domingo, 20 de junio de 2021

Justicia restaurativa y retributiva


 (imagen propiedad de Virginia Domingo)

Prefiero, sin lugar a dudas, una justicia que intente ayudar al infractor a responsabilizarse por su conducta, que pueda ver que el delito no simplemente pasó, sino qué el/ella provocó que pasara que una que solo castiga porque el castigo por si solo, no ayuda al infractor a ver que su conducta dañó a otro ser humano. No responsabiliza, y lo que consigue es que ellos y ellas, se vean como víctimas del sistema. 

Además solemos pensar que hacer justicia es castigar, sin embargo, la verdadera justicia debería llevar a las personas a entender el impacto de los delitos y a recomponer a las personas que sufrieron el daño. Porque con el castigo no se ayuda a la víctima a recuperarse y además aislando a las personas, no vamos a hacer que entiendan la importancia de las relaciones, ni de la comunidad, sino que el efecto será todo lo contrario la desconexión de su entorno, lo que los llevará a una deshumanización y realmente lo que queremos es que entiendan la importancia de las relaciones.

1 comentario:

  1. “… con el castigo no se ayuda a la víctima a recuperarse y, además, aislando a las personas, no vamos a hacer que entiendan la importancia de las relaciones ni de la comunidad, sino que el efecto será, todo lo contrario, la desconexión de su entorno, lo que los llevará a una deshumanización…”
    Una vez más debo repetir que me parece extraordinariamente positivo este propósito, pero que, mientras siga persistiendo como castigo el encierro, que tiene un objetivo (si bien inconfesado e inconfesable) diametralmente opuesto, lo primero que debe lograr un movimiento restaurativo es que se sustituya esa pena tan contraproducente por penas reparativas para las víctimas y repersonalizadoras para los ofensores, por ejemplo, en forma de tareas reparativas de daños o de utilidad comunitaria llevadas a cabo bajo una estricta vigilancia, pero fuera de las prisiones.

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