viernes, 30 de enero de 2026

Cuando el reconocimiento del dolor abre paso a la reparación


Nombrar el sufrimiento es el inicio de la reparación. Allí donde hubo silencio impuesto, negación o indiferencia, la palabra aparece como un acto ético y humano. No es solo hablar por hablar, sino validar lo vivido, darle existencia y sentido. Lo que se nombra deja de ser una carga solitaria.

También sugiere que la reparación no siempre comienza con grandes gestos, sino con algo aparentemente sencillo pero profundamente valiente: decir “esto dolió”. La palabra abre camino a la memoria, a la justicia, al cuidado y a la posibilidad de sanar, tanto a nivel individual como colectivo

 

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