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jueves, 25 de junio de 2026

Justicia restaurativa y segundas oportunidades

 INTRODUCCIÓN

En numerosas ocasiones he hablado de la vergüenza reintegrativa, un concepto desarrollado por el criminólogo y sociólogo australiano John Braithwaite y estrechamente vinculado a los principios de la Justicia Restaurativa.La Justicia Restaurativa busca la responsabilización de la persona infractora. Pretende que quien ha causado un daño tome conciencia del impacto de su conducta y comprenda que el delito no ocurrió simplemente por azar o por circunstancias ajenas a su voluntad, sino que fue consecuencia de sus propios actos y decisiones. Este reconocimiento constituye el primer paso hacia la reparación y el cambio.

La vergüenza reintegrativa desaprueba el comportamiento ilícito, pero respeta la dignidad de quien lo ha cometido. Estigmatiza el acto, no a la persona. Se diferencia así de la vergüenza estigmatizante, que pretende reprobar la conducta dañosa mediante la humillación, el rechazo o la exclusión social del infractor.Este enfoque resulta aplicable a cualquier persona que haya cometido un delito, pues todos merecemos la oportunidad de rectificar y reconstruir nuestras vidas. Sin embargo, adquiere una relevancia especial en el ámbito de la justicia juvenil, donde las posibilidades de cambio y desarrollo personal son particularmente significativas.

Braithwaite definía la vergüenza reintegrativa como la vergüenza que surge ante la mirada de quienes nos quieren y se preocupan por nosotros. Es precisamente esa mirada la que puede impulsar una transformación auténtica. Esto implica que, siempre que sea posible, la participación de la familia y de las personas significativas del entorno del infractor en la gestión y abordaje del delito resulta especialmente valiosa. De ahí la importancia de procesos restaurativos como las conferencias familiares o los círculos restaurativos, que permiten implicar a la red de apoyo del infractor en el proceso de responsabilización y cambio.

martes, 14 de enero de 2020

La justicia restaurativa ofrece segundas oportunidades

LA CRIMINOLOGÍA DEL YO
Hoy quiero recordar una entrada antigua, de este blog sobre criminología y Justicia Restaurativa.La criminología del yo '(Garland 2001), considera que las personas que cometen delitos son como la gente normal. La persona que ofende es uno de nosotros, alguien que, por circunstancias, ha terminado en una posición que le llevó a actuar de forma ilegal y perjudicar a otros. Podría haberle pasado a cualquier ciudadano. Pero la criminología del yo, puede "normalizar" al criminal de dos maneras diferentes. Se puede bajar el nivel, de todos los seres humanos como delincuentes en potencia. La consecuencia de este enfoque es que todos vivimos en la desconfianza mutua para protegernos contra los otros, a través de, por ejemplo, las estrategias de prevención situacional, basadas en las teorías de la elección racional (Felson 1994). En términos de Putnam, el capital social es entonces degradado drásticamente, lo que, es desastroso para la calidad de la vida social y de la democracia.
Todos nos convertimos en un poco paranoicos, y sobre todo se genera desconfianza en la gente que nos rodea, al final, perdemos nuestro sentimiento de pertenecer al grupo porque prima el miedo a convertirnos en futura potencial víctima.