martes, 20 de julio de 2021

La importancia de la comunidad en la justicia restaurativa


 INTRODUCCIÓN

La comunidad sufre también el impacto del delito y debe ser tenida en cuenta como víctima secundaria. Ya he hablado de la pérdida del sentimiento de seguridad y de la confianza en nuestros semejantes, tras saber que se ha cometido un delito, el mundo nos deja de parecer un lugar pacifico. Existe una desilusión manifiesta en la comunidad, cada vez que asistimos como víctimas indirectas a la comisión de un delito y por tanto, a que se haya causado un daño a otros seres vivos.

Por eso, como víctima secundaria o indirecta de los hechos delictivos, la comunidad tiene una serie de necesidades que la Justicia Restaurativa y sus herramientas más inclusivas y restaurativas como las conferencias o círculos, atienden de una manera más eficaz, sana y justa. Aunque sería necesario analizar a la comunidad también como agente responsable en la comisión de los delitos, qué podemos hacer como sociedad para neutralizar algunas de las circunstancias que llevan a las personas a delinquir. Creo que en un mundo utópico, pero realista es necesario que nos empoderemos y pensemos cómo podemos colaborar en pacificar nuestras relaciones.

NECESIDADES DE LA COMUNIDAD

En primer lugar, la comunidad necesita que se atiendan sus preocupaciones como víctimas, en general, recuperando el sentimiento de seguridad y de confianza en los seres humanos. También necesita reconstruir el tejido social dañado tras el delito, fortalecer los lazos sociales,  fomentando el sentimiento de comunidad y también de responsabilidad, implicándose como víctima pero también como agente activo,  en la reinserción y vuelta al grupo tanto de la víctima como del infractor. Así con la vuelta de ambos, a la comunidad, como personas nuevas y productivas, el grupo va a funcionar mejor y los beneficios serán también mayores. La comunidad como agente activo debe promover el bienestar de sus miembros, incluidas las víctimas y los infractores y para crear así las condiciones de una comunidad más justa, humana, madura, responsable y saludable. Para esto considero esencial retomar la esencia de la justicia restaurativa como justicia de la comunidad y empezar a crear programas en las comunidades, así entenderán la realidad de la justicia restaurativa.

CONCLUSIÓN

Para que lo anterior pueda darse con mas facilidad,  es importante que la Comunidad pueda estar segura  de la no repetición de las conductas delictivas, y por tanto se asegura la prevención y la evitación de que otros miembros de la comunidad puedan convertirse en futuras víctimas directas. Sin duda, la no reiteración del delito puede conseguirse de una manera más eficaz a través de los procesos restaurativos, pues favorecen en si mismos, la responsabilización del infractor por el daño cometido y su voluntad sincera de querer hacer las cosas bien, con esto es más probable que haya menos infractores reincidiendo.

1 comentario:

  1. “Existe una desilusión manifiesta en la comunidad, cada vez que asistimos como víctimas indirectas a la comisión de un delito y por tanto, a que se haya causado un daño a otros seres vivos”.
    Asistimos a una paradoja manifiesta pero no adecuadamente percibida.
    La comunidad se desilusiona cada vez que se comete un delito, pero cuando se encarcela a un infractor no sólo no se desilusiona, sino que se ilusiona.
    La desilusión es porque el delito le provoca una sensación de inseguridad y la ilusión es por una sensación de tranquilidad.
    Pero no advierte que el encarcelamiento del infractor es sólo una medida temporaria, porque, cuando éste recupere su libertad, probablemente sea más peligroso que antes de haber ingresado a la cárcel.
    De tal modo, lo que le da tranquilidad, en realidad, debería intranquilizarla.
    Si las penas fueran severas y largas, pero no de encierro sino de trabajo productivo, efectuado gratuitamente en favor de las víctimas, es mucho más probable que los infractores, no sintiéndose denigrados ni estigmatizados, sino alentados a reparar el daño que provocaron y, de paso, a reparar su propia vida, terminarían su condena convertidos en mucho mejores personas que cuando la iniciaron y, así, habría menos y no más delincuencia que ahora, cuando el encierro se utiliza masivamente.
    Los movimientos que intentan lograr que la justicia sea restaurativa debería tomar esto en cuenta porque la práctica del encierro trabaja exactamente en sentido contrario a los valores restaurativos, que son los que verdaderamente protegerían a la comunidad si fueran admitidos e implementados, comenzando por la sustitución del encierro por penas reparativas para las víctimas y repersonalizadoras para los infractores.

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