jueves, 17 de junio de 2021

Perdón y justicia restaurativa

 

(imagen propiedad de Virginia Domingo)

Hoy quiero recordar una entrada antigua de este blog, suele pensarse que el objetivo de la justicia restaurativa es pedir perdón, por supuesto que no es un objetivo, esto es algo muy personal que depende de los participantes. Lo que si puede suceder que el perdón sea una consecuencia que surge tras el proceso de justicia restaurativa, precisamente porque el perdón es liberador. Solemos entender perdón, como decir lo siento y realmente esto es muy fácil, se puede decir hasta sin sentirlo. Perdón para la justicia restaurativa debería implicar otra cosa. Este perdón para la justicia restaurativa es otra cosa implica responsabilización y reparación  y debiera ser una máxima en nuestra forma de relacionarnos con los demás, en cualquier ámbito. Perdón para que tenga sentido debe ser: lo siento, fue mi culpa, qué puedo hacer para compensar el daño.

1 comentario:

  1. Se suele asociar el perdón con olvidar la agresión y dejar al ofensor libre de culpa y cargo.
    Desde un punto de vista restaurativo, en cambio, el perdón de la víctima de un delito no sería rehusar a ser reparada. Sí renunciar a lograr el mayor daño o dolor posible para el agresor, su denigración y estigmatización, que es lo que hoy generalmente se estila al existir la figura del querellante.
    Mo digo que la víctima no deba participar del proceso penal, incluso debe acusar, pero su eventual perdón - y lo creo deseable en todos los casos - debería implicar la renuncia a la venganza jurídica, pero nunca a recibir reparación y, si fuera posible que el mismo ofensor la llevara directamente a cabo, sería lo ideal.

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