Un elemento central de la justicia restaurativa es la idea de compensar el daño causado. Tal como ya se ha explicado, esto implica una responsabilidad por parte del ofensor, quien debe tomar medidas concretas para reparar el daño ocasionado a la víctima (y, probablemente, a la comunidad afectada). En situaciones tales como el homicidio, obviamente no es posible reparar el daño; sin embargo, los ofensores pueden asumir el compromiso de realizar acciones simbólicas, como el reconocimiento de su responsabilidad o una restitución, las que pueden ser de ayuda para las víctimas.Esto me lleva a tratar las causas del delito, ¿cómo hacerlo? Y ¿por qué?.Es lo que la mayoría de las víctimas desea también.Quieren tener la seguridad de que se están adoptando medidas para reducir los daños ocasionados por los crímenes, tanto por su propio bien como por el de los demás. La mayoría de las víctimas necesitan recuperar el sentimiento de seguridad, de que este infractor es menos probable que vuelva a delinquir, también requieren recuperar la confianza en la gente que les rodea. Esto se consigue, sin duda, a través de la responsabilización y la gestión del origen del delito. Lo que también va a ayudar a las futuras posibles víctimas, y a la sociedad en general, que se sentirá más segura.
Este blog difunde la Justicia Restaurativa como un paradigma, una filosofía de vida y un movimiento social que promueve relaciones más humanas, responsables y respetuosas. Más allá del ámbito penal, explora cómo sus valores y principios pueden transformar la justicia, las organizaciones, la educación y la comunidad. La Justicia Restaurativa es una brújula que orienta el camino hacia la reparación, el diálogo y una convivencia más justa.
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miércoles, 25 de enero de 2017
miércoles, 17 de agosto de 2016
¿Infractores y a la vez, víctimas?
Este énfasis en abordar los daños y las causas de este
comportamiento, requiere que abordemos los posibles daños que sufrieron también
los infractores. Los estudios demuestran que muchos infractores fueron
victimizados o traumatizados, de una manera muy importante. Y otros, se perciben
como víctimas a sí mismos o victimizados. Estos daños y estas percepciones de
sí mismos como víctimas, pueden haber contribuido al delito. Autores como el
psiquiatra James Gilligan, establece que toda violencia en sí misma es un
esfuerzo por conseguir justicia. Es decir, muchos delitos pueden ser una
respuesta para deshacer en cierta manera, el sentimiento de victimización. Por
supuesto, que la percepción de uno mismo como víctima, no implica que se te
absuelva por tu responsabilidad en la conducta dañosa. Pero Gilligan afirma, que
no podemos esperar que este comportamiento pare, sin abordar este sentimiento.
De hecho, el castigo generalmente reafirma estos sentimientos de victimización.
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