jueves, 13 de noviembre de 2025

La asunción de responsabilidad, comprender el daño en justicia restaurativa

 


ASUNCIÓN DE RESPONSABILIDAD 

El objetivo de la Justicia Restaurativa no es, en sí mismo, reducir la reincidencia; sin embargo, este suele ser uno de sus efectos más evidentes. La razón está en que estos procesos fomentan en el infractor la asunción de responsabilidad por el daño causado.

A diferencia de la justicia tradicional —donde rara vez existe un espacio real y sincero para asumir la responsabilidad—, la Justicia Restaurativa la concibe no como una excepción, sino como algo natural y lógico: quien hace daño debe hacer lo correcto para enmendarlo.

Ahora bien, cabe preguntarse: ¿Qué implica realmente esta responsabilidad dentro de la Justicia Restaurativa?

Asumir la responsabilidad significa entender el contexto, es decir, comprender los hechos no de manera aislada, sino en relación con sus causas, consecuencias y con las personas involucradas.

Este punto es crucial, porque con frecuencia se confunden los procesos restaurativos con simples ejercicios de pedir perdón. Pero no se puede exigir una disculpa verdadera sin una comprensión profunda del daño causado.

¿Cómo puede un infractor escribir una carta de de disculpa sin haber entendido la magnitud del sufrimiento que provocó?

¿Cómo puede, recién juzgado y señalado, enfocar su atención en la víctima si él mismo se siente el blanco de la condena pública y del sistema penal?

La responsabilización auténtica no surge de la imposición ni del castigo, sino de la comprensión consciente del daño y del impacto humano del delito.

miércoles, 12 de noviembre de 2025

Responsabilidad y rigor en la formación para una justicia restaurativa auténtica


 INTRODUCCIÓN

Acabo de ver una noticia en la que se hablaba de la nueva edición del curso  de formación en atención psicológica a víctimas del delito del Consejo General de la psicología en España. Parece ser un curso que se hace de forma cíclica  y que está dirigido no solo a psicólogos, sino expertos en intervención con víctimas y representantes del ámbito judicial y ministerial.

Hasta aquí todo correcto si no fuera porque se impartió un taller de justicia restaurativa por una persona , encargada de justicia restaurativa por el ministerio de interior que no cuenta con la formación adecuada en justicia restaurativa, porque haber trabajado en medidas alternativas etc. no te infunde por arte de magia conocimientos restaurativos, ni por ser juez, ni por ser político pro justicia restaurativa…. Una vez más se está dando formación especializada por personas que no la tienen y esto está contribuyendo a perpetuar que realmente no se conozca lo que esta justicia supone e implica.  Pero además me pregunto si realmente se está dando a entender que la justicia restaurativa es terapia o que como suele ocurrir se piensa que solo los psicólogos están capacitados para hacer justicia restaurativa.

Lo que sucede en España no ocurre en otros lugares, por ejemplo acabo de regresar del XX Congreso mundial de mediación en Hermosillo, México y allí había jueces, fiscales, mediadores, facilitadores y todos con la idea de adquirir más conocimientos no pensando que por ser jueces o fiscales o funcionarios públicos ya están dotados per se de los conocimientos suficientes Continuar leyendo en : lawandtrends

martes, 11 de noviembre de 2025

La voz de las víctimas: hacia una justicia que sana

 


LAS VÍCTIMAS EN EL PROCESO PENAL

Con frecuencia, especialmente quienes ejercemos el Derecho, creemos saber con certeza qué necesitan las víctimas o qué es lo mejor para ellas, sobre todo cuando han sufrido un delito grave. Sin embargo, esta seguridad a menudo proviene de una mirada externa, que no siempre alcanza a comprender la verdadera dimensión del dolor y las necesidades de quien ha sido vulnerado.

Cuando se habla de Justicia Restaurativa, no es raro encontrar resistencia en quienes nunca han vivido la experiencia de ser víctimas. Nos justificamos diciendo que la naturaleza humana es punitiva, pero lo cierto es que las víctimas suelen ser menos punitivas de lo que pensamos. Conozco casos de personas que han decidido participar en un proceso restaurativo, aunque su entorno no lo comprendiera. Y es que, aunque puedan parecer frágiles o confundidas, las víctimas son quienes mejor saben qué necesitan y qué esperan de la justicia para comenzar su camino hacia la sanación después del delito.

Por eso, castigar al infractor nunca es suficiente. La verdadera justicia exige acompañar a las víctimas en sus momentos de mayor vulnerabilidad, estar presentes, escucharlas y ofrecerles apoyo tanto emocional como práctico. Solo así pueden encontrar fortaleza en la solidaridad y recuperar la confianza en los demás.

Casi todas las víctimas coinciden en una expectativa esencial: ser tratadas con respeto. Desean que quienes intervienen en el sistema judicial las miren no como simples testigos o piezas de un proceso, sino como personas que merecen comprensión, atención y dignidad. También anhelan tener información clara y confiable sobre el delito, el infractor y las decisiones que los tribunales adopten. Sentirse informadas es, para ellas, una forma de recuperar el control perdido.

lunes, 10 de noviembre de 2025

La justicia restaurativa y la reconexión con la comunidad


 INTRODUCCIÓN

Hace unos días hablaba sobre los valores necesarios para construir una justicia penal más restaurativa. Señalaba que esta justicia es mucho más que la realización de encuentros restaurativos: cuando estos pueden llevarse a cabo, son además de muy eficaces, profundamente sanadores para todas las personas afectadas de alguna manera por el delito. Sin embargo, no siempre son posibles, o mientras se decide si pueden realizarse, también podemos actuar de forma restaurativa tanto con la víctima como con el infractor.

Para este enfoque restaurativo, debemos tener presentes y promover ciertos valores esenciales. En otra ocasión hablé del respeto y la responsabilidad; hoy quiero centrarme en la interrelación con los demás miembros de la comunidad.

La relación entre los infractores y la comunidad supone reconocer nuestra interconexión, la red de vínculos que nos une a todos. Pero va aún más allá de eso: implica una comprensión profunda de que las acciones de uno repercuten en el bienestar de los demás.

Como señala Zehr, “relacionarse significa hacer algo por los demás”. Este gesto hacia otro es fuente de crecimiento y sanación, y constituye la esencia de la Justicia Restaurativa. Este enfoque abre la puerta a la transformación: cambia nuestra forma de ver el hecho delictivo y nuestra relación con quien lo cometió. La Justicia Restaurativa no solo ayuda a las víctimas, sino que también ofrece a la persona ofensora la oportunidad de iniciar un camino distinto en su manera de enfrentarse al daño causado.

Este aspecto es más importante de lo que parece, pues contribuye a fortalecer en el infractor el sentimiento de pertenencia a la sociedad y la percepción de que cuenta con el apoyo de su entorno cercano.

domingo, 9 de noviembre de 2025

La persona facilitadora de justicia restaurativa



 


Ser facilitador no es tarea fácil porque el ser humano suele tener tendencia a juzgar, a querer que las personas se sientan mejor, o incluso aconsejar. Pero realmente el facilitador no intenta hacer sentir mejor a las personas, no realiza juicios de valor, ni aconseja su labor es acompañar a las personas para que encuentren narrativas que les permitan comenzar su camino hacia la sanación

jueves, 6 de noviembre de 2025

Comprender y sanar: el valor humano de la Justicia Restaurativa


INTRODUCCIÓN

Para mí, lo más complicado es transmitir qué es y qué implica la Justicia Restaurativa, y cómo, gracias a sus herramientas, las víctimas pueden recuperar el control sobre algo que las afecta tan directamente como el delito sufrido. Es importante que la sociedad entienda que la Justicia Restaurativa no es una justicia blanda ni complaciente con los infractores.

En un sistema de justicia tradicional, enfocado casi exclusivamente en el infractor, resulta difícil cambiar el enfoque y decirle a la gente que esta justicia se centra, sobre todo, en ellos: en quienes sufren, en las víctimas. Además, cada vez que vemos las noticias, lo habitual es escuchar peticiones de penas más duras, como si esa fuera la única respuesta posible.

Sin embargo, mi temor fue desapareciendo cuando comprendí que no se deben demonizar los sentimientos negativos como el rencor, el odio, la ira o el resentimiento. ¿Cómo podría una persona que ha sufrido un delito no sentir todo esto, e incluso más? Negar estas emociones solo generaría más dolor.

Lo que un buen facilitador de Justicia Restaurativa debe saber es cómo abordar estos sentimientos para transformarlos gradualmente en otros más positivos, como la dignidad, el respeto o el orgullo de ser una persona superviviente. De este modo, se ayuda a las víctimas a avanzar en su proceso de superación del trauma. ¿Fácil? Por supuesto que no. Además, los facilitadores solo pueden acompañar; el camino lo deben recorrer ellas mismas. No obstante, la Justicia Restaurativa puede hacer que ese recorrido sea un poco menos difícil.

miércoles, 5 de noviembre de 2025

La responsabilidad es un valor importante en justicia restaurativa


 
INTRODUCCIÓN

Siguiendo mi idea de como configurar la justicia penal,  en torno ha ciertos valores restaurativos que he considerado esenciales para esta Justicia, hoy quiero hablar de la responsabilidad y empatía. Esta responsabilidad es el compromiso con las relaciones. Los  infractores tienen unas necesidades, la principal es la de ser ayudados a entender el impacto de sus acciones, incluso podríamos decir que se trata más que de la responsabilidad, que reconozcan que sus actos dañaron a otras personas, a la comunidad y a ellos mismos.  Y este reconocimiento del daño se haría a través de acciones que impliquen que la persona infractora está haciendo lo correcto bien con la reparación a la víctima directa, a la indirecta o a la sociedad en general.

RESPONSABILIDAD Y EMPATÍA

Tomar responsabilidad por el daño, no es sino asumir lo que se ha hecho, reconocer que se ha dañado a otra persona, y esto sin duda, es mostrar respeto a las víctimas, ya que las está diciendo: sé que te hice daño y voy a hacer lo posible para compensar este daño. En la práctica  todo esto se mostraría en toda clase de medidas  que ayuden al infractor a ver que efectivamente causó un daño y a asumir que fue su culpa pero de una forma positiva, aprendiendo que no debe volver a delinquir, no por miedo al castigo sino porque ha comprendido que no quiere volver a dañar a otro ser humano.(empatía)

martes, 4 de noviembre de 2025

La justicia restaurativa se trabaja con respeto y responsabilidad


(imagen propiedad de Virginia Domingo)


Las personas facilitadoras somos consciente de la importancia de la formación para no revictimizar a las personas, ni juzgarlas ni realizar otras funciones que no son propias de nuestra labor. Por eso, la justicia restaurativa no se improvisa, no se impone aprovechando que tienes un cargo político o público se vive y se ejerce con respeto y responsabilidad. 

lunes, 3 de noviembre de 2025

Repensar el acoso escolar desde la justicia restaurativa y la educación en valores

 


INTRODUCCIÓN

Sandra Peña, de 14 años, se quitó la vida después de llevar un año sufriendo bullying por parte de tres compañeras. El centro no había activado el protocolo antiacoso a pesar de contar con dos denuncias.

Además se han difundido en redes imágenes de las presuntas acosadoras.

Hemos asistido estos días a otra muerte que nunca debió suceder y a muchas personas hablando de lo que no se hizo, la pregunta más importante debería ser ¿Cuántos niños y niñas deben morir para que nos empecemos a tomar en serio que algo estamos haciendo mal?

BULLYING, PROTOCOLOS ANTIACOSO ¿SON SUFICIENTES? ¿SE CUMPLEN?

Lo primero que deberíamos pensar es si existen realmente los protocolos anti acoso, y resulta que así es y especialmente desde la  Ley Orgánica 8/2021, de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia, se ha reforzado esta obligación  y exige que haya mecanismos claros de detección, denuncia y actuación. Sin embargo, nos encontramos con que no hay unidad y cada Comunidad Autónoma lo aplica de forma diferente.  Y sobre todo viendo que las estadísticas demuestran que el acoso escolar es algo más común de lo que podemos pensar, la pregunta sería si los colegios aplican los protocolos o quizá intentan quitar importancia a los eventos de acoso para no tener una “mancha” en su expediente. Algunas de estas estadísticas son realmente preocupantes y así un informe de la Fundación ANAR indica que el 9,4% de los alumnos sufre acoso escolar o ciberacoso, una cifra que incluye casos de acoso entre compañeros (12,3%) y casos de acoso grupal (49,8% del total). Continuar leyendo en lawandtrends