martes, 13 de julio de 2021

Justicia o ajustado a derecho


 INTRODUCCIÓN

Creo que hemos perdido la perspectiva de que la justicia no es hacer cumplir la ley simplemente, esto al fin y al cabo, puede satisfacer al estado, pero no a las víctimas directas o a la comunidad. Realmente la justicia significa hacer frente al daño, y atender a las víctimas, ofensores y comunidad, afectados todos por estos daños.  Y aquí radica la diferencia esencial entre la actual justicia y hacia donde aspiramos con la Justicia Restaurativa....a conseguir la sanación de la víctima, dañada por el delito a través de una reparación o compensación voluntaria del infractor, y a su vez lograr la transformación del ofensor, precisamente gracias a este acto voluntario de responsabilización,  en la que decide que es su obligación mitigar el daño que causó a otro ser humano. Es una rueda o círculo de beneficios propios en la que lo importante es la "curación" de las personas que se vieron afectadas por el delito. Si se vulneró una norma o no, resulta secundario, pero no por eso es menos justa sino todo lo contrario, la justicia restaurativa se revela como una justicia más justa, humana y sobre todo una justicia que transforma, fortalece y sana las heridas que el delito ocasiona a la víctima, infractor y a la comunidad.

LA JUSTICIA RESTAURATIVA SE CENTRA EN LOS VERDADEROS PROTAGONISTAS

La Justicia Restaurativa se centra en el daño y en los afectados y es consciente de que son éstos,  los que deben tener participación directa y esencial, no en vano, esta justicia reparadora la podemos basar en tres afirmaciones o aseveraciones que reflejan la filosofía de esta justicia y cómo es mucho más que simples encuentros víctima-infractor:

La Justicia Restaurativa se centra en hacer frente a los daños

Busca la responsabilización del infractor

Las personas necesitan implicarse

Para esta Justicia, lo importante es que el delito genera daños y es necesario procurar una reparación a la víctima principalmente pero no exclusivamente, dando una oportunidad al infractor para que asuma este comportamiento que ha causado un perjuicio a otra persona y para esto, es esencial la participación de los afectados, así la resolución del caso se hará de acuerdo a las necesidades de los implicados.

La Justicia restaurativa es más flexible, adaptada a las personas y a cada caso y sus circunstancias, en la que los afectados directa o indirectamente tendrán voz durante todo el proceso.

Más que una alternativa, se presenta como la justicia que más justa puede ser, ya que informa, escucha y tiene en cuenta a los afectados por el delito, por eso no es descabellado aspirar a una justicia penal con un enfoque restaurativo y más humano que no se deje influir sólo por la rigidez de las leyes y tenga en cuenta a las personas que acuden a la justicia. Porque además,  las partes no son un número de expediente, son seres humanos con necesidades y opiniones que desean y quieren que alguien las escuche, las tome en cuenta y valoren cómo se sienten y cuáles son sus expectativas.

CONCLUSIONES 

Y es que lo cierto es que la Justicia Restaurativa hace más fácil y llevadero el camino de las víctimas hacia su “recuperación", ayuda a los infractores a reencontrarse con su humanidad olvidada o perdida y fortalece el tejido social al implicar a la comunidad

1 comentario:

  1. “…la Justicia Restaurativa hace más fácil y llevadero el camino de las víctimas hacia su “recuperación", ayuda a los infractores a reencontrarse con su humanidad olvidada o perdida y fortalece el tejido social al implicar a la comunidad”.
    Como existe la respuesta habitual de encarcelar a los autores de delitos, estos objetivos se dificultan enormemente.
    Las víctimas, en vez de ser reparadas, reciben sólo el macabro consuelo de que sus ofensores van a sufrir y, si fuera posible, tanto o más de lo que sufrieron ellas.
    Los ofensores no sólo no se reencuentran con su humanidad, sino que son denigrados y estigamtizados y se vuelven profundamente resentidos.
    El tejido social no se fortalece, aunque exista la ilusión de que separando de él a los ofensores queda más depurado. Pero cuando estos ofensores vuelven a insertarse, muchas veces lo hacen reincidiendo en el delito, con lo cual ese tejido se debilita cada vez más.
    De modo que tenemos dos fuerzas.
    Una es la justicia restaurativa, que brega por la recuperación de las víctimas, de los ofensores y de la comunidad, y la otra es la práctica de encerrar a los culpables, que impide la recuperación de las víctimas y de la comunidad y no sólo no recupera sino, casi siempre, agrava la situación de los encarcelados y la de sus familias.
    ¿Cuándo llegará el día en que esta práctica de llevar a cabo encierros denigrantes, estigmatizantes e improductivos sea reemplazada por el dictado de penas verdaderamente restaurativas?
    Sería muy bueno que todos los movimientos que se consideran restaurativos intenten lograr el cuanto antes este reemplazo.

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