lunes, 7 de junio de 2021

Ética en nuestro trabajo restaurativo


 INTRODUCCIÓN

Algunas veces he hablado de lo que implica  la ética dentro de la Justicia Restaurativa y lo complicado que resulta explicar la ética, lo que si me resulta fácil determinar, que quiero desarrollar mi trabajo como facilitadora de la mejor forma posible y para ello, es esencial hacer bien nuestra labor.

Por eso, reconduzco el papel de la ética, a cómo lograr buenas prácticas en Justicia Restaurativa. Para esto, lo más importante es que nosotros mismos tengamos confianza en lo que hacemos, muchas veces, siento que actuamos con demasiadas reticencias como si nosotros mismos, no nos creyéramos que la justicia restaurativa puede ser muy útil, de hecho, debiera ser ofrecida de forma general en el ámbito penal,  y plantearse su inclusión en otros ámbitos como el educativo. La Justicia Restaurativa, no es la panacea pero si es una forma mucho más humana de abordar los conflictos y los delitos, y sobre todo de prevenir conductas violentas y de paso de educar  en valores, que hagan de nuestros niños y niñas, adultos restaurativos.

Una vez que nos hemos quitado nuestros propios temores y etiquetas, aprecio que necesitamos que nuestro trabajo empiece a reconocerse, es curioso como en muchas ocasiones, se organizan congresos, jornadas y otros eventos y los invitados son personas que poco saben de lo que es el trabajo diario en justicia restaurativa. Son teóricos, pueden ser excelentes en su trabajo pero muchas veces su visión teórica, forjada a través de libros, artículos y poco más, se aleja mucho de lo que es la realidad. Pero es que además para ser éticos debemos saber lo que estamos haciendo, ¿es ético que alguien haga o diga que hace prácticas restaurativas sin saber qué es justicia restaurativa o al menos sin haber leído ni estudiado nada sobre la justicia restaurativa? Muchos pensaréis pero quién puede hacer eso, pues mucha gente que se ha subido a la moda restaurativa y que tiene ideas mezcladas de que justicia restaurativa es sobre mediación, comunicación no violenta, coaching, terapia psicológica...y un largo etc de cosas que no son justicia restaurativa pero si pueden ser herramientas útiles para alguien que si ha estudiado justicia restaurativa y quiere mejorar sus prácticas o al menos fortalecerlas.

DIGNIFICAR NUESTRO TRABAJO

A menudo me encuentro con profesores de Universidad, probablemente excelentes en su trabajo, que se ponen a dilucidar sobre la Justicia Restaurativa, y cuando uno los escucha se acabo dando de cuenta de algo muy triste, que no saben qué es esta justicia y no ven más allá de la mediación y con una visión muy poco flexible. Es buena la teoría por supuesto, pero si verdaderamente quieres profundizar en un tema debes acercarte a las prácticas para poder entender cómo teorizar. Y cómo digo yo, algunos teóricos son expertos en justicia restaurativa, en mediación y en dos millones de cosas más.... qué maravilla porque yo aún no soy experta en justicia restaurativa y nunca lo voy a ser pero muchos lo son y porque han escrito dos artículos y han dirigido un par de trabajos finales de grado y alguna tesis. 

Para ser éticos debemos empezar a reivindicar nuestra profesión pero para ello debemos tener claro que somos y hacia donde vamos. Y también debemos empezar a demostrar al legislador, que la Justicia Restaurativa no se puede burocratizar, no se puede perder su flexibilidad, porque para esto ya tenemos la Justicia Tradicional. En los tiempos que corren es complicado que los políticos entiendan la justicia restaurativa cuando no son capaces de dialogar sin insultos ni polémicas, pero no hay que desistir en trasladarles que deben tener en cuenta a los "artesanos" y no solo a los teóricos porque teoría sin practicar es como si yo me sé todas las recetas de cocina del mundo de memoria, pero no he cocinado nunca. Necesitan escuchar a los que "cocinamos" en el día a día para entender el potencial de la justicia restaurativa.

CONCLUSIÓN

Es así, debemos fijarnos para saber si hemos sido éticos en nuestro trabajo,  en la satisfacción de las personas que acuden a los procesos restaurativos. Sin duda, van a ser nuestros mejores apoyos, porque si salen satisfechos van a hablar bien de la Justicia Restaurativa a sus allegados y poco a poco la cultura restaurativa, va a ir calando en el ciudadano. Obviamente, ética y justicia restaurativa daría para hablar mucho más pero creo que empezando por nosotros mismos es un primer gran paso, para poco a poco ir consiguiendo que sea reconocida la justicia restaurativa como la justicia de la comunidad, del sentido común y sobre todo la justicia que gestiona los conflictos y los delitos de una forma más humana y justa.

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. “… que sea reconocida la justicia restaurativa como la justicia de la comunidad, del sentido común y sobre todo la justicia que gestiona los conflictos y los delitos de una forma más humana y justa”.
    Para que esto ocurra, la justicia restaurativa debería lograr o, al menos, intentar lograr que se corrija la madre de todos los males que genera la justicia retributiva, que es encarcelar.
    Ya sabemos - y todos lo admiten - que muy difícilmente el encierro mejore a los encarcelados y generalmente los empeora.
    Por otra parte, el desarrollo de los medios electrónicos de control posibilitan hoy un seguimiento personalizado que puede inocuizar a las personas que se supone que volverían a delinquir si no están encerradas o vigiladas, de modo que, como medida de seguridad, la cárcel es obsoleta.
    Entonces, ¿para qué sirve?
    Creo que sólo para atormentar, dañar, quebrar familias, denigrar y estigmatizar.
    ¿Es eso justicia? ¿Tiene sentido? ¿Por qué las cárceles persisten?
    ¿Por qué no comenzamos por trabajar para responder a estas preguntas?

    ResponderEliminar