martes, 6 de julio de 2021

Todos estamos conectados


 INTRODUCCIÓN

Todos estamos conectados, la Justicia Restaurativa precisamente trata de la conexión que tenemos todos. Lo que cada uno de nosotros hacemos, afecta a los demás, y a la inversa. Precisamente una de las relaciones que surgen de manera casual, es la de la víctima y el infractor. Y es que aparecen unidos  por el lazo del delito, pero son lazos negativos y nada constructivos, que la hacen estar en desequilibrio con respecto al infractor.

Para ayudar a la víctima a superar el delito es necesario cambiar este lazo negativo por otros positivos y  que la sitúen en situación de igualdad, es decir que la haga recuperar el control de su vida. Esto solo se puede conseguir cuando decida despojarse del rol de víctima, como oí a una víctima: "todo cambió cuando decidí dejar de sentirme víctima". Se trata de que lleguen a sentirse supervivientes. Pero es que a los ofensores les pasa igual, siguen atados a su delito, hasta que no entiendan que no se pueden definir por lo que hicieron que son personas que han hecho malas opciones en su vida, algunas de las cuales han dañado a otras personas, no podrán quitarse el rol de "delincuente sin posibilidad de reinserción". Solo así la conexión y las relaciones se pueden volver sanas y productivas.

REEQUILIBRIO

La Justicia Restaurativa favorece el reequilibrio , y por tanto es un buen cauce para que los que sufren el delito recuperen el control y poder sobre su vida. Pero es que además la justicia restaurativa busca reequilibrar pero no causando más daño a la persona ofensora como en la justicia tradicional sino fortaleciendo las relaciones, ayudando a que los infractores entiendan que todos podemos hacer algo mal, pero que nuestra obligación entonces es mitigar o compensar los posibles daños.

 Por supuesto, que esto no es fácil, y depende de que cada persona, lo que si podemos hacer es mostrarlas el camino y acompañarlas en la medida que podamos, así propiciaremos que no se sientan solas y aisladas, y puedan ver la humanidad que hay en los demás. No queremos que tras el delito, la víctima sienta que el mundo está lleno de monstruos, al contrario es bueno que vean que muchos infractores, lo son por las circunstancias y que los hay que se arrepienten, y sobre todo que son seres humanos con una historia detrás, no monstruos ni demonios. Tampoco queremos que los infractores se sientan así, queremos que recuerden que son personas ante todo.  Todo esto, no es bueno sólo para ellos mismos, sino para las víctimas y para la sociedad, así no perderemos nuestro sentimiento de confianza y seguridad y los que los perdieron, los podrán recuperar.

1 comentario:

  1. “… queremos que los infractores… recuerden que son personas …”
    La justicia actual no sólo no quiere esto, sino que lo impide al denigrar y estigmatizar a los infractores al encerrarlos. Dejan de ser considerados personas. Se considera que son solamente presos.
    Si se sustituyera el encierro por penas restaurativas, como tareas o servicios prestados gratuitamente, bajo estricta vigilancia, pero fuera de las cárceles, tendríamos un panorama completamente diferente y ahí sí ellos podrían seguir siendo consideradas personas.
    Personas que han cometido un delito y lo están pagando, pero de forma digna y con el propósito de resarcir, aunque fuese en forma simbólica cuando el daño perpetuado es irreversible, a las víctimas, en forma directa o indirecta, mediante un fondo de indemnizaciones formado a partir de lo que su genera su trabajo no remunerado.
    Por eso insisto tanto en que los movimientos restaurativos deberían intentar ante todo que esta transformación se implemente lo antes posible.

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