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lunes, 20 de enero de 2014

Matizaciones sobre el concepto de Justicia Restaurativa

Los encuentros restaurativos pueden ser realmente importantes, aunque no dejan de ser un aspecto más, quizá el último “escalón”, pero si verdaderamente creemos que la Justicia Restaurativa es una forma de ver la justicia más humana, un nuevo paradigma de justicia, aplicada al sistema de justicia penal, debemos ir dotando al sistema penal de justicia que ya tenemos, de una serie de valores, elementos y principios restaurativos. Así operando desde dentro y partiendo de la regulación existentes, los resultados serán más satisfactorios porque se habrá tenido en cuenta las peculiaridades de cada país y sus leyes y los operadores jurídicos, otras autoridades y la sociedad en general tendrá tiempo de asumir la Justicia Restaurativa como lo más lógico, acertado y beneficioso para todos.

Para los que creen que la Justicia Restaurativa son solo encuentros restaurativos víctima-infractores, quedarían en el aire muchas preguntas sin resolver: ¿Qué ocurre si un infractor desea asumir su responsabilidad o es muy probable que con ayuda lo logre, pero en cambio la víctima no quiere saber nada? ¿o qué pasa con los delitos de peligro, en los que no hay una víctima concreta y determinada, como por ejemplo tráfico de drogas? No podemos dejar de aplicar una justicia con valores restaurativos, a un infractor que desea asumir su responsabilidad, y reparar el daño en la medida de sus posibilidades, porque estaríamos incumpliendo el fin último de las penas y medidas de seguridad: la rehabilitación, reinserción y en caso de menores infractores: la educación. Y de la misma manera, también se podría ayudar a las victimas desde un punto de vista restaurativo, de una forma individual sin contar con la necesaria participación del infractor. 

Además dos de los principios básicos aplicables a la Justicia Restaurativa son el de universalidad e igualdad, y no aplicar la justicia restaurativa a infractores y victimas, de forma separada con independencia de que en un futuro haya un encuentro restaurativo, sería injusto y contrario a ambos principios. Y es que cuando ayudamos a victimas e infractores también estamos ayudando a la comunidad en general, a sentirse más segura y mejorar su percepción y satisfacción para con la justicia.

La Justicia restaurativa en el ámbito de los menores y jóvenes es realmente la pieza clave para reducir la reincidencia, generar armonía social y un futuro mejor, porque como decía Pitágoras: “Educad a los niños y no tendréis que castigar a los hombres”. Aplicando los valores de la Justicia Restaurativa a los menores infractores, el factor educativo y pedagógico que esta justicia conlleva, puede suponer un punto y aparte en su vida, un cambio que va a beneficiar de paso a sus familiares, amigos y vecinos.

 Creo por tanto en una justicia penal juvenil restaurativa y universal, que alcance a todos los menores con problemas con la ley, dándoles una oportunidad para cambiar, y que del mismo modo atienda las necesidades de las víctimas, mejorando de esta forma el sistema penal juvenil y la percepción que de esta justicia van a tener los ciudadanos. Para eso, es conveniente adaptar y orientar las normas existentes, desde un enfoque punitivo a uno restaurativo.


( Este artículo es un extracto de un informe elaborado por mi , a petición de Terre des hommes sobre la justicia restaurativa en Nicaragua)

martes, 6 de agosto de 2013

Yo soy, porque nosotros somos

El ser humano no se puede entender sino es en relación con los demás, vivimos en comunidad, nos rodeamos de amigos y familiares, formamos una familia. Se puede decir que estamos conectados los unos con los otros, de una manera bien directa o indirecta. Por eso, cuando un delito se comete, se daña no sólo a la víctima directa sino también a la colectividad, a la sociedad en general. De ahí que  para abordar el delito de una manera más sanadora, la Justicia Restaurativa se presenta como una gran apuesta y no como algo nuevo sino como algo intrínseco a  nuestra propia esencia humana. Esto lo podrían definir a la perfección en Sudáfrica, y a través de "Ubuntu", esta palabra simple, tiene muchas perspectivas y hay muchas formas de explicar su significado, aunque básicamente se basa en que todos estamos destinados a relacionarnos, a vivir en comunidad, y por eso es necesario que tengamos empatía y lealtad así como humanidad. Una frase que explica este Ubuntu es "yo soy porque nosotros somos".
 
El delito genera una serie de daños a las víctimas pero también rompe la cohesión social, nos sentimos menos seguros, desconfiamos de los demás y estigmatizamos no sólo al infractor sino frecuentemente a sus allegados, esto por supuesto, acaba con la armonía social. Las justicia penal tradicional puede abordar cómo castigar al infractor, pero no hace frente a las consecuencias que genera el crimen en la comunidad y en las víctimas. Por eso la Justicia Restaurativa ayuda a las víctimas y así también ayuda a la sociedad en la que esta integrada. ¿Cómo? Ayuda a las que sufren el delito, a recorrer el camino hacia el entendimiento y superación, cuando una persona sufre un delito su vida se vuelve un caos, entra en un momento de desorden existencial, social y personal, también pierde el poder de controlar su vida y de decidir lo que quiere en cada momento, por eso frecuentemente se desconectan de su familia, allegados y de la comunidad en general, todos perdemos porque un miembro productivo se aleja de nosotros, se aisla. La Justicia Restaurativa ayuda a las víctimas a retomar un poco de orden en su día a día, favorece que recuperen el control y poder sobre su vida, y las ayuda a integrarse de nuevo en la comunidad, a volver a conectar con los demás.
 
Por eso y siguiendo a Howard Zehr creo que tres valores importantísimos de la Justicia Restaurativa son: responsabilidad ( como miembro de la colectividad, si hago algo mal debo asumir este daño y hacer lo posible para repararlo porque haciendo esto estoy recomponiendo los lazos rotos de la comunidad de la que yo también soy parte), respeto ( la forma de relacionarnos los unos con los otros debe ser de respeto y empatía) y relación ( inevitablemente estamos destinados a relacionarnos, a conectar y convivir).
Ubuntu, y en cierta medida la Justicia Restaurativa me recuerda a los Tres Mosqueteros y su máxima: "uno para todos y todos para uno".
Esto para muchos puede resultar meramente filosófico pero es una realidad.

viernes, 19 de julio de 2013

La Justicia Restaurativa ayuda a las personas

Una de las discusiones más frecuentes de los que nos dedicamos a la Justicia Restaurativa es si los procesos restaurativos se centran en las víctimas o en los infractores.
La verdad es que la respuesta para mí es clara pero hay otros que no lo ven así.
La Justicia tradicional se centra de forma casi obsesiva en el infractor, y sino solo hay que ver qué sucede cada vez que un delito ocurre, ¿qué nos traslada la prensa? si es culpable o no, cuanto sería la pena que le correspondería, si le juzgará un jurado o un tribunal....etc y de la víctima, tristemente poco se habla y si se hace es solo para incidir, y ahondar un poco más en su dolor. Por eso pienso que la Justicia Restaurativa surge para revalorizar a la víctima, y se centra un poco más en ella, sino, no se diferenciaría en nada de la justicia retributiva. Esta justicia surge por y para las víctimas y así no es coincidencia que se contemple y se haga mención a ella, en la nueva directiva europea sobre derechos de las víctimas de 25 de octubre de 2012.
 
La Justicia Restaurativa en contraposición a la retributiva, piensa primero en cómo ayudar a las víctimas, cómo reparar el daño y cuales son sus necesidades, por supuesto, que también se ocupa del infractor pero después solo después de devolver a las que han sufrido el delito su valor, decirlas que son dignas de respeto y consideración y que van a tener "voz" y "participación" durante todo el proceso. Por supuesto, que también ayuda al infractor y lo hace de una manera más activa y constructiva, porque le ayuda a responsabilizarse de sus actos y a tomar conciencia del daño que ha causado o que ha podido causar, esto es importante pues le va a suponer un punto de inflexión para querer cambiar o al menos no querer volver a causar un daño a otra persona. Y de todas formas, como una pescadilla que se muerde la cola, ayudando a los infractores, también se ayuda por un lado, a las víctimas que podrán ver que nadie va a volver a sufrir lo que ellas han pasado y por otro lado, a las posibles potenciales víctimas, que verán disminuido el riesgo de  sufrir un delito
Sin embargo, más allá de discusiones inútiles, lo cierto es que la Justicia Restaurativa crea empatía, ayuda a las personas, promociona valores de diálogo, convivencia,  cultura de paz y fomenta un sentimiento de comunidad y cohesión social.
 

martes, 2 de julio de 2013

El delito es algo más que una violación de la norma

Con el paso de los años me he dado cuenta que el delito es algo más de lo que a simple vista pueda parecer, y me voy a explicar, cuando uno es ajeno a lo que rodea el mundo judicial  y ve en su televisión que se ha cometido un crimen, solo se piensa en que hay una víctima que es la que ha sufrido un delito y un delincuente que lo ha causado, lo humano es demonizar de forma automática al infractor, imaginarlo casi como un demonio a la antigua usanza, con cuernos y rabo, esto nos alivia porque así pensamos que no hay ningún ser humano que por sí solo, pueda cometer un delito, esto ocurre con más frecuencia lógicamente en delitos más graves. Por supuesto que pensamos en que hay una víctima que ha sufrido pero más allá de esto, no solemos reflexionar.
Sin embargo, los que vemos cada día lo que conlleva el delito, nos damos cuenta de que hay mucho más, generalmente detrás del crimen, existen unos familiares de la víctima y del infractor que de una u otra manera pueden ser o sentirse víctimas del delito, pero también del sistema o de la sociedad, ¿cómo? o ¿por qué?  Los allegados del infractor pueden sentir vergüenza y el estigma de ser señalados como familia de alguien que ha cometido un crimen o  en el caso de el entorno de la víctima, pueden mostrarse recelosos y temerosos hacia los demás miembros de la sociedad, porque en todos ven un potencial delincuente.
 
Esto demuestra que el delito no solo viola una norma establecida en las leyes y causa un daño a unas víctimas, también supone una ruptura del equilibrio y la cohesión social. Como dice Howard Zehr, todos estamos interconectados, nuestra vida afecta a los demás y también nos afecta lo que hacen otras personas, por eso  el delito  supone una ruptura de la convivencia y todos podemos y debemos participar para  restaurar la confianza en los demás y la cohesión social. La Justicia Restaurativa ofrece una fórmula eficaz para que los ciudadanos en general y las víctimas en particular, puedan decidir cómo el infractor va a reparar el daño, puedan ver en primera persona si este delincuente se reponsabiliza del daño y si quiere cambiar. El delito afecta por lo tanto a la comunidad, y es necesario que de una u otra manera ésta pueda tener participación en esta justicia para lograr una sanación de todos los que se han visto afectados por el delito. La Justicia tradicional es gestionada de forma exclusiva por profesionales, lo cual es importante porque hacen su trabajo pero es fría y poco adaptada a lo que realmente quieren o necesitan las víctimas directas e indirectas, solamente toma en consideración lo que el Estado dice que se debe hacer para castigar la vulneración de la norma. No son tan diferentes ambas formas de ver la Justicia,  simplemente se trata de dar prioridad a las víctimas y a la comunidad, y después solo después nos centraremos en qué norma se ha violado y cual es el castigo merecido, y si voluntariamente ha reparado o quiere repararlo, se valorará de forma positiva para su futura reinserción, o disminución de la pena, si el delito fuera menos grave.
 

lunes, 17 de junio de 2013

La Justicia Restaurativa ve el delito como un daño a las relaciones entre las personas

Para delimitar el concepto de justicia restaurativa suele acudirse a su distinción con la actual justicia retributiva y esto es efectivamente muy interesante para ver cómo la Justicia Restaurativa no es algo nuevo. Así la actual justicia retributiva centra su análisis en la violación de la norma y la restaurativa se centra en la violación de las relaciones entre las personas, en el daño que se las causa.
Por eso mientras  la justicia retributiva intenta defender la ley a la hora de determinar la culpa y decidir el castigo, la restaurativa se propone defender a las víctimas al determinar el daño que ha sufrido y decidir las obligaciones que deben realizar los infractores con el fin de compensar el daño.
Con esto claramente se puede ver que no trata de evitar el castigo al culpable, lo que hace es priorizar en la reparación del daño a la víctima y a la comunidad porque estas son las víctimas reales del delito, no el estado. El enfoque hacia el delito es constructivo para el infractor que quiera responsabilizarse de su conducta. 
 
Como dije en alguna otra ocasión, el delito no es un simple conflicto, pero sin embargo, el crimen genera muchos conflictos y problemas sociales y personales que esta justicia reparadora aborda de un manera más eficaz ¿Por qué?
 
Porque aborda el origen del delito y el por qué, si lo hubiera, trata de gestionar los problemas derivados del crimen en el momento actual e intenta evitar y previene futuros conflictos, con lo que la forma de tratar el delito es en si misma integral, favoreciendo la paz y la convivencia. Y es que el delito rompe la cohesión social y genera consecuencias de distinta índole por ejemplo la víctima se aisla de su familia porque puede sentirse incomprendida, el entorno del infractor se siente incomodo y frustrado, la comunidad pierde su sentimiento de seguridad al ver cómo alguien cercano ha sufrido un delito...Esto puede producir una espiral de problemas subyacentes pérdida de trabajo, baja autoestima, problemas conyugales...y sin duda el enfoque restaurador que podamos dar a la justicia penal, incluyendo los encuentros restaurativos puede ser muy útil y eficaz para dar una respuesta más justa al delito que no solo solucione el problema actual tras la comisión del hecho delictivo sino los que puedan surgir y los que subyacen en el fondo. 
 
La Justicia Restaurativa se basa en tres palabras claves, según Zehr:  respeto, responsabilidad y relación todos estamos interconectados y relaciones y aunque no lo queramos ver, nuestra vida se ve afectada por lo que otros hacen y lo que hacemos también afecta a la vida de los demás, por eso sin duda el delito daña las relaciones entre miembros de la comunidad, genera una necesidad de responsabilidad en el que causa el daño (infractor) y en la comunidad que lejos de mantenerse ajena debe apoyar a la víctima haciendola sentir respetada y debe esta involucrada en mayor o menor medida, durante el proceso penal porque al dañar a uno de sus miembros,  también ha sido dañada. Por eso la herramienta restaurativa de la mediación penal víctima-infractor no es la más restaurativa porque no incluye en sentido estricto la participación de otros miembros de la comunidad, cada delito y cada caso determinará que herramienta es la más adecuada pero a priori la participación tanto de la víctima como de la comunidad (por ejemplo entorno de la víctima y del infractor) es clave para hacer una justicia penal con enfoque restaurativo, con indepedencia de que luego se haga un encuentro restaurativo en una u otra forma.


 


martes, 11 de junio de 2013

El delito ¿es un conflicto?

Leo con frecuencia enunciados como el siguiente: " la mediación es una herramienta eficaz para resolver conflictos de cualquier índole...". Entonces, yo me pregunto si también se están refiriendo a los procesos restaurativos como la mediación penal. Y aquí surge mi duda ¿el delito es un mero conflicto?
 
Suele definirse el delito, al menos en  el código penal español y muchos otros, como toda acción u omisión dolosa o culposa penada por la ley. Está claro por las definiciones que veo de delito, que una vez más solo se tiene en cuenta al estado como víctima, olvidándose de las que realmente sufren el delito, una visión poco restaurativa de lo que es el delito o al menos lo que conlleva. (otra cosa es si solo las conductas tipificadas en la ley como delitos lo son y si todas las que están dentro de ellas se pueden considerar delitos, la verdad es que esto da para escribir largo y tendido, puesto que la realidad social avanza a tal punto que a veces los códigos penales se quedan obsoletos)
Continuando con las definiciones, el conflicto es una situación en que dos o mas individuos  con intereses contrapuestos entran en confrontación con el objetivo de neutralizar, dañar o eliminar a la parte rival.
 
De ambas definiciones puedo llegar a la conclusión que el delito ( al menos en delitos graves y serios) puede tener algo de conflicto por cuanto generalmente dos personas han entrado en confrontación a causa del daño ocasionado, sin embargo pensando desde el punto de vista restaurativo en las víctimas, esta es la única similitud puesto que este enfrentamiento no es porque haya intereses contrapuestos o porque ambas partes hayan contribuido en mayor o menor medida a generar el conflicto. En el delito la confrontación surge porque una parte ha causado un daño a otra persona y la ha convertido en víctima y por supuesto, en ningún caso la víctima ha contribuido o tenido parte de culpa en haber sufrido el daño derivado del delito.
 
Por eso, hablar de delito como conflicto, puede resultar ofensivo para las víctimas y pueden llegar a sentir que estamos tratando de justificar o quitar importancia al delito. Otra tema es lo que en España, se llaman faltas ( delitos menos graves) como por ejemplo injurias o calumnias, en muchos de estos casos el rol de víctima e infractor no está totalmente definido y en estos casos el hecho delictivo es más bien una consecuencia de un conflicto que no se ha solucionado, un ejemplo claro de estos casos son los problemas derivados de la convivencia de vecinos que llegan a los juzgados en forma de delitos leves.
Pero intentemos llamar a cada cosa por su nombre, para no herir más a las personas que han sufrido un delito, el delito es eso: un delito y no un mero conflicto, y la víctima merece todo el respeto y consideración por nuestra parte, sin olvidar dar una oportunidad a los delincuentes que quieran cambiar. Otro tema es que el delito sí genera conflictos a nivel personal y social que la justicia restaurativa aborda de una manera más eficaz y satisfactoria.
 

lunes, 10 de junio de 2013

La Justicia Restaurativa no trata de ser "blanda" con los infractores

Frecuentemente más de lo que me gustaría, suelo escuchar que la mediación penal, trata de que las partes lleguen a un acuerdo para evitar el juicio. En otras ocasiones, se intenta legitimizar la mediación penal como una medida importante para agilizar la justicia penal. Estos comentarios no hacen sino perjudicar la imagen que le puede llegar al ciudadano de esta justicia reparadora.
¿Por qué? Porque corremos el riesgo de siempre, que las personas crean que tratamos de ser "blandos" con los delincuentes, que simplemente por el hecho de participar en un proceso de justicia restaurativa como mediación penal van a evitar el castigo y el reproche que su conducta dañosa merece, y esto no es así, ni mucho menos. Los procesos restaurativos como la mediación penal suelen acabar en un acuerdo aunque lo importante es el diálogo y la reflexión que puede surgir de este proceso, para el infractor que al poner rostro e historia a la víctima, puede darse cuenta que su comportamiento dañó a otro ser vivo y para la víctima, que podrá expresar cómo impactó en ella el delito. Lo esencial es el proceso en sí mismo, que favorece la responsabilización del delincuente y  devuelve el "control de su vida" a la víctima.
 
Sin embargo, habría que hacer unas aclaraciones, muchos de los que hablan de mediación penal, creen que es igual a otra clase de mediaciones, lo que hace que estén mercantilizando el delito, efectivamente el delito es un conflicto pero con unas características que no se pueden olvidar, alguien ha causado un daño y otra persona lo ha sufrido, si negamos esto, corremos el riesgo de que el lenguaje neutral propio de la mediación pueda resultar ofensivo a las víctimas de delitos graves.
 
Otros piensan que la mediación penal solo sería válida para delitos menos graves, en estos casos probablemente el proceso restaurativo produciría el fin del proceso penal de acuerdo al principio de oportunidad, y esto lógicamente contribuiría a agilizar la justicia, pero siempre que se diga esto se debe poner de manifiesto que estamos hablando de delitos leves como injurias, amenazas y calumnias por ejemplo. Aunque todos sabemos que la Justicia Restaurativa produce efectos más beneficiosos en delitos graves y por supuesto sería una injusticia que si una víctima de un delito grave quiere tomar parte en un proceso restaurativo, no la dejáramos porque el delito sufrido es muy serio. ¿Quiénes somos nosotros para decir a una víctima que necesita de la Justicia restaurativa, que no puede porque ha sufrido un delito muy grave? ¿esto no es victimización secundaria? Claro que si, y conculcaría el principio de igualdad ante la ley. En estos delitos graves, jamas, el objetivo de los procesos restaurativos es llegar a un acuerdo que evite el juicio, el objetivo es procurar la "curación" de la víctima y la asunción de responsabilidad del infractor, sin perjuicio de que éste tenga que cumplir con la pena que le corresponda, sería un proceso que ayudaría a su futura reinserción, mientras que a la víctima la supondría una forma de retomar el control y hacerse más "fuerte".
 
Por eso, la Justicia Restaurativa es una filosofía más profunda que engloba aspectos más importantes que el simple acuerdo o agilización de los juzgados como el diálogo, equilibrio de poder, recuperación del trauma, asunción de responsabilidad, reparación del daño moral y material, desahogo,  empatía, reconocimiento del sufrimiento de otro ser humano etc...., en definitiva favorece la paz social y una comunidad más fuerte .
 

viernes, 7 de junio de 2013

¿La Justicia Restaurativa se centra en las víctimas o en los infractores?

No sé por qué ocurre esto, pero siempre tenemos tendencia a posicionarnos, o es blanco o negro, nunca puede ser gris y esto no es menos en la Justicia Restaurativa. Frecuentemente se discute si la Justicia Restaurativa se centra en las víctimas que sufren el delito o en los infractores que han causado un daño. Los extremos nunca son buenos y suelo eludir estas discusiones, que en la práctica no lleva a ninguna diferencia.
 
 Sin embargo, hay algo que no se puede olvidar y es que la Justicia tradicional ya está suficientemente enfocada hacia el infractor, todo gira en torno a si es o no culpable, el posible castigo, si cuando cometió el delito estaba influenciado por drogas o alcohol etc y la víctima siempre queda a un segundo plano. Por eso, si verdaderamente queremos cambiar  esta estructura y dar un papel protagonista a la víctima, quiero creer que a priori la Justicia Restaurativa se centra en las víctimas o como dice Howard Zehr, está justicia nace por y para las víctimas. Seguirá importando si el infractor es o no culpable y el castigo pero pasará a primer plano el daño en sí mismo, no el hecho delictivo, se valorará el daño, quién lo causó , quién debe reparar a la víctima y cómo se la puede reparar.
A pesar de esto, y centrándonos en las víctimas, no se puede dejar fuera el papel de ayuda al infractor que quiera asumir su responsabilidad. A través de esta justicia restaurativa muchos infractores, ojalá fueran todos, van ver que su conducta causó un daño real a un ser humano, van a responsabilizarse de forma activa y voluntariamente van a querer reparar el daño como una prestación socialmente constructiva y si la víctima no quiere o no necesita ser reparada se buscaran fórmulas para que este delincuente devuelva un poco de bien, a la sociedad en contraprestación por el mal que hizo. Esto a nadie escapa que también nos repercute en nuestra beneficio, porque será más probable que ese infractor no vuelva a delinquir, lo que supondrá un alivio para todas las futuras potenciales víctimas y para la propia víctima, que al menos tendrá la certeza que otra persona no pasará por lo mismo que ella. Entramos pues en un círculo en el que ayudando a la víctima, se hace lo mismo con el delincuente y esto repercute en la comunidad, fortaleciendo la cohesión y la paz social.
Por eso, siempre se puede decir que en el "medio está la virtud".