favorecer esta actitud de arrepentimiento en el infractor y para que la víctima sepa y vea qué puede obtener del encuentro y qué no puede esperar a priori ( lo cual no implica que pueda surgir de forma espontánea durante el proceso). Muchas veces las víctimas dicen que no perdonarán a su víctimario y sin embargo, de forma totalmente voluntaria, lo hacen durante el proceso porque se dan cuenta que así se liberan de la "carga de ser víctimas" y también y a la inversa muchos infractores dicen que no pedirán perdón y sin embargo, durante el encuentro llegan a tal grado de remordimiento, al ver y poner rostro a su acción delictiva que surge de manera espontánea esta petición de disculpas y este sincero arrepentimiento.

Otra pregunta es ¿y si a pesar de que el infractor no muestra arrepentimiento, la víctima desea un encuentro restaurativo? Sin duda alguna, la Justicia Restaurativa está por y para las víctimas, y si esta valora como necesario para su curación el encuentro con el infractor, a pesar de que se la ha comunicado el no arrepentimiento del delincuente, debería permitirse. Eso si, con un facilitador o mediador que sepa trabajar con cada uno de ellos individualmente para que puedan ver qué pueden obtener del encuentro y que no y en qué puede servirles este proceso restaurativo. Lo importante es que se piensa en las víctimas como nunca antes se ha hecho, y se fomenta una actitud responsable y activa en el delincuente


miércoles, 13 de noviembre de 2013

LLega la semana de la Justicia Restaurativa, y con ella, mis deseos.

Se acerca la semana de la Justicia Restaurativa, concretamente, empieza el día 17 de noviembre y sin embargo, creo que aun así, queda mucho por hacer o más bien mucho por decir.
Me explico, aunque muchos pensamos que cada día más personas saben qué es o en qué consiste esta Justicia, todavía rondan conceptos equivocados, ideas erróneas o muchos interrogantes en el aire de muchas personas, sobre si esta justicia puede resultar un revulsivo para la denostada actual justicia.
Y es que más ahora,  cuando la palabra justicia restaurativa empieza a ser una realidad y parece estar de moda, mucho me temo que algunos se suban al carro y empiecen a dar sus ideas, muchas de ellas alejadas de lo que en si misma es esta justicia, y el daño no será a nosotros, sino a los que deben tener claro que esta justicia surgió para ayudarlas: las víctimas. El problema que veo es que muchas víctimas tienen reticencias sobre lo que nosotros propugnamos, especialmente porque piensan que la justicia restaurativa y en especial,  los encuentros restaurativos tratan de perdonar ( eso es culpa de ciertas reuniones restaurativas entre determinados presos excluyendo a todos los demás y determinadas víctimas, que se dieron en España hace unos años, y que pusieron como un objetivo esencial el perdón, y la reconciliación entre ambos; víctima y delincuente, algo que es totalmente incompatible con la esencia de la justicia restaurativa) y es que el perdón, puede darse o no, pero es algo muy personal que depende de cada persona y de cada víctima, tampoco con la justicia restaurativa se trata de reducir la pena al infractor (dependerá de la gravedad y si es un delito muy grave, podrá servir para su reinserción pero no para rebajarle la sanción penal y con ello para que no cumpla con el estado )ni se trata de agilizar los juzgados (porque cada caso, cada víctima y cada infractor son diferentes, por eso algunas personas necesitaran más tiempo en decidir si quieren utilizar los procesos restaurativos), de ahí, que no se puede pensar de forma retributiva y hablar de justicia restaurativa como un proceso rígido con plazos tasados y no se puede aspirar a uniformizar protocolos de actuación, porque como tratamos con seres humanos no con clases de delitos ni con aspectos estrictamente jurídicos, lo que para unos es bueno para otros no tanto.

Por eso, para la semana de la Justicia Restaurativa, pediría que los que hablen de ella lo hagan sin equivocar y fomentando un concepto amplio como filosofía que ampara y da reconocimiento y dignidad a las víctimas y otorga una oportunidad a los infractores de hacer las cosas bien y de ser mirados por lo bueno que pueden hacer desde ese momento en adelante. Debe mirarse como un conjunto de valores y principios que tratan de fortalecer el tejido social, y la reinserción de la víctima y del infractor, todo lo demás que quieran decir, probablemente tenga encaje en otra institución o en determinados mecanismos de resolución de conflictos pero no en la Justicia Restaurativa.