jueves, 1 de julio de 2021

Cada víctima debe encontrar su "narrativa" que la ayude a seguir adelante


 INTRODUCCIÓN 

En más de una ocasión , he comentado que hay que respetar a todas las víctimas, y que no hay víctimas "buenas" y "malas". Todas merecen nuestro reconocimiento y nuestra atención. Solemos pensar que aquellas que tienen sentimientos o deseos de venganza, deben cambiar porque es algo malo, realmente cada persona es libre de sentir o afrontar el trauma que es sufrir un delito de la forma que mejor puedan. Las víctimas no son seres incapaces ni necesitados de tutela, por eso no debemos creer que siempre y en todo caso, tenemos la obligación de decidir por ellas, lo que creemos que las conviene.  Dicho esto, está claro que estos sentimientos negativos son algo normal, sin embargo, para muchas víctimas, solo el poder despojarse de ellos, va a suponer un paso hacia la recuperación o curación de sus heridas. Me explico, partiendo de estos sentimientos, su "liberación " como víctima puede venir por la transformación de estos, en otros positivos  y constructivos, pero siempre dando por hecho que la idea de ira, venganza, humillación es algo lógico y normal y que por otro lado, no hace de las víctimas, monstruos, sino todo lo contrario, las hace más humanas.

BENEFICIOS DE LA JUSTICIA RESTAURATIVA

Lo bueno que tiene la Justicia Restaurativa es que favorece o ayuda en este camino de transformación de sentimientos negativos, en otros más positivos o al menos menos dolorosos y más productivos. Un día escuché a una madre cuya hija fue asesinada, decir que vivió siete años en la oscuridad más profunda y que cuando vio el camino hacia pensamientos más reinsertadores,  es cuando recuperó el control de su vida, es cuando se dio cuenta que durante esos siete años su vida había estado controlada por el delito e indirectamente por el infractor. Dicho esto, no todas las víctimas necesitaran encuentros restaurativos, ni para todas será igual de fácil o difícil, pero lo que si es cierto es que cada víctima debe encontrar su camino hacia la restauración emocional, para unas será honrar la memoria de su ser querido fallecido, para otras luchar porque nadie vuelva a sufrir lo mismo, para otros será  el perdón como forma de liberarse...etc. Lo importante es que las víctimas pueden ser ayudadas a encontrar una narrativa diferente para explicar lo vivido y así incorporarlo a su historia vital y poder continuar hacia adelante. La justicia restaurativa permite un espacio seguro donde generar diferentes formas de resiliencia en los afectados por el delito y así ayudarlos a "sanar".

CONCLUSIÓN

Como cada persona es diferente, cada víctima también, y nuestra obligación es ofrecerlas todos los recursos restaurativos y de ayuda existentes para que puedan encontrar cual será el que deshaga la espiral de oscuridad.

1 comentario:

  1. “… dando por hecho que la idea de ira, venganza, humillación es algo lógico y normal y que por otro lado, no hace de las víctimas monstruos, sino todo lo contrario, las hace más humanas”.
    Las víctimas no son monstruos y es comprensible que sientan deseos de humillar y mortificar a sus ofensores, especialmente cuando los crímenes sufridos son graves y de daño irreversible.
    Pero sí es monstruosa la actitud de la sociedad que incentiva esos sentimientos negativos en vez de tratar de que las víctimas los superen y transformen en deseos de ser reparadas de una manera concreta en vez de querer que los ofensores “se pudran en la cárcel”.
    La sociedad debería fomentar los deseos de las víctimas de ser reparadas y la Justicia debería tener la iniciativa creativa de establecer penas de índole reparativa en vez de seguir encarcelando alegremente con la idea de que no importa tanto que haya crímenes en el mundo como que cada crimen tenga su castigo y que este castigo sea el encierro en prisión.
    El famoso lema “crimen y castigo” debería transformarse en “crimen y reparación”.
    Y las víctimas deberían ser ayudadas a transformar sus sentimientos negativos en sentimientos positivos, renunciando a la venganza, por más que sea solamente venganza jurídica, y aceptar que la reparación concreta por parte de los ofensores, idealmente mediante trabajos productivos o prestación de servicios en forma gratuita y con beneficio para ellas, es una forma mucho mejor, por ser más humana y equitativa, que consolarse con la idea de que los ofensores están encarcelados, denigrados, humillados y posiblemente estigmatizados de por vida.
    Estoy de acuerdo en que no deberíamos decretar qué es lo mejor para las víctimas, pero nada impide que les mostremos que hay caminos mejores que otros para aliviar su sufrimiento y superar los eventuales traumas que los delitos les han ocasionado.

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