La verdadera justicia no solo debe castigar, sino también ayudar a sanar y romper los círculos de violencia. Por ello, es fundamental buscar una justicia que atienda las necesidades reales de las personas afectadas por el delito. En el cuadro se muestran algunas de estas necesidades y cómo la justicia restaurativa logra abordarlas de manera más efectiva.
Además, el ideal sería que la justicia restaurativa fuera transformadora. Para ello, debemos concebirla como un movimiento social capaz de cuestionar y cambiar las estructuras injustas, empoderando a la ciudadanía y promoviendo relaciones más equitativas y solidarias.
Solo así la justicia dejará de ser un mecanismo aislado de sanción y se convertirá en una herramienta real de reparación, prevención y reconstrucción social.

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